¿Quien es el aislado? ¿Argentina o el imperio británico?

25 de abril de 2012

22 de abril de 2012 — Los esfuerzos británicos por hacer de Argentina un ejemplo sangriento por haber restablecido su control soberano sobre su compañía petrolera estatal YPF, no está funcionando como ellos esperaban; hasta ahora, solo han podido lograr que se una a su cruzada para aplastar a Argentina su colonia, que es la Unión Europea (UE). Pero como está en quiebra, disminuye el control del imperio.

A pesar de las amenazas previas a la reunión, ni siquiera la declaración final de la reunión anual del FMI menciona la expropiación que hizo el gobierno argentino el 16 de abril a la participación de la compañía petrolera española manejada por Londres, Rapsol, en la compañía estatal, YPF. Nicolás Eyzaguirre, director del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, le dijo a la prensa que "ese es más que nada un problema bilateral entre Argentina y España" refiriéndose incluso a principios de soberanía. "Nosotros como organismo multilateral no tenemos ningún comentario especial que ofrecer... Esta es una decisión de un país soberano y el interés de los inversionista y del país que los acogió".

Tampoco se incluyó ni una jota en contra de Argentina en el documento final dado a conocer por la reunión de Ministros de Economía del G-20 el 20 de abril. No tan sutiles, los ministros del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudafrica) invitaron a Argentina para que se les uniera en una declaración conjunta sobre política comercial presentada en la reunión del G-20. Para fines de semana, los anfitriones mexicanos de la reunión del G-20, tan ansiosos anteriormente a que los escucharan atacando a Argentina, rechazaron ahora la exigencia del gobierno español de que se incluyera un ataque a Argentina en la declaración del G-20, de nuevo argumentando que era una disputa bilateral.

Es particularmente importante la negativa de Brasil a prestarse al juego británico. Aunque nadie lo ha dicho, es probable que Argentina le haya informado anticipadamente a su vecino sobre sus intenciones, dado que la compañía petrolera paraestatal de Brasil, Petrobras, opera en Argentina y ambas naciones han venido discutiendo sobre la importancia de asegurar la seguridad energética para toda América del Sur.

El ministro de Planificación de Argentina, Julio de Vido, ahora a cargo de YPF, voló a Brasilia cuatro días después de la nacionalización para reunirse con el Ministro de Energía de Brasil, Edison Lobal y el director de Petrobras en donde les propuso que el "nuevo YPF" y Petrobras "trabajen juntos, en empresas conjuntas y proyectos financieros conjuntos". Lobao informó que De Vido le pidió a Petrobras que incrementara sus inversiones en Argentina y dijo que "en la medida en que podamos vamos a cumplir con los requerimientos de Argentina. No tenemos ninguna razón para dudar del gobierno de Argentina".

La presidenta de Brasil, Dilma Rouseff recibió después personalmente a De Vido en una reunión de media hora, y le declaró a la prensa que su gobierno no iba a comentar sobre la decisión argentina debido a que "nosotros no interferimos en los asuntos internos de otras naciones".