Mensaje de Lyndon LaRouche al seminario “La economía de la noosfera” en el Senado de México (transcripción).

27 de marzo de 2012

27 de marzo de 2012 – A continuación reproducimos la transcripción del mensaje que transmitió Lyndon LaRouche a la conferencia “La economía de la noosfera” que realizó el Movimiento Ciudadano Larouchista (MOCILA) el pasado 20 de marzo, en el salón de conferencias del Senado de la República de México.

Bueno, hace algún tiempo desde que tuve la oportunidad de ser invitado a México, y todos sabemos cuales son los motivos de esa dificultad. Pero en esta ocasión, como digo, de nuevo, estoy contento de tener esta oportunidad. Voy a tocar varios temas que creo que son tanto de importancia práctica, para una visión general de nuestra situación en esta parte del mundo, como también una indicación de lo que podría ser el futuro.

Primero que todo, nos hallamos en una crisis de desintegración, una crisis de desintegración económica, entre otros aspectos, así como en una crisis de desintegración social. A través de todo el sistema transatlántico. El sistema de la región transpacífica, que lleva hacia Asia y demás, está algo mejor. Por supuesto, África está en una situación terrible, en ambos lados de las aguas. Pero en lo que nos hallamos es una crisis de desintegración presente, una crisis de desintegración física económica, así como económica financiera, de la mayor parte del planeta, en especial entre el conjunto de naciones transatlánticas. Es un poco menos mala en el lado asiático, aparte de lo que sucede en el llamado Cercano Oriente.

Así que la interrogante es, si puede sobrevivir la civilización a lo que es ahora una crisis de desintegración presente, y algo peor. Nos tambaleamos al borde de una guerra termonuclear general: Esto es, la monarquía británica, y sus confederados, incluido el actual Presidente de Estados Unidos, están comprometidos actualmente a amenazar con lanzar una guerra termonuclear en contra de Rusia, China y otras naciones, y en cierto momento, si no logran intimidar a Rusia, China y a otras naciones a hacer un tratado de intimidación, entonces la intención es forzar a Estados Unidos, ahora bajo el control último de Barack Obama, a dejar que Barack Obama, a nombre de los británicos, desate las capacidades militares, las capacidades de armas termonucleares con base principalmente en el Pacífico, para intentar aniquilar por completo a naciones de Asia como Rusia, China y demás. Eso es lo que está en proceso.

Nuestro problema es, primero, parar esta cosa, y hay muchas personas importantes en las fuerzas armadas y en funciones relacionadas dentro de Estados Unidos que han hecho bastante ya, para tratar de impedir que se desate un horror como ese. Porque una guerra termonuclear, del tipo de la que desataría el liderato británico, que controla al Presidente Obama, probablemente acarrearía una amenaza de extinción a todo el planeta. Porque, bajo estas circunstancias, cuando se introducen armas termonucleares en la ecuación del estadismo, entonces nos colocamos en el umbral de la extinción, porque tenemos a un conjunto de potencias, que es la potencia que ataca, en este caso Gran Bretaña y Estados Unidos bajo Obama, y por el otro lado, tenemos a Rusia y a China y demás, que también son potencias bélicas termonucleares. Que en la lógica significaría que habría un lanzamiento secreto termonuclear secreto, como se le dice, contra Rusia, China y demás, desde Estados Unidos, a través del Pacífico y desde otras fuentes. En el momento en que se detecte ese lanzamiento, saliendo desde submarinos y demás, Rusia y China se ven forzados a responder inmediatamente, con un lanzamiento máximo de armas termonucleares. Y ustedes se pueden imaginar lo que es eso.

Entonces, ahora tenemos una situación en la que unas cuantas personas, en Rusia, en China, en algunos otros países, y algunos de nuestras gentes en Estados Unidos, están impidiendo, y lo han hecho con éxito, hasta ahora, una guerra que estaba programada para empezar el año pasado, en los últimos meses del año pasado. Y ahí es donde estamos ahora.

Ahora estamos unidos, quienes entendemos esto, y que somos de alguna importancia y conocimiento, y que estamos determinados a impedir que ocurra un horror tal como ese. Es posible. Yo temo que bajo el gobierno de Obama, el cual se halla en problemas ahora, que ese lanzamiento sería algo que la humanidad podría no sobrevivir. Si sobreviviese, sería una supervivencia a un precio terrible, terrible, en todo el planeta en su conjunto.

Así que, hemos llegado al punto en que una reforma no es algo que se propone porque sería una buena idea. Hemos llegado al punto en que, esa reforma, de naturaleza muy seria, que involucre la cooperación entre muchas naciones, por supuesto, incluidos Estados Unidos y México, los dos países de los que tratamos ahora mismo.: Estos países deben ser protegidos, y se debe garantizar la vida de estas naciones.

Mi esperanza es, y es una esperanza realista, que podamos conjurar este problema.

Pero por otro lado, tenemos aparte de la crisis de desintegración general, una crisis de desintegración económica, una crisis de desintegración física económica así como una crisis de desintegración financiera. Europa está a punto del derrumbe, está a punto de desintegrarse, ¡Europa occidental y central! ¡Está en proceso de desintegración!

Pero todos estos problemas tienen solución. Déjenme señalar lo que es emblemático y pertinente. Primero que todo, sabemos que la suerte de México está determinada en gran medida por lo que suceda dentro de Estados Unidos, y por el lado opuesto, por ciertas fuerzas en Europa. Lo que podemos hacer por el lado económico, es que tenemos la capacidad, a pesar de la gran depresión económica que se extiende por la región transatlántica, a pesar del gran tráfico de drogas que está destruyendo la civilización por todo el sistema transatlántico, tenemos programas que estamos listos para poner en marcha ahora mismo. Y mis asociados y yo somos un factor significativo en este proceso de formulación de políticas. Y nuestra intención es, por ejemplo, un caso: Todos ustedes que son ya de mayor antigüedad en términos de la historia de México, saben que hubo anteriormente un compromiso, mientras vivía el Presidente John F. Kennedy, y un poco después, un compromiso para iniciar un proyecto llamado NAWAPA. Esto tomaría a todo el sistema de gestión de agua de Canadá, Estados Unidos y el norte de México, y lo uniría bajo un gran sistema de gestión de agua, que obviamente resolvería un gran problema, como en la parte norte de México, donde la necesidad de desarrollar un sistema hidráulico no es solo posible, sino factible. Y el establecimiento de NAWAPA, el cual yo estoy comprometido a que se inicie, ahora, sería una clave para esa solución.

La eliminación del problema de las drogas, emprender proyectos tales como NAWAPA, como proyectos de cooperación en la parte norte de las Américas, y la extensión de eso hacia la cooperación con otras regiones del mundo, y tenemos el prototipo esencial de una base para avanzar ahora al tipo de recuperación que deseaba y por la cual trabajé hace muchos años, en México.

Por lo tanto, tenemos una situación terrible, y no podemos hablar solo de cosas bonitas, porque hay cosas terribles, en realidad, que se nos vienen encima. Y por lo tanto, tenemos que tomar en cuenta esas cosas, seriamente, sin tratar de evadirlas, porque son horrores que pueden significar la extinción de la civilización, si no de la humanidad.

También tenemos algo para complementar eso. Estamos en el umbral del desarrollo de la tecnología con la que tenemos la potencialidad, ya, de realizar un proyecto que ya está definido. Es posible, en algún tiempo dentro del futuro razonable de una generación o dos, es posible dentro de ese marco de tiempo, de dar inicio a un método de transporte de seres humanos desde la Luna al planeta Marte, y completar ese viaje en una semana, mediante el uso de la fusión termonuclear, como energía motriz. Este es el Viejo sueño de Einstein, de tomar el control del espacio y el tiempo. Esto ahora se está haciendo factible. Está al alcance, si se hace el esfuerzo para movilizar esas fuerzas.

Tal movilización cambiaría el mundo entero. Finalmente se entraría a lo que se ha pospuesto por mucho tiempo: la posibilidad del desarrollo de tecnología avanzada, que había existido a principios del siglo pasado, antes de la primera guerra mundial. Esa potencialidad, esa potencialidad científica, ahora ha avanzado un poco, en tanto potencialidad. Ahora estamos hablando, en la ciencia, estamos hablando de la defensa espacial, porque el planeta Tierra siempre se ve amenazada por un asteroide de tamaño suficiente que, al estrellarse con la parte norteña del planeta Tierra, podría extinguir la vida humana en la Tierra, de golpe.

Nos es posible ahora elaborar y desarrollar medios para proteger a la humanidad en todo este planeta de tal peligro. Es necesario hacerlo. Y por lo tanto, la idea del desarrollo de un sistema controlado por la humanidad, que alcance desde la Luna hasta Marte. Tal sistema es necesario, porque con un sistema tal somos capaces de desviar asteroides que podrían chocar con la Tierra con gran fuerza, y así destruir a la especie humana. Ahora tenemos esa posibilidad como una potencialidad ante nosotros.

También tenemos otras potencialidades, en la fusión termonuclear y avanzando hacia la utilización efectiva de las reacciones materia-antimateria, que son las nuevas tecnologías para lo que resta de este siglo.

Así que tenemos muchas esperanzas. Lo importante que hay que hacer es que no solo le digamos a nuestra gente que tenemos tales posibilidades, sino dejar en claro que esas posibilidades se pueden poner en práctica, y que son practicables. Le tenemos que demostrar a la gente que se pueden llevar a la práctica, porque solo unos pocos científicos entienden realmente esto, hasta ahora. Pero dando los primeros pasos, como por ejemplo, la realización de NAWAPA, el cual probablemente se tomará 30 años para completar. Esto incluiría todo el norte de México, que es deficiente en agua, y toda esa zona de México se convertiría, entonces, como subproducto de NAWAPA y los proyectos relacionados, se convertiría ahora en una zona de desarrollo, más allá de lo que sueña mucha gente en México hoy día.

Y es responsabilidad moral de Estados Unidos cooperar con México en el logro de tales desarrollos. Y eso significa la cooperación con Canadá. Pero significa más: Significa una cooperación extensa con tipos de tecnología similares a través de la región transpacífica, llegando a todos los países del otro lado del Océano Pacífico y más allá.

Entonces, estas son las dos grandes cosas a considerar: el peligro para la humanidad, que está creciendo ¡ahora! Y la esperanza para la humanidad, que si tenemos éxito en nuestro esfuerzo, la haremos posible, la haremos realidad en el tiempo por venir.

Yo diría, en la cuestión del momento oportuno, yo soy bastante bueno en pronósticos, pero eso no significa predecir. Pronosticar es la definición de las cosas que podrían suceder, en términos de lo que son las potencialidades del hombre, si todos ponemos el hombro para hacer que se hagan realidad. Y eso es lo que se necesita. Necesitamos un nuevo concepto, un nuevo concepto de cooperación. Una cosa muy importante, que nosotros en Estados Unidos, y en particular mi parte de Estados Unidos está haciendo, estamos ahora en el punto en que podemos derrotar lo que es la gran amenaza financiera a la civilización, para la mayor parte del mundo, pero en especial la región transatlántica. Bajo el actual sistema económico, de Estados Unidos, México, Sudamérica y demás, ¡es imposible que sobreviva la civilización! Es necesario hacer un cambio fundamental, haciendo a un lado la política monetarista, que nos ha llevado a este desbarajuste actual.

Lo que se requiere para eso, específicamente, es el desarrollo de tecnologías tales como NAWAPA; pero también necesitamos eliminar la causa de la crisis. La causa de la crisis transatlántica en particular es el actual sistema monetarista mundial. Bajo la continuación de lo que se llama el sistema de economía de Londres y Wall Street, la situación del pueblo de Estados Unidos, de la totalidad de la región atlántica, no tiene remedio. Pero, con una sola acción de los votantes de Estados Unidos, bajo un liderato apropiado, podemos cambiar todo esto, estableciendo lo que era la disposición original de la Constitución de Estados Unidos, un sistema de crédito, y la eliminación de los sistemas monetarios a favor de un sistema de crédito.

Esa medida, por sí misma, le permitiría a Estados Unidos, incluso ahora, iniciar un cambio en su política que abriría las puertas a una reactivación general de la economía y de la civilización o de las formas civilizadas de vida.

Eso es lo que tenemos ante nosotros. Yo sé cual es el potencial de México y lo amo, como sabe la gente de las generaciones mayores en México. Yo estuve dedicado a este tipo de cambio, no solo porque era necesario para México como vecino de Estados Unidos, sino porque era necesario para el papel de México en términos de su participación en la reconfiguración de todo el sistema de las Américas. Todas esas potencialidades existen todavía. A eso se han agregado nuevos aspectos. Podemos hacer ahora, con un ligero cambio en la política del gobierno de Estados Unidos, podemos emprender una reforma que liberaría a México de los males a los que ha estado sometido en las últimas dos generaciones.

Esa es una posibilidad por la cual debemos trabajar. Porque lo único que puede tener éxito, no es el optimismo meramente, sino un compromiso a tomar las acciones que significan la realización del optimismo. Todos esos problemas tecnológicos y semejantes, se pueden abordar ya. Y por tanto, debemos ver esta situación no solo desde las cosas terriblemente feas, las grandes amenazas que penden sobre la humanidad en todo el planeta, ahora; sino dedicarnos a un compromiso a forzar que estos cambios se hagan. Y debe haber un sentido de unidad entre los Estados nacionales soberanos, que trabajen para realizar esto, una unidad entre los Estados nacionales para esta causa. Y los males que podrían descender sobre Estados Unidos, y sobre México, en particular, ¡esos males se pueden vencer! Y nos debemos comprometer para ese fin. No se preocupen demasiado por las probabilidades, porque no hay más alternativa que ganar. Y ha llegado el momento en que tenemos que pensar en esos términos.

Estoy muy contento de tener esta oportunidad de dirigirme a gente en México, luego de esta larga ausencia mía en México, por varios motivos que son bien conocidos. Y yo pienso que si nos podemos unir, en términos del liderato en México, como dentro de Estados Unidos, eso puede ser un gran factor de optimismo y de hacer posible ¡lo que desde hace tiempo espera por hacerse!

Muchas gracias.