Instituto Brookings: no hay buenas opciones para Siria

21 de marzo de 2012

21 de marzo de 2012 — El Instituto Brookings dio a conocer hoy un informe en donde prácticamente descartan todas las opciones políticas que se han circulado para deshacerse de Bashar Assad, y concluye que ninguna de ellas funcionará. Esto es aún más notable dado que los autores en realidad están a favor de algún tipo de intervención pero no pueden llegar a ninguna conclusión sobre la mejor forma de hacerlo.

En pocas palabras, las opciones que consideran son las siguientes:

* Quitar el gobierno usando la diplomacia. Hasta ahora la diplomacia solo ha tenido un efecto limitado, pero los obstáculos reales son Rusia y China, que temen la interferencia extranjeras en sus propios asuntos.

* Diplomacia coercitiva, es decir, la combinación de sanciones económicas y aislamiento diplomático, la política actual de Estados Unidos. Se supone que la caída de Assad no es más que cuestión de tiempo, en la medida en que la economía se desmorona y Assad pierde apoyo entre la clase media, pero esta suposición podría estar equivocada. Saddam Hussein se aferró al poder durante años después de haber sufrido una devastadora derrota militar en 1991 y haber perdido control de grandes extensiones del país. Assad pudiera hacer lo mismo.

* Armar a la oposición siria. El problema aquí es que la oposición siria es débil y está dividida sin una perspectiva unificadora. El mismo Ejército Siria Libre (ESL) está pobremente armado y organizado y con un serio cisma entre los combatientes del ESL dentro del país y los dirigentes fuera del país. Es más, Turquía y Jordania pudieran pensar que el servir de bases para reforzar al ESL pudiera tener como resultado la extensión de la violencia hacia la región, no solo hacia sus países sino también hacia Irak y Líbano.

* Apoyo a la oposición con una fuerza aérea. Siria no es Libia. El país no está dividido geográficamente entre la oposición y el régimen. Más bien, las fuerzas del régimen tienen serios enfrentamientos con la oposición en las ciudades y el separarlos de la población sería prácticamente imposible. También, la oposición no es la fuerza combatiente bien formada que era la Alianza del Norte en Afganistán, que solo necesitó apoyo aéreo para romperle la espira dorsal al régimen.

* Cambio de régimen mediante una invasión. Supuestamente EU ha aprendido de sus errores en Irak y no los volvería a cometer en Siria, pero aún así se necesitarían entre 200 y 300 mil efectivos para hacer un trabajo bien hecho con todos los costos concomitantes de $200 a $300 mil millones de dólares al año durante todo el tiempo que dure la ocupación. También pondría una tremenda presión en las fuerzas armadas de EU, aunque se incluyeran otras fuerzas extranjeras. EU tendría que permanecer ahí para garantizar que Siria no termine como un "estado fallido".

* Intervención internacional, OTAN y Liga Árabe. La opción más atractiva, debido a que aseguraría los objetivos de EU a mucho menor costo que una invasión llevada a cabo por EU y garantizaría la participación de Turquía en el marco de la OTAN, aunque requiere que sean viables ciertas condiciones que es improbable que se logren.

Los autores concluyen que las opciones más baratas son las más probables de fracasar y no existe el apetito político por opciones más violentas. Los responsables políticos pudieran terminar decidiendo que los costos de sacar a Assad son demasiado altos y el resultado futuro demasiado incierto.