Al borde de la extinción: ¿Quién formó tu opinión?

9 de marzo de 2012

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6 de marzo de 2012

Los británicos tienen dos programas: uno, amenazar con una guerra termonuclear, y el otro, desatarla efectivamente. Este no es un escenario a futuro. Ya estamos, realmente, en esa fase de la amenaza de guerra, en especial ahora que los británicos perdieron las elecciones en Rusia.

Lo sustancia misma del poder del imperio británico, el sistema monetarista internacional, está en estos momentos al borde de la desintegración. Esta misma semana, por ejemplo, muy bien puede suceder que Grecia caiga en un incumplimiento de pagos de su deuda, si no logra convencer al necesario 95% de tenedores de bonos que acepten los términos del mentado "recorte", que lo más seguro es que no suceda. En el momento en que esto ocurra, los billones de reclamos ficticios que se han hecho en contra de esta deuda impagable harán implosión en un incumplimiento hiperinflacionario del sistema. Todas las obligaciones de dinero desaparecerán, y el poder del imperio británico dejará de existir.

Por lo tanto, ese imperio está jugando su última carta, y está tratando de inducir al mundo a claudicar ante ellos, con la amenaza de llevarlo al borde de una guerra termonuclear. Si naciones como China y Rusia llegan a claudicar ante estos intereses para "evitar" una guerra semejante, de todas maneras el mundo estaría condenado, en vista de que ya no habrá oposición alguna al escenario de una era de tinieblas, hambruna y despoblación, que contempla el imperio británico. Capitular significaría, renunciar a todas tus capacidades para defenderte de esto.

Sin embargo, si esas naciones no capitulan —que es lo más seguro luego de que Vladimir Putin fue reelecto como Presidente de Rusia— la amenaza de guerra del imperio británico dejará de ser solo una fanfarronada. Su intención es inducir a Obama a lanzar un ataque termonuclear, que a su vez provocaría un contraataque por parte de Rusia y China.

Después de ese intercambio termonuclear, va a quedar muy poca cosa de lo que se pueda llamar civilización en este planeta. Los británicos preferirían que la humanidad encuentre este destino, antes de ver que sea derrotado el principio milenario del imperio bajo su custodia, y verse obligados a ceder el poder establecido. Y esa es la razón por la cual estamos a minutos de ese destino en este mismo momento.

La cuestión es que ya estamos en la pesadilla. Bajo los parámetros actuales, la civilización se derrumbará de una u otra forma. A esta luz, la política y los asuntos políticos como tales son insignificantes. Mientras no se destruyan los actuales parámetros, la civilización se encamina a su extinción. Y esta será una extinción deliberada, porque los propios hábitos que determinan el comportamiento de la vasta mayoría de las personas, constituyen una aceptación, una disposición a "tolerar", las mismas creencias oligárquicas que nos conducirán por el camino de la extinción, como lo ejemplifica la popularidad general por "lo verde".

La única vía para evadir ese destino sería desbaratar ese tablero de ajedrez ya. La piedra angular de todo este escenario es quién controla Estados Unidos. Mientras Obama permanezca en su cargo, y se sigan obedeciendo sus órdenes, los británicos tendrán acceso al arsenal termonuclear estratégico de Estados Unidos. Pero, si Estados Unidos se rehúsa a permitir que se utilicen sus fuerzas para los intereses del imperio británico, entonces no podrían lanzar una guerra termonuclear por sí mismos.

Esa es la cuestión: Viendo que Rusia y China no se van a someter, y que no lo deben hacer además, la responsabilidad por el destino de la humanidad está en nuestras manos. ¿Va a permitir el pueblo estadounidense que su gobierno sea utilizado para los intereses británicos, de lanzar una guerra termonuclear?

Hay algo como una fuerza de autodestrucción, que ha venido empujando progresivamente a la sociedad hacia la extinción, a través de cuatro encarnaciones diferentes del imperio, que data desde la época en que el genocidio ocurría en masa a manos de los ejércitos romanos, pero que ha alcanzado ahora un punto en que las armas disponibles son tan poderosas que el genocidio será total. Y es esa disposición de la humanidad a seguir la corriente, o el miedo que los paraliza y no los deja enfrentar esto por el temor a las represalias, lo que nos ha traído hasta este punto en el que podemos estar destinados por nosotros mismos a convertirnos en una especie en extinción. Y a pesar del hecho de que hay personas en el planeta hoy, que están dispuestas a dar la pelea en contra del sistema oligárquico, como Putin en Rusia, o el liderato de China, nosotros, en Occidente, nos hemos convertidos en tales necios, que no solo estamos dispuesto a matarnos los unos a los otros, sino además matar a esos mismos líderes de Eurasia —¡que son quienes más probablemente nos salven!— y todo para complacer a nuestro propio enemigo. Si nos permitimos ser tan estúpidos, si no sacamos a Obama de su cargo antes de que el haga que nos maten a todos, tal vez es que nosotros como especie no tenemos la aptitud moral de existir.

La pregunta más importante, el factor determinante para ti, es quién está formando tu opinión. ¿Tanto te controla la tendencia de ir con la corriente, el hábito de no retar la opinión prevaleciente, que has perdido tu soberanía de pensamiento hasta el punto de que estás permitiendo que algo distinto a la verdad dicte sobre tus creencias y opiniones? ¿Te causa el miedo a ser impopular a que tengas que transigir, primero con tu entorno, con lo que quieres que te oigan decir, y luego en tu interior, para justificarte por el sentimiento de cobardía que te apresó en ese proverbial "momento de la verdad"? ¿Eres de tal manera víctima del estado de ánimo de quienes te rodean, que no puedes separarte de tu "grupo" para desafiar de modo independiente la tendencia prevaleciente, incluso al extremo de tu destrucción?

Tal vez, el problema es que perdiste el sentido de la medida interna de la verdad, un patrón de la verdad que sea independiente de una mera opinión externa. Esa es la mayor fuente de desmoralización que nuestro pueblo enfrenta ahora. Lo que fue una vez una orgullosa nación de ciudadanos productores, con un nexo práctico a vivir para el futuro a través de la ciencia y la producción, se ha convertido ahora en un sujeto existencialista del principio oligárquico con el asesinato del Futuro como fuerza viva y eficiente. El asesinato de John Kennedy, y el hecho de que no se le ha dado respuesta a su encubrimiento, ha hecho mas para esclavizar y desmoralizar al pueblo estadounidense, que cualquier otro evento político que haya ocurrido en los últimos 50 años.

Esto es lo que determina hoy lo que se llama política. Hazte esta pregunta: ¿Por qué sucede que todas las especies que no progresan, se extinguen?, como se ha demostrado indiscutiblemente en los Informes Semanales de LPAC. ¿Por qué nosotros, en tanto especie, seguimos tolerando gobiernos y sistemas de creencias, que van en contra de ese principio universal, una tolerancia que nos está llevando inexorablemente por el camino de la extinción de toda la humanidad? Solo haciendo frente a esto, al horror de una extinción voluntaria obstinada de la humanidad, habremos enfrentado los verdaderos parámetros que debieran determinar nuestras acciones hoy.