Firmante del remitido a Obama, dice: "Podemos vivir con un Irán nuclear"

7 de marzo de 2012

7 de marzo de 2012 –- El ex director de la CIA para el Medio Oriente, Paul Pillar, uno de los prominentes firmantes del remitido a Obama donde lo exhortan a no dejarse presionar para lanzar un ataque contra Irán –publicado el lunes 5 en el diario Washington Post—- escribió un artículo donde hace seguimiento al tema, en la publicación Washington Monthly y otro publicado en The National Interest donde comenta la intervención de Obama en la conferencia de AIPAC (siglas del Comité de Relaciones Públicas Americano-Israelí, considerado como el principal grupo de presión sionista). En este ultimo artículo, Pillar pone de relieve que "los comentarios del Presidente [Obama] en el sentido de que ningún gobierno israelí puede tolerar un arma nuclear en manos de Irán y la referencia al derecho soberano de Israel para tomar sus propias decisiones sobre lo que se requiere para satisfacer sus necesidades de seguridad, suena casi como una invitación a Netanyahu para lanzar una guerra". Y añade: "Es muy claro que un ataque militar contra Irán será catastrófico en sus consecuencias, no solo para nosotros sino para el mundo en general".

En su artículo en el Washington Monthly, señala que "nadie sabe cuales serían las ramificaciones completas de tal guerra con Irán, y ese es el principal problema con cualquier propuesta de utilizar la fuerza militar contra el programa nuclear iraní. Pero las consecuencias negativas para los intereses de EU serán severas probablemente". El razonamiento que hace Pillar es que el gobierno y el liderato político de Irán son actores racionales, el mismo argumento que ha recalcado una y otra vez el Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey, en su oposición tenaz a Obama a atacar Irán.

"Un Irán con una bomba no sería ni tan peligroso como mucha gente supone", escribe Pillar, "y una guerra para tratar de impedir que obtenga una sería menos exitosa, y mucho más costosa, de lo que mucha gente se imagina". En todo el artículo se dirige a los intereses de EU y a los líderes de EU, y no le atribuye el peligro de guerra a Israel —donde Bibi Netanyahu es una minoría incluso en su propio gobierno— sino a los "neoconservadores" (que es lo más cerca de lo que llega Pillar en cuanto al papel principal de los británicos).

"Los principios de la disuasión no se invalidan porque la parte a ser disuadida utiliza un turbante o una barba", escribe Pillar. Luego explica que la producción de un arma nuclear de China (probó su primera bomba nuclear en 1964) parecía de lo más alarmante en esa época porque Mao opinaba abiertamente que su país podría sufrir la pérdida de la mitad de su población en una guerra nuclear, pero salir victorioso sobre el capitalismo. Pero la disuasión con china ha perdurado durante medio siglo, incluso durante el caos y el fanatismo de la Revolución Cultural de Mao. A pocos años de que China obtuvo la bomba, Richard Nixon desarrolló su estrategia global en torno al acercamiento a Pekín.

"La opinión de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, como lo ha dicho en público el Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, es que Irán retiene su opción para construir armas nucleares pero aún no ha decidido hacerlo. Todavía hay mucho piso diplomático para explorar", recalca Pillar.

Pillar concluye señalando el hecho de que la mayoría de los líderes políticos y militares de Israel no piensan que haya una "amenaza existencial" a Israel desde Irán, mientras que esa supuesta amenaza existencial es lo que sostienen con histeria los neoconservadores y algunos demócratas en EU, como el Presidente Obama.