Michel Rocard, ex primer ministro de Francia, alertó sobre la aterradora amenaza de una guerra nuclear

5 de marzo de 2012

5 de marzo de 2012 — En una entrevista con el diario parisino Liberation publiada el 2 de marzo, para presentar su libro más reciente "Mes points sur les I", Michel Roccard atacó de frente "imbecilidad política colectiva" que domina en la actual campaña presidencial en Francia, en un contexto en el que amenazan al mundo entero peligros "de gravedad extraordinaria".

Entre los principales peligros que señaló el ex primer ministro se cuenta una guerra nuclear, la propagación de la xenofobia y "guerras civiles" que surgen como resultado de las políticas en contra del desarrollo nuclear.

Al responder a la pregunta sobre "cuál es su mayor preocupación en política exterior", Roccard dijo: "Nadie está pendiente del Medio Oriente. Allí vemos una estrategia inglesa-americana aceptada por otros, notablemente por nosotros mismos, cuyo blanco es torpedear cualquier posibilidad de que haya discusiones serias con los iraníes. Y nosotros inclusive, de tiempo en tiempo, nos hemos involucrado en algunas provocaciones. Como si la meta fuera preparar un clima de tolerancia tal que se acepten los ataques israelíes. Bajo esta hipótesis sería una guerra iraní-siria, respaldada por China y Rusia, como vimos en la ONU, en contra de Occidente en general y sus clientes. Y Europa está muda. Este sería un conflicto que traería millones de muertes, la hipótesis que se maneja es que sería una guerra nuclear desde el comienzo. Conozco muy bien esos informes y nunca había estado tan asustado... Lo nuevo es la intensidad de los peligros en comparación con un estado mental insensato".

Luego Roccard arremete contra la "xenofobia en aumento", de la que dice sin ambages "me dan ganas de vomitar". Ataca el "placer que nos permitimos cuando hablamos de la inmigración y sobre los disturbios que crean los extranjeros en el país". Pero "cualquiera que sea la intensidad verbal, la fuerza del odio y el placer que expresan los militantes del Frente Nacional o los de Sarkozy mientras observan a esos franceses que se rehúsan a vivir unidos... eso va a corromper todo".

Seguidamente Michel Rocard ataca el delicado problema de la energía. En su libro hace un llamado vehemente por el desarrollo de la energía nuclear, y hace un ataque potente contra cualquier ilusión relacionada con las energías renovables.

Ni con la energía eólica ni con la solar, las más comunes des las llamadas "renovables", podemos generar miles de millones de kilovatios por hora. Y nuestras necesidades están en el orden de los cientos de miles de millones [de kilovatios por hora]. Países como Dinamarca y Alemania que jugaron esa carta fuertemente y demasiado pronto, van a tener problemas porque van a tener que pagar por energía eólica a precios exorbitantes... Si no encontramos una alternativa, actualmente nos encaminamos rápidamente hacia un momento en que la fuerte reducción de combustibles fósiles nos llevará a una fuerte caída en el PIB (Producto Interno Bruto). Así que quien quiera que diga que tenemos que renunciar a la energía nuclear nos está diciendo que tenemos que aceptar el decrecimiento. Y allí, yo planteo una hipótesis, la única en todo el libro, que obligarnos a decrecer nos va a llevar a una guerra civil".

Michel Roccard, al desarrollar este tema de la relación entre el decrecimiento y la guerra civil llega a la situación de Grecia, y subraya que si lo que intentan es imponer a ese país una reducción de 25% a sus niveles de vida, eso no es posible hacerlo si no es con "la fuerza militar".

No obstante, entre las potencias financieras y la población, Michel Roccard escoge correctamente: "se hace cada vez más indispensable eliminar en todos lados una buena parte de la deuda impagable".

Y propone como medida principal: "La separación en forma absoluta de los bancos de ahorro y préstamo, de los bancos de inversión especulativa" que nos permitió evitar que sucediera una crisis financiera en el curso de los 60 años en que esto se aplicó.

La última pregunta fue sobre cuál cree el que sería el espacio de maniobra que tendría François Hollande, el candidato de su Partido Socialista, para enfrentar la crisis en caso de ser electo, Roccard señaló con firmeza que la separación de los bancos "no cuesta nada", y explicó que "el verdadero espacio de maniobra, está en el nivel de comprensión política de la opinión y de ahí la importancia de hablar de estas cosas". Y agregó que, además, "no dejaría de presionarlo, a Sarko, ni a nuestros pobres verdes que están correctos en muchas cosas, excepto en la cuestión de la energía, o sea, en lo más esencial".