¡A detener el holocausto nuclear!

16 de diciembre de 2011

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

El mundo se encuentra actualmente al borde de: (1) La combinación de una crisis de desintegración económica general que amenaza inmediatamente en el sector transatlántico, y (2) un bombardeo termonuclear ya previamente preparado, encabezado por los angloamericano, desatado por la alianza angloamericana, en contra de naciones destacadas de Asia como Rusia y China. Este peligro existe ahora al menos en tanto que el Presidente estadounidense Barack Obama, controlado por Londres, siga como Presidente de Estados Unidos de América. Esta condición se ha preparado previamente desde el asesinato del ex jefe de Estado libio mediante el concierto de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos bajo el Presidente Obama.

Ese ataque ya se ha preparado con anticipación en torno al detonante designado de la amenaza israelí de atacar a Irán, y el propósito asociado de aplastar a la nación de Siria. A menos que EUA destituya a un Presidente Barack Obama realmente demente en base a la Sección 4 de la 25ava Enmienda a su Constitución Federal, o mediante el enjuiciamiento político de ese Presidente, hay muy poca probabilidad de que se pueda evitar una Tercera Guerra Mundial en las semanas por venir. El retiro forzado del Presidente Obama evitaría el mayor peligro al planeta en su conjunto.

Esto no es una especulación; esto es un hecho.

Al mismo tiempo, la totalidad de la región transatlántica se está precipitando en las profundidades de una hiperinflación cuyos efectos serían mucho peores de lo que azotó a la Alemania de Weimar en 1923. El peligro más grave, de la guerra termonuclear y a la vez de la depresión económica más profunda del mundo en la historia moderna, se podría detener ahora; pero no se detendrá a menos que se le detenga. Dentro de EUA eso significa tres acciones: (a) sacar al Presidente Obama del puesto; (b) promulgar de nuevo y de forma inmediata la ley Glass-Steagall del Presidente Franklin Roosevelt; y, (c) restablecer la acción de la Banca Nacional de EU del que fue pionero el Secretario del Tesoro Alexander Hamilton. El conjunto de estas reformas legislativas sería suficiente para iniciar una recuperación económica general.