El colonialismo británico se exhibe una vez más en el Atlántico Sur

1 de febrero de 2012

1 de febrero de 2012 — El león británico adicto al opio intenta nuevamente mostrar sus garras y amenazar a Argentina. El corresponsal de defensa del diario londinense The Telegraph, Thomas Harding, informó el 31 de enero que el destructor británico Tipo 45, HMS Dauntless, saldrá en viaje a las Islas "Falkland" (Malvinas) a comienzos de marzo, cargado con armamentos que incluyen una batería de misiles que podrían "destruir todos los aviones de caza de Sudamérica, incluidos los de Argentina", de acuerdo a una fuente de la marina británica.

Un vocero de la Real Armada rechazó las sugerencias de que la decisión de enviar el ultra moderno destructor al Atlántico Sur —que inicialmente debió ser enviado al teatro de guerra sirio-iraní— representara una escalada de la posición del Reino Unido. Pero, también le dijo a los medios: El HMS Dauntless es un barco de guerra de elite. Es uno de los seis Tipo 45 que fueron construidos para la armada como los barcos de guerra más avanzados en el mundo. Este barco va hacia las "Falklands" en un despliegue de rutina, pero el hecho de que la armada está enviando este tipo de barco y no uno de los más viejos es realmente significativo.

Más aún, Jeremy Browne, el ministro de Relaciones Exteriores británico responsable por las relaciones con Latinoamérica, dijo que viajará a las "Falklands". Su visita coincidirá con el aniversario número 30 del fin de la guerra de Malvinas de 1982. Browne recalcó que el príncipe Guillermo, segundo en la línea al trono británico, será desplegado a las islas este año como miembro de la Real Fuerza Aérea Real en su posición de piloto de helicóptero de búsqueda y rescate.

No hay dudas de que la maniobra británica pretende amenazar a Argentina. En diciembre, los países del grupo del Mercosur, que incluye a Argentina, Uruguay, Brasil, y Paraguay, anunciaron que prohibirían el atraque de barcos con la bandera de las "Islas Falklands" en sus puertos.

Luego de esto, el primer ministro Cameron comenzó a despotricar. En una respuesta desproporcionada a los pedidos argentinos de negociaciones sobre el futuro de estas islas, el primer ministro británico caracterizó el interés de Argentina en las Islas como "colonialista". El ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman dijo que Gran Bretaña era un país sinónimo de colonialismo.