Crímenes de banqueros: Geither y ejecutivos británicos de S&P coludidos en forzar el "gran acuerdo" de Obama sobre los E.U.

29 de julio de 2011

Crímenes de banqueros: Geither y ejecutivos británicos de S&P coludidos en forzar el "gran acuerdo" de Obama sobre Estados Unidos

29 de julio de 2011 — Parece que la súbita inmersión personal del presidente Barack Obama en las negociaciones sobre el tope de endeudamiento a principios de julio, exigiendo un "gran acuerdo" de $4 billones de dólares en recortes presupuestales y nuevos impuestos, fue preparada por el secretario de Tesoro, Tim Geithner, en colusión con un ejecutivo británico de la desacreditada agencia calificadora, "Standard y Putas"(S&P). Esto incluyó el que haya sido Obama el primero en meter en las negociaciones los recortes al Seguro Social y al Medicare (el programa gubernamental de asistencia médica a los mayores de 65 años), y otros recortes presupuestales generalizados que acabarían de devastar a la debilitada economía estadounidense. En una audiencia del 27 de julio en la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, se presentó la evidencia de que Geithner y el ejecutivo de S&P, David Beers, pudieron haber iniciado el proceso de demolición. Beers, un británico graduado de la London School of Economics, es el jefe de calificaciones de "crédito soberano" de S&P, con sede en Londres.

Tanto el republicano Randy Neugebauer de Texas como el demócrata Michael Capuano de Massachusetts, hicieron que se sacara a la luz la evidencia de esta colusión en la audiencia del 27 de julio, aunque la cobertura de prensa se hace eco del giro que le da Neugebauer, en el sentido de que Geithner estaba "presionando a S&P" para que otorgara una calificación favorable.

Pero la evidencia no muestra eso. Lo que se mostró fue que Beers y Geithner (y otros funcionarios del Tesoro) han estado intercambiando un sinnúmero de correos electrónicos sobre la calificación crediticia de EU desde marzo del 2011; que Beers puso la deuda de Estados Unidos en "alerta negativa" en abril; y que Beers y Geithner han estado en "contacto frecuente, muy regular, muchas veces" desde entonces, sobre este tema. Esto último se supo gracias a Deven Sherma, presidente de S&P, quien fue testigo en la audiencia y, quien sabe algo —por su testimonio, quizá no mucho— sobre lo que sucede en el departamento de Deuda Soberana de Beers.

El ataque directo contra Estados Unidos se hizo público cuando Beers, le dijo el 4 de julio (!) al Financial Times de Londres y a la agencia de noticias financieras Bloomberg News que posiblemente no iba a ser suficiente que el Congreso actuara para elevar el tope de endeudamiento de EU, para salvar la calificación AAA; que se iba a requerir de un paquete como de $4 billones en recortes e ingresos fiscales para [supuestamente] reducir los déficits de EU en esa misma cantidad en una década. Inmediatamente, Nerobama se apresuró a inmiscuirse en las negociaciones con el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, presionando para que se aprobara lo que Obama llamó un "gran acuerdo" de recortes y aumento en los impuestos por esa misma cantidad de $4 billones, incluyendo "poner sobre la mesa de discusiones el Seguro Social, Medicare y Medicaid". Todo esto lo hace en medio de un desempleo masivo y una tasa negativa en el empleo que azota a la economía estadounidense.

Desde entonces, ciertos miembros en el Congreso han repetido insistentemente que "S&P dice $4 billones" en el debate en el Congreso, y la idea sana de simplemente incrementar el tope de endeudamiento (en donde la demanda de inversiones de la deuda del Tesoro de EU es extremadamente alta y estable) se ha hecho a un lado a favor de este debate desastroso. Aunque Sharma se desdijo rápidamente en la audiencia del 27 de julio, y dijo que pudieran ser suficientes algunos "pequeños acuerdos" sobre austeridad para mantener la calificación AAA, el daño estaba hecho.

Beers continuó, en entrevista con Bloomberg del 28 de julio, criticando a Estados Unidos por "no haber emprendido acciones como lo han hecho los países europeos", lo cual es una receta para el suicidio nacional.

El representante Capuano acorraló a los representantes de las agencias calificadoras —S&P, Moody's, y Kroll Bond Rating— por su colaboración con los megabancos en los crímenes con derivados financieros. Capuano los forzó a que reconocieran que ellos habían "bajado la calificación" sistemáticamente de todos los valores municipales (ciudades y estados), en comparación con los bonos de las corporaciones y los bancos, por lo menos durante el 2008, el último año del que Capuano tiene información. Esto, a pesar de que la tasa de incumplimiento municipal es mucho menor que la tasa de incumplimientos de las corporaciones. Los directivos de las tres agencias alegaron que han "venido trabajando para igualar" las calificaciones desde el 2008, admitiendo de hecho las acusaciones de Capuano.

Capuano dio las razones: "Ustedes estaban orillando a los estados y localidades a que adquirieran seguros [para sus bonos] para obtener sus calificaciones", es decir, darle crédito a los derivados financieros y permutas de seguros por tasas de interés, con los cuales los bancos refinanciados por el gobierno, como JPMorgan Chase, Bank of America, Credit Suisse, Dexabank, y Depka Bank, violaron y saquearon las ciudades y los estados de toda Europa y Estados Unidos. Capuano es el exalcalde de Somerville, Massachusetts y personalmente "vivió esto".