Las guerras británicas de desestabilización extienden el hambre por el sudoeste asiático

12 de julio de 2011

11 de julio de 2011 — Una de las consecuencias de la desestabilización de Libia, Yemen y Siria, promovidas por los británicos, es la diseminación del hambre. Los conflictos en estos países, junto con las condiciones climáticas extremas y las alzas en los precios de los combustibles, han empeorado una situación que ya era mala. El 17 de junio, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) informó que estaba en vías de distribuir alimentos a más de 500,000 personas en Libia y manifestó su preocupación sobre la situación interna con los alimentos en el país, especialmente en las zonas fuertemente afectadas por los combates. "Libia es un país con déficit en la producción de alimentos que depende fuertemente de las importaciones con un sistema público de distribución de alimentos muy presionado debido a que se está consumiendo el almacenaje de alimentos sin reabastecerlo" dijo la agencia.

Yemen está en una situación aún peor ya que siete millones de personas, o alrededor de una tercera parte de la población del país, según la agencia de ayuda británica Oxfam, ya había reducido sus comidas de tres veces al día a una sola vez al día, antes de que empezaran los disturbios. El director de Oxfam en Yemen, Aziz Al-Athwari, le dijo a The Media Line que "aunque no tenemos las estadísticas actuales, ciertamente ese número ha aumentado desde que empezaron los combates". El PMA lanzó recientemente una operación de emergencia para alimentar a 1.7 millones de personas en Yemen, en donde el acceso a los alimentos se ha visto obstaculizado debido al alza en los precios en los combustibles. Al-Athwari agregó que dado que el agua y los alimentos se tienen que enviar en camiones a muchas comunidades, las alzas en los precios de los combustibles han elevado los precios de los alimentos y del agua más allá de las posibilidades de muchos yemeníes para pagarlos.

El noreste de Siria está azotado por la sequía desde el 2006, lo que ya ha producido emigraciones masivas de las zonas agrícolas rurales hacia las ciudades. El problema de menos disponibilidad de alimentos en los mercados empeoro cuando el régimen de Assad recortó los subsidios a los alimentos y congeló los salarios en el 2004, aunque varias de estas medidas se levantaron en las semanas anteriores a que estallaran las protestas en marzo del 2011. Desde que empezaron los enfrentamientos, las tropas del gobierno han impedido que los suministros de alimentos lleguen hasta las villas cerca de la frontera turca, a donde huyeron miles de refugiados escapando de la violencia.