Revuelta de masas en Alemania contra los biocombustibles

5 de marzo de 2011

5 de marzo de 2011 — Este viernes 4 de marzo, las gasolineras en Alemania empezaron la tan cacareada introducción del nuevo combustible E-10, una mezcla de gasolina común y biocombustible (etanol). Pero resultó ser un fiasco porque los automovilistas la boicotearon en su mayor parte y en vez de esto se sirvieron gasolina de alta graduación.

No solo las gasolineras se tuvieron que sentar en su E-10 luego de que casi nadie quiso comprarla, sino que su oferta de gasolina de alta graduación resultó muy por debajo de la demanda, y los conductores tuvieron que recurrir a la gasolina súper, pagando precios incluso más elevados. Desde entonces, las gasolineras enfrentan una drástica suboferta de ambas categorías de gasolina. Al mismo tiempo, se ha suscitado un intercambio de gritos y sombrerazos entre los conductores, las asociaciones automovilistas, el gobierno, los productores de combustibles, las compañías aseguradoras de autos, etc.

Ayer el gobierno del estado de Rin-Westfalia Norte, el estado más grande y más poblado de Alemania, decretó un alto total al abastecimiento de E-10. El gobierno federal alemán que ha estado presionando para que se acepte esta locura, está totalmente pasmado por la reacción de la población; y se merece recibir incluso más de esta furia ciudadana.

En cuanto a los motivos de los automovilistas para no llenar sus tanques con el E-10, hay varios. Primero, el E-10 consiste de sustancias agresivas que pueden destruir el tanque, los filtros, las válvulas, y las compañías aseguradoras no compensarían por los daños si el conductor llena su tanque con el combustible equivocado. Es más, los biocombustibles son lo suficientemente agresivos como para arruinar el asfalto, como ha ocurrido en muchos casos con los accidentes automovilísticos en las autopistas y carreteras interestatales; entonces tienen que llamar a equipos especializados que no pertenecen a la brigada de bomberos para que trabajen durante varias horas para remover el asfalto y el suelo contaminado, lo que usualmente deja bloqueadas las autopistas durante varias horas.