¡El poder de los tiranos tiene un límite!: Helga Zepp-LaRouche

28 de febrero de 2011

¡El poder de los tiranos tiene un límite!

Está en juego el destino de la humanidad

por Helga Zepp-LaRouche

25 de febrero de 2011 — Frente a los ojos del mundo se desarrolla un drama, que involucra nada menos que la existencia de la civilización humana, al menos como la conocemos ahora. Como si fuera un gigantesco terremoto que hubiera afectado al planeta entero, la lucha por la libertad se extiende por todos lados, con manifestaciones masivas, desestabilizaciones; el sistema de la globalización se está desplomando, con resultados imprevisibles.

La humanidad está ahora sometida a la prueba sobre si vamos a tener la fibra moral para sobrevivir. La cuestión está en si vamos a actuar a tiempo para despojarnos de lo que el Papa Juan Pablo ll una vez llamó "las estructuras del pecado", y reemplazarlos con un orden político y económico en especial que esté en armonía con el orden de la Creación, con las leyes del universo físico.

Ante la amenaza de una bancarrota nacional en Estados Unidos, en muchos países de Europa y en los llamados países en vías de desarrollo, que desde hace mucho tiempo se les ha impedido su desarrollo y el cada vez más extendido presentimiento entre la población de que el sistema financiero mundial solo está a unos cuantos centímetros del desplome, la clase política está actuando con una incompetencia crasa. Incapaces de deshacerse de los axiomas del sistema actual, se están apegando a los patrones ya conocidos, como si tuvieran miedo de siquiera percibir la realidad del desplome.

Sin embargo, los ciudadanos comunes y corrientes, se sienten conectados a nivel mundial ante el reconocimiento de que ellos no tienen ningún futuro con el Régimen Antiguo, ni en el norte de África, ni en Estados Unidos. Los mensajes de solidaridad están cruzando de Wisconsin a Egipto y de Irlanda a Túnez. Ya sea que la población esté tomando las calles en contra de un gobernador déspota en EU que quiere aplastar a los sindicatos, o por el derecho a precios accesibles del pan en la India, nadie expresa mejor el espíritu prevaleciente que nuestro gran poeta de la libertad, Federico Schiller, cuyo famoso Juramento de Ruetli estuvo a su vez inspirado en la Declaración de Independencia de EU:

"¡No, el poder del tirano tiene un límite!

Cuando el oprimido no puede encontrar justicia,

Cuando la carga se vuelve insoportable —el apela

Con corazón intrépido al Cielo,

Y de ahí deriva sus derechos perdurables.

Que ahí moran, inalienablemente suyos,

E indestructibles como las estrellas mismas.

El estado primordial de la naturaleza reaparece,

En donde el hombre confronta a su semejante;

Y si todos los otros medios ante sus necesidades fallan,

Un último recurso queda: su buena espada.

Habremos de defender el más preciado de nuestros bienes

De la violencia. ¡De pie estamos ante nuestro país,

De pie estamos ante nuestras esposas, ante nuestros hijos!"

En estos días, los políticos y funcionarios gubernamentales están revelando si están de lado del bien común y la libertad republicana, o si están del lado de la economía de casino y los especuladores, quienes han decidido defender su derecho a obtener megaganancias y privilegios relacionados. La primera categoría incluye, por ejemplo, al presidente de Islandia, Olafur R. Grimsson, quien se ha negado por segunda ocasión a firmar una Ley del Parlamento que incluye compensaciones para los bancos holandeses y británicos, por la quiebra del Landsbanki de Islandia. En vez de esto, apoya el referéndum que la mayoría de la población exige. También en Irlanda se puede esperar un referéndum similar luego de las elecciones. En la segunda categoría se cuenta zopencos como el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, quienes quieren combatir la inflación producto de sus propias políticas, reduciendo el ingreso real de la población.

El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schaeuble, definitivamente puede abrogarse el honor de ser el primer ministro de finanzas de los países del Grupo de los 20 (G-20) que apoya ahora totalmente los resultados de la Comisión Angelides; hasta rechazó la opinión disidente de los cuatro miembros del Partido Republicano de EU en la Comisión, en el discurso que pronunció en el Centro de Estudios Financieros de la Universidad de Frankfurt. Shaeuble confirmó explícitamente que la inyección excesiva de liquidez —esto es, excesivos rescates para los bancos y desregulaciones excesivas, o sea, la abrogación de las normas Glass-Steagall— es la causante de la crisis. Este es un primer paso importante, del que Shaeuble merece crédito. Sin embargo, desafortunadamente, no se pudo animar a suscribir la única solución realista, que es volver a introducir un sistema bancario con un sistema que separe a los bancos mercantiles de los especuladores —el sistema Glass-Steagall— a nivel mundial; en vez de esto, se enfocó hacia la planeada ley de restructuración y el sistema del euro, ambos dentro del dominio del monetarismo.

El hecho de que los tiempos están cambiando se vio también en una encuesta hecha entre más de 200 economistas de los países de habla alemana, en donde 189 dijeron que el hecho de que el BCE hubiera comprado bonos tóxicos de los gobiernos agravó la crisis del euro y llevó a la (hiper)inflación; 7 votaron a favor de la compra y 11 se abstuvieron. Hace mucho que la inflación mundial está fuera de control, por lo que un número cada vez mayor de pobres en Alemania y en muchos países en desarrollo —en donde la población tiene que gastar entre el 60 y el 70% de sus ingresos en comida— están pagando con sus vidas los resultados de esta política.

Desafortunadamente la saga interminable de la disertación doctoral del ministro de la Defensa Guttenberg, también participa de los hábitos del Régimen Antiguo. Aparte del escándalo mismo que atrajo los reflectores, también está la pregunta sobre cómo una universidad, que después de todo dice se preocupa por su reputación académica, pudo aceptar una tesis doctoral con un reconocimiento "summa cum laude", que después se descubrió contenía probablemente 270 páginas plagiadas. Ahora el Bild-Zeitung informa sobre un acuerdo de cooperación entre la Universidad de Bayreuth y Rhoeun Klinikum AG, de 1999 al 2006, durante el cual 750,000 euros encontraron forma de llegar a la Universidad para financiar un departamento nuevo sobre administración médica.

Ahora bien, la Rhoenklinikum Clinic AG, en cuya junta directiva se sentó Guttenberg de 1996 al 2002, y cuyo hospital le perteneció anteriormente a la familia Guttenberg, es conocida por ser la cuna de la privatización del sistema de servicios de salud, que llevó directamente a un sistema de tres avenidas. Y el curso sobre administración médica incluye la llamada economía de la salud, en donde está en primer plano la contabilidad de la eficiencia en los costos-beneficios, que naturalmente tiene resultados fatales bajo las condiciones de crisis de desintegración. Ahora, este acuerdo de cooperación pudo haber sido totalmente legal, de la misma forma en que desafortunadamente la economía de la atención médica se ha vuelto aceptable. Pero si el asesor de la tesis de Guttenberg está tan ciego como parece, entonces algo por lo menos huele mal. Para reiterarlo una vez más: la privatización del servicio de salud pertenece al paradigma de la globalización, que se está desplomando actualmente, y a la que le debemos el hecho de que la Asociación Federal de Doctores pretenda permitir ahora que se debilite el Juramento Hipocrático, según el cual el doctor solo está dedicado a aliviar a las personas.

Sin embargo, lo que es más serio es el hecho de que todo el establecimiento político le ha permitido a Guttenberg encajarle una reforma al Bundeswehr (Ejército) que virtualmente equivale a una privatización, y que igualmente pertenece a los axiomas de la globalización. Es más, la reforma priva de importante mano de obra al sector de bienestar social, y, como se ha sabido ahora, es producto de una falta enorme de capacidades técnicas, cuyas importantes consecuencias simplemente se ignoraron. Y el diario Die Welt ya lo encabezó así: "La clase baja toma la defensa nacional", porque se espera que solo las personas que no tengan ninguna otra oportunidad, son las que se van a querer alistar en el Ejército. La reforma al Bundeswehr definitivamente no está en el interés nacional de Alemania y tiene que pararse.

Nadie que repase a fondo la situación va a poder negar que el intento constante por salvar un sistema financiero totalmente en bancarrota dándole más "paquetes de rescate", crea más liquidez y por lo tanto más especulación, especialmente en las materias primas y el precio de los alimentos, y esto a su vez lleva a más disturbios por alimentos, a más olas de refugiados que naturalmente quieren ir a lugares en donde ellos piensan que tienen más oportunidades de sobrevivir: a Europa. El gobierno italiano está obviamente en lo correcto, al no querer que lo dejen solo para hacerle frente a este problema potencialmente gigantesco. Y también está en lo correcto cuando demanda un Plan Marshall para el norte de África; pero ¡necesitamos un plan de reconstrucción para todo el mundo!

La realidad es que la humanidad solo tiene una breve ventana de oportunidad durante la cual se puede llevar a cabo la necesaria reorganización del sistema financiero y reemplazar el sistema monetarista con un sistema crediticio en la tradición de Alexander Hamilton, y el Nuevo Trato y la norma Glass-Steagall de Franklin D. Roosevelt. En Alemania, el Kreditanstald para la Wiederaufbau [Banco Financiero de Reconstrucción], que tomó como modelo la Corporación Financiera de Reconstrucción de Roosevelt, fue lo que nos acercó lo más posible a un sistema crediticio. Sacó con éxito a Alemania de las ruinas y en unos pocos años, produjo el milagro económico alemán. Tenemos que retomar esta tradición.

Un sistema de crédito no tiene nada que ver con el dinero; el Estado, a través de las asignaciones de crédito para producciones futuras, se asegura de que crezca el mercado interno, y con éste los niveles de vida de la población. También significa que los estados soberanos firmen tratados de cooperación de largo plazo para proyectos industriales y de desarrollo concretos que están orientados exclusivamente a elevar la productividad de la fuerza de trabajo mediante el desarrollo del potencial creativo de la humanidad. Ya sea que logremos esto, poniendo de nuevo a la humanidad como centro de la política y de la economía o nos desplomaremos en una era de tinieblas.

¡Únanse a nosotros en la movilización más importante de nuestras vidas!