La contabilidad fraudulenta de Obama esconde los costos espeluznantes del rescate

19 de abril de 2010

19 de abril de 2010 (LPAC) - Con su popularidad constantemente a la baja, el presidente bigotito y su gobierno están tratando desesperadamente de escaparse de la reacción política violenta en contra de su rescate todavía en proceso del sistema financiero británico. La semana pasada, se "filtró" al Wall Street Urinal el cuento de hadas del Tesoro calculando que el rescate solo costaría $89 mil millones. No hemos podido dejar de reírnos desde entonces sobre este ardid político transparentemente ridículo. Como lo hemos afirmado repetidamente, el rescate representa la mayor estafa en toda la historia, cuyo costo va mucho más allá de sus consideraciones monetarias. Así con todo lo grande que son los costos, el costo total va más allá del dinero: solo un tondo estúpido trataría de medir la destrucción de la nación, y las vidas de su población, en términos monetarios.

Dicho esto, notamos con cierta sorpresa las objeciones que hizo hoy el New York Times, a las maquinaciones políticas del gobierno, y la observación de que el momento oportuno en que apareció esta "filtración" coincidía con vencimiento del plazo de pago de impuestos federales. El Times indecorosamente destaca que las cifras del Tesoro no incluyen las enormes transferencias de riqueza a los bancos, como resultado de la política de cero tasas de interés de la Reserva Federal (Fed), dado que obtienen enormes ganancias de la diferencia entre lo que ellos le pagan a los depositantes y lo que ellos cargan por sus préstamos y tarjetas de crédito. Tampoco toma en consideración las pérdidas en que incurrió la FDIC al subsidiar las absorciones de los bancos en quiebra por parte de bancos supuestamente saludables, o los costos definitivos sobre la economía al permitirle a instituciones insolventes seguir funcionando.

Aunque el Times en realidad encubre el grado devastador del daño ocasionado por esta estafa de rescate fascista, agradecemos que nos haya dado la oportunidad de resaltar la verdad detrás de sus quejar relativamente menores.