El Santander tiene puestas sus garras en Brazil... a fondo

4 de febrero de 2010

3 de febrero, 2010 (LPAC).— En octubre del 2007, el Banco Santander hizo un trato que por fin lo puso en una posición privilegiada dentro del codiciado sistema bancario de Brasil, el país mas grande de Sudamérica, tanto geográfica como económicamente. En esa fecha, el Santander y su aliado estratégico de vieja data, el Royal Bank of Scotland (Banco Real de Escocia), superó en la puja al Barclay y a otros bancos importantes para adquirir el desfalleciente banco holandés, el ABN Amro Bank. Como parte del acuerdo, la sucursal brasileña del ABN Amro Bank, el Banco Real, fue a parar a manos del Santander. Con esa maniobra, el Santander se convirtió en el tercer banco privado más grande del sistema bancario brasileño, teniendo bajo su control el 11% de los activos bancarios del país.

Estos años de una intensa actividad del Santander, de acuerdo a un cable de Bloomberg, fueron planeados para "construir la República del Santander en el Brasil de Lula". Como lo documentó la revista EIR en ese momento, el Santander le aportó casi $1 millón de dólares a la campaña presidencial de Lula da Silva en 2002, y luego mantuvo abierta una línea de crédito por $2,000 millones de dólares, cuando otros bancos extranjeros dejaron de darle préstamos a Brasil, por temor a que Lula cayera en incumplimientos de pagos de la deuda del país.

A principios del 2007, el Santander logro sugerir al gobierno a dos de sus "ex" directivos, Miguel Jorge y Mario Toros, para los delicados puestos de ministro de Comercio de Brasil y director de la Política Monetaria del Banco Central, respectivamente. Cuando el Presidente Lula da Silva se reunió con el Primer Ministro de España, José Luis Rodríguez Zapatero, el 17 de septiembre de 2007 en Madrid, un radiante Emilio Botín, presidente del Santander, también estuvo presente, y le dio un afectuoso abrazo al ministro de Comercio Miguel Jorge.