La FAO de la ONU: la crisis económica devasta al mundo con la hambruna. Culpa de la globalización

17 de octubre de 2009

17 de octubre de 2009 (LPAC).— Este mes, habrá una serie de foros de expertos de alto nivel: "Cómo alimentar al mundo en el 2050"; "Comité de la reunión de seguridad mundial"y "Día mundial de la alimentación", en preparación a la Cumbre Mundial de Seguridad Alimenticia a celebrarse en Roma del 16 al 18 de noviembre. Un informe dado a conocer el 14 de octubre por la Organización de Alimentos y Agricultura (FAO) de la ONU, titulado "El estado de la inseguridad alimenticia en el mundo -la crisis económica, impactos y lecciones aprendidas" es el décimo informe de avances sobre la hambruna mundial dado a conocer desde la Cumbre Mundial de Alimentos de 1996.

El informe establece que "La crisis actual no es una crisis nueva. Es un empeoramiento de una crisis estructural que, en las últimas décadas, le ha negado a cientos de millones de seres humanos el acceso a una alimentación adecuada...La situación actual destaca la necesidad urgente de abordar la raiz de las causas estructurales del hambre".

Aunque la hambruna ha seguido creciendo en la última década, destaca el informe, la explosión el año pasado en el número de personas con hambre se debe a la crisis económica global, y enlistan tres factores:

1) La crisis está afectando a una gran parte del mundo simultáneamente. Las crisis anteriores tendieron a estar confinadas a países individuales, o a varios países en una región en particular. Los mecanismos tradicionales para hacerle frente a nivel nacional o subnacional ya no son efectivos ahora.

2) La crisis económica actual se dio inmediatamente después de un aumento masivo en los precios de los alimentos y los combustibles durante 2006-2008. A finales del 2008, los precios internos de los alimentos básicos estuvieron un 17% en promedio por arriba del precio de los dos años anteriores. Además, las personas pobres gastaron alrededor de un 40% de su ingreso en alimentos básicos, así que los aumentos de precios ha significado una reducción considerable en su poder de compra.

3) Las naciones en desarrollo se han integrado más, tanto financiera como comercialmente, con la economía mundial, que lo que lo estaban hace 20 años, lo que los ha vuelto más vulnerables.

El informe documenta cómo las naciones más pobres se han vuelto cada vez más dependientes de las exportaciones de bienes y servicios, de remesas de los trabajadores en el extranjero y de inversiones extranjeras directas (FDI por siglas en inglés), así como también de las importaciones.

A manera de ejemplo: la porción de exportaciones y servicios en el Producto Nacional Bruto (PNB) de las naciones en desarrollo creció de 15% en los 1980s, a 27% en el 2007 -un aumento de 150%; y, la porción de inversiones extranjeras directas en el PNB creció de 0.5% en los 1980 a 5% en el 2007 -un aumento del 900%!

Aunque la globalización ha infectado al planeta como un todo, el informe delinea cómo, de 1970 al 2003, creció más la dependencia de las importaciones entre las naciones menos desarrolladas. Por ejemplo, para el 2003, las naciones menos desarrolladas dependían en un 17% de las importaciones para su consumo de granos, comparado con 8% en 1970, y en un 55% para sus aceites vegetales, comparado con un 9% en 1970. Diecisiete países en África dependen entre un 30% hasta más del 50% de las importaciones para su consumo de granos.

Para países dependientes de las importaciones de alimentos, son decisivas las ganancias por exportaciones, remesas, ayuda internacional y FDI. Con la crisis de desintegración internacional, estas fuentes de ingresos han estado haciendo implosión, y no son una opción los préstamos internacionales. Se calcula que las remesas caerá entre 5-8% en el 2009, después de crecer entre 15-20% del 2005 al 2007; que las inversiones extranjeras (FDI) disminuirán 32% en el 2009 en las naciones en desarrollo como un todo, y que las 71 naciones más pobres experimentarán una caída general en la ayuda extranjera de cerca de 25%. Esto significa que- como también lo establece el informe- que aunque pudiera haber alimentos disponibles, se reducirá la capacidad de acceso de los países pobres a esos alimentos.