Llaman a Zelaya a Washington para ponerlo bajo supervisión de un adulto

8 de julio de 2009

8 de julio de 2009 (LPAC).— El 7 de julio Manuel Zelaya ex Presidente de Honduras fue llamado para que se regresara a Washington, D.C. para reunirse con la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton. Después de haber ignorado el consejo del Departamento de Estado de Estados Unidos, y de personas cuerdas en la Organización de Estados Americanos (OEA), y de haber provocado una violencia cruenta en Honduras al intentar retornar el 5 de julio, es posible que se coloque a Zelaya bajo la supervisión de un adulto, a fin de impedirle siga con su comportamiento destructivo.

El mismo día en que Zelaya llegó, representantes del Congreso de Honduras, que votaron para sacar a Zelaya por haber traicionado la Constitución, dieron una rueda de prensa en el Club Nacional de Prensa en Washington, D.C.

Toda la crisis de Honduras ha sido producto del cabildo del narcotráfico liderado por George Soros, quien tiene un poder enorme sobre la mayoría de las naciones de América del Sur, y también sobre el mismo Presidente Obama. El mismo Zelaya se ha manifestado a favor del plan de Soros para legalizar las drogas, en declaraciones que hizo en octubre de 2008. Esa postura se ha esgrimido como alternativa al combate efectivo a los narcotraficantes.

Todo lo que Zelaya hizo para provocar la crisis actual violó la Constitución de Honduras, no obstante ha recibido un apoyo total por parte de una gama de jefes de Estado que van desde Obama, y pasando por Hugo Chavez y Cristina Fernández de Kirchner. Todos estos líderes se sienten obligados con Soros, puede ser porque están desesperados porque necesitan el dinero, o porque sin ambages simpatizan con sus proclividades de narcotraficante.

El más culpable, por supuesto, es el mismo Obama, quien en efecto creo esta crisis al rehusarse a actuar cuando le alertaron con anticipación de las intenciones de Zelaya. El comportamiento de Obama no solo refleja su propio arreglo con Soros, el cual comenzó en el 2004 cuando Obama empezó a ambicionar la Presidencia, sino también su propio temperamento de egocéntrico.

"Aquí el asunto es la cuestión del narco", comentó Lyndon LaRouche al repasar la situación. Una vez que se ve en esa óptica, es claro que es del interés individual de cada nación derrotar la alianza de los narcotraficantes, en defensa de la integridad y la salud de los Estados nacionales.