El precedente nazi del programa de salud de Obama: ahora es el momento de decir "¡Nunca más!"

23 de may de 2009

23 de mayo de 2009 (LPAC).— El artículo siguiente se publicó en la revista Executive Intelligence Review del 22 de mayo.

EL PRECEDENTE NAZI DEL PROGRAMA DE SALUD DE OBAMA:

AHORA ES EL MOMENTO DE DECIR "¡NUNCA MAS!"

Por Nancy Spannaus.

En 1949, tres años después de participar en el enjuiciamiento de 16 oficiales alemanes nazis por su participación en el exterminio en masa de quienes eran considerados "comensales inútiles" durante la era de Hitler, el doctor Leo Alexander puso de relieve el meollo del "principio filosófico" que llevó a esas atrocidades. El lo llamó "utilidad racional", una doctrina hegeliana, benthamista que llevó a designar a porciones de la población cada vez mayores que fuesen tratadas como animales, y que fuesen anotados en la lista para ser asesinadas, porque usaban demasiados recursos de la sociedad o porque eran simplemente indeseables. Cientos de miles de ciudadanos alemanes, por no mencionar a millones de extranjeros, fueron enviados a su muerte de acuerdo a este "principio".

Esta creencia en el utilitarismo (¿Obama le llamaría pragmatismo?) ha estado abusando en Estados Unidos por décadas, y es ahora mandato judicial en la política de salud del Gobierno de Obama. Obama ha adoptado el programa de salud de Hitler.

Estamos en la última hora proverbial. Cualquiera que se oponga el genocidio nazi, tiene que actuar ahora para evitar que el programa de salud nazi de Obama se ponga en marcha en los Estados Unidos.

- Los británicos crearon a Hitler -

La preparación ideologica para el exterminio en masa perpetrado por los nazis comenzó varias décadas antes de que Hitler tomara el poder, y no comenzó en Alemania. No es de sorprender que la base operativa de la medicina nazi haya sido Gran Bretaña, cuna del fraude llamado malthusianismo y del movimiento de la eugenesia, que alegaba que la naturaleza de la humanidad estaba genéticamente determinada. El teórico más destacado fue sir Francis Galton, un desertor de la escuela de medicina británica, que en 1869 escribió su manifiesto, titulado Genio hereditario. Para 1907, Galton había establecido la Sociedad de Educación Eugenésica, y había difundido su bazofia que promovía deshacerse de los "genéticamente inferiores" en todo el mundo, incluido Estados Unidos, en donde era particularmente popular con el grupo de los aristócratas de Boston Brahmin de Harvard, como la familia Harriman.

Esta propaganda fascista se difundió como fuego sin control durante las décadas de 1910 y 1920 en los Estados Unidos, resultando en leyes forzadas de esterilización y horribles restricciones raciales y de inmigración. Estas leyes estadounidenses, de hecho fueron modelo para las leyes establecidas en Alemania en los años subsecuentes. La austeridad draconiana impuesta sobre dicha nación por el Tratado de Versalles, y el poder financiero controlado por los británicos, estimularon el apoyo a este pensamiento bestial de parte de la población desesperada.

No es ninguna exageración, decir que la única razón por la cual estos programas fascistas no fueron aplicados por el gobierno federal en los Estados Unidos, es porque el pueblo estadounidense eligió a Franklin Delano Rooselvelt, quien luchó hasta el último aliento en contra de los financieros e ideólogos fascistas británicos y sacó a los Estados Unidos de la Gran Depresión.

En Alemania, no obstante, los británicos tuvieron éxito en poner a Hitler en el poder, con la ayuda de sus financieros prominentes y sus colaboradores en los EU, como Averell Harriman y Prescott Bush. No casualmente, Hitler estaba preparado para imponer el programa de estos, genocidio para los "incapaces".

De esta manera, en los años de 1930 aceleró el movimiento para aplicar a los incapaces el "tratamiento" de esterilización y eutanasia. A través de propaganda masiva, se idealizó al asesinato "por compasión" y por consideraciones de contabilidad de costos. De acuerdo al doctor Alexander, un texto muy usado en bachillerato, llamado "matemáticas al servicio de la Educación Política Nacional", incluía problemas que planteaban que el costo por cuidar a los "incapacitados, delincuentes y dementes", le quitaba dinero a los programas sociales de vivienda y prestaciones a familias. En el Congreso del Partido Nacional Socialista de 1934, el doctor Gerhard Wagner, dirigente del grupo de doctores nazis, fue explícito: "La carga económica que representan las personas que sufren de enfermedades hereditarias es un peligro para el Estado y la sociedad. En total, es necesario gastar 301 millones de marcos alemanes por año por tratamiento, sin tomar en cuenta los gastos por 200,000 alcohólicos y como 400,000 psicópatas".

Con el ascenso de Hitler al poder, se estableció todo un esquema de leyes sobre "pureza racial", con sus consecuentes restricciones y esterilizaciones. Estas leyes resultaron en la primera oleada de asesinatos en masa de los considerados "incapaces", que se estima llegaron a los cientos de miles de víctimas.

- Un cambio de actitudes -

Los nazis llevaron a cabo la mayoría de estos asesinatos en secreto: la mayoría de los alemanes no estaban preparados para aceptar la brutal realidad. Pero, a través de la propaganda, y las penurias del régimen nazi, la actitud de la población hacia la vida humana empezó a cambiar sutilmente. Lo que explica el doctor Alexander como un cambio en las actitudes de los médicos, era paralelo al de la población en su conjunto.

"Sea cual fuese la proporción que asumieron estos crímenes finalmente, se volvió evidente para todos los que lo investigaron que empezaron como cosas pequeñas. Estas cosas pequeñas al principio eran solo cambios sutiles en el énfasis sobre la actitud básica de los médicos. Comenzó con la aceptación de la actitud, elemental en el movimiento de la eugenesia, de que exista tal cosa como una vida que no es digna de ser vivida. Esta actitud al principio concernía solo a los pacientes severa o crónicamente enfermos. Gradualmente se amplió la esfera de los que serían incluidos en esta categoría, para abarcar a los socialmente improductivos, los no deseados ideológicamente y finalmente, todos los que no fuesen arios. Pero es muy importante darse cuenta que, la palanca infinitamente pequeña a partir de la cual recibió impulso toda esta tendencia, fue la actitud hacia los enfermos sin posibilidad de rehabilitación".

"Es, por lo tanto, este sutil cambio en el énfasis en la actitud de lo médicos lo que debemos investigar exhaustivamente..."

- Vidas que no merecen ser vividas -

La primera orden directa para la eutanasia en Alemania no llegó sino hasta el otoño de 1939, cuando las presiones de la movilización de guerra pusieron en primer plano el elemento de reducir los costos del programa. Hasta ese momento, el embuste consistía en que la eutanasia era una "bendición" para los que sufrían, y que se tenía que dar un permiso especial para tal "muerte por compasión", supuestamene por el mismo fuehrer, para llevarla a cabo.

En el verano de 1939, Hitler había convocado al Secretario de Salud junto con el Secretario Lammers, para decirles que "consideraba apropiado que la 'vida que no merecía ser vivida' de las personas severamente enfermas mentalmente fuesen eliminadas mediante acciones que llevaran a la muerte". De esta manera, continuó, "se podría conseguir un cierto ahorro en hospitales, doctores y personal de enfermería".

De ahí el decreto Ultra Secreto sobre la eutanasia de octubre de 1939 (fechado con retroactividad al primero de septiembre). Bajo el título de "La Destrucción de las vidas que no merecen la vida", la orden entregada a su doctor Karl Brandt, decía:

" El Reichsleiter Bouhler y el Dr. Brandt están a cargo de la responsabilidad de ampliar la autoridad de los médicos, designada por nombre, con el fin de que los pacientes considerados incurables, de acuerdo con el mejor juicio humano sobre la condición de su salud, se les pueda dar una muerte compasiva".

De acuerdo al Dr. Alexander, desde ese momento en adelante, "a todas las instituciones del Estado se les requería que reportaran a los pacientes que habían estado enfermos por cinco o más años y que no podían trabajar, llenando formularios en los que se daba el nombre, raza, estado marital, nacionalidad, parientes directos, si eran visitados seguido y por quien, quien llevaba la responsabilidad financiera y demás. La decisión con respecto a que pacientes debían ser asesinados, la tomaban asesores expertos sobre las bases de esta breve información, la mayoría de los cuales eran profesores de psiquiatría en universidades principales".

Bajo esa orden, de acuerdo al Jefe de Asesores Jurídicos para Crímenes de Guerra de los EU en el Tribunal de Nuremburo, fueron asesinados cuando menos 275,000 ciudadanos alemanes. El mejor desglose disponible es el siguiente: de 70,000 a 80,000 pacientes en hospitales y asilos; de 10, 000 a 20,000 inválidos y gente lisiada en prisiones; 3,000 niños entre 3 y 13 años que necesitaban cuidado especial. Además de todo esto, fueron millones y millones de judíos, gitanos y otros "indeseables" los que fueron asesinados, o forzados a trabajar hasta morir en los campos de concentración.

- Los tribunales de Núremburg -

Fueron los Estados Unidos los que, después de la Segunda Guerra Mundial, insistieron en que se llevara al banquillo de los acusados a los perpetradores de los crímenes contra la humanidad de los doctores nazis. En 1946, se llevó a juicio a 23 personas, 20 de los cuales eran médicos. Cargo III, se leía: "Planificación y ejecución del asesinato en masa [de alemanes] estigmatizados por la edad, demencia, enfermedad incurable, deformes y demás, por medio de gas, inyección letal y otros métodos diversos en enfermerías, hospitales y asilos durante el Programa de Eutanasia y la participación en el asesinato en masa de internos de los campos de concentración".

Entre los medios identificados como causantes de "asesinato y el tratamiento inhumano a las Poblaciones Civiles" se contaba la "inadecuada atención de servicios médicos y quirúrgicos". El Tribunal de Núremberg escuchó la defensa del doctor Karl Brandt y los demás, el cual por supuesto argumentó que "estoy plenamente consciente de que cuando dije 'si' a la eutanasia, lo hice con la más profunda convicción, tal cual como la tengo ahora, de que estaba en lo correcto. La muerte puede ser también liberación. La muerte es vida, tanto como el nacimiento. Nunca se tuvola intención de que fuese asesinato".

No obstante, el tribunal dictaminó:

" No tenemos ninguna duda de que Karl Brandt, como el mismo testificó, es un creyente sincero en la administración de la eutanasia a las personas enfermas sin esperanza, cuyas vidas son agobiantes para ellos y un costo para el Estado y para sus familias. La abstracta proposición de que la eutanasia está o no justificada en ciertos casos pertenecientes a la clase referida, no es algo que concierna a este Tribunal... La Familia de Naciones no está obligada a darle reconocimiento a tal legislación cuando de manera manifiesta le da legalidad al asesinato evidente y a la tortura de seres humanos indefensos e impotentes..."

Siete de los doctores recibieron pena de muerte, incluido el doctor Brandt.

- El camino al asesinato en masa -

En su articulo de 1949 donde analiza la ruta de los nazis hacia el asesinato en masa, el doctor Leo Alexander encontró bastantes señales de alerta de que los médicos estadounidenses (y el hubiera dicho que la sociedad también) estaban infectados con lo que el llamó "filosofía utilitarista hegeliana de sangre fría" y con lo que llamaríamos con justicia ideología nazi. El señala que, cada vez más:

"Los médicos se han acercado peligrosamente a convertirse en meros técnicos de rehabilitación. La actitud racional esencialmente hegeliana los ha llevado a hacer ciertas distinciones en el manejo de enfermedades agudas y crónicas. El paciente con la ésta llevaba un estigma obvio de ser el menos probable a ser rehabilitado plenamente para ser útil a la sociedad. En una sociedad cada vez más utilitarista, estos pacientes se ven con desdén como un lastre cada vez de forma más definitiva...

"A los hospitales les gusta limitarse al cuidado de pacientes que pueden ser rehabilitados por completo, y al paciente cuya rehabilitación es poco probable se encuentra, cuando menos en los mejores y más avanzados centros de salud, como un paciente de segunda clase que se enfrenta a la negativa del personal visitante y de casa para sugerir y aplicar procedimientos terapéuticos que probablemente no traerán resultados inmediatos y sorprendentes en términos de recuperación. Me gustaría subrayar que este punto de vista no surge primordialmente de la profesión médica, la cual ha destacado siempre en una sociedad económica altamente competitiva para poder dar su tiempo y esfuerzos de manera libre y sin escatimar, sino que fue impuesta por la escasez de fondos disponibles privados y públicos. El paso de la actitud de retirar pacientes con enfermedades crónicas de las puertas de los mejores tipos de instalaciones disponibles para tratamiento, a despachar a tales pacientes a centros de asesinato es un paso muy largo pero lógico. Los recursos para los llamados pacientes incurables se han vuelto prácticamente inexistentes".

"La tendencia de los acontecimientos en las instalaciones disponibles para los que están crónicamente enfermos, que se acaba de señalar, no se va alterar necesariamente por la medicina pública o del Estado. Con el aporte de fondos públicos en cualquier tipo de actividad pública, la pregunta se limita a la siguiente: '¿Vale la pena gastar cierta cantidad de esfuerzo para restablecer a un cierto tipo de paciente?' Este punto de vista racionalista ha avanzado de manera insidiosa en la motivación del esfuerzo médico, suplantando el viejo punto de vista hipocrático.

"En situaciones de emergencia, militares o lo que sea, este tipo de graduación del esfuerzo puede ser perdonable. Pero los doctores deben estar alerta, no sea que este tipo de actitudes se arrastren y se abran paso en la administración pública civil de la medicina, completamente fuera de las situaciones de emergencia, porque una vez que este tipo de consideraciones son del todo admitidas, más seguido y de manera más definida la se hará la pregunta, '¿Vale la pena hacer esto o lo otro por este tipo de paciente?'

"Prueba de la existencia de tal actitud me miró fijamente, producto del informe de las actividades de una destacada unidad de un hospital público, que declaró más bien orgullosa que ciertos tratamientos fueron dados solo cuando pareceían prometedores... Si solo aquellos cuyos tratamientos valen la pena en términos de prognosis van a ser tratados, ¿qué hay de los otros? Los pacientes dudosos son aquellos cuya recuperación aparenta sea poco probable, pero frecuentemente si son tratados con energía, sorprenden a los mejores pronosticadores. ¿Y que se tiene que hacer durante ese largo lapso de tiempo después de que la enfermedad ha sido denominada incurable y el momento de la muerte y la autopsia? Ese es el tiempo durante el cual es más difícil encontrar hospitales y otras organizaciones terapéuticas para el bien y el alivio del paciente que sufre.

"Bajo todas las formas de dictaduras los cuerpos o individuos gobernantes alegan que todo lo que se hace, se hace por el bien de la gente en su conjunto, y que por ese motivo consideran la salud meramente en términos de utilidad, eficiencia y productividad. Es natural que en tal escenario, eventualmente gane por el completo el principio de Hegel de que 'lo que es útil, es bueno'. El centro de muerte es el reductio ad absurdum de todo plan de salud basado solamente en principios racionales y economía y no en la compasión humana y la ley divina. Para estar claros, los médicos estadounidenses están todavía lejos del punto de estar pensando en centros de muerte, pero han llegado a un punto peligroso en el pensamiento, en el cuál la posibilidad de una rehabilitación completa es considerado un factor que debería determinar la cantidad de tiempo, esfuerzo y costo para ser dedicado a un tipo particular de paciente por parte del cuerpo social sobre el cual descansa esta decisión.

"En este punto los estadounidenses deberían recordar que la enormidad del movimiento de la eutanasia está presente entre ellos mismos. Para el psiquiatra es obvio que esto representa la erupción de agresión inconsciente por parte de ciertos administradores ya aludidos...

"El caso, por lo tanto, que me gustaría plantear es que la medicina estadounidense debe darse cuenta donde se encuentra en cuanto a sus premisas fundamentales. No debe quedar ninguna duda de que en una manera sutil, la premisa hegeliana de que 'lo que es útil está bien', ha infectado a la sociedad, incluyendo al sector médico. Los médicos deben volver a las viejas premisas médicas, que fueron los fundamentos emocionales y la fuerza motriz de una búsqueda increíblemente exitosa para aumentar los poderes de curación y los cuales están destinados a ser llevados todavía más lejos si no son detenidos por las actitudes perniciosas de un realismo práctico extremado".

- ¿Genocidio de nuevo? -

Las repetidas declaraciones del Presidente Obama en el sentido de que intenta tomar las "decisiones difíciles" para reducir los costos médicos, incluyendo los medios que descartan los tratamientos médicos para las personas muy viejas (como su abuela), o incurables, o que son simplemente pobres, no dejan nada a la imaginación. El Gobierno está tomada por una mentalidad utilitarista nazi, y se moverá de manera inexorable hacia el asesinato en masa, a menos que tú actés para detenerlo ya.