Narcotráfico S.A. se apodera de las naciones de todo el Tercer Mundo

10 de enero de 2009

9 de enero de 2009 (LPAC).— El aparato de Narcotráfico S.A. de Londres, está lanzado en contra de las naciones en desarrollo, con el resultado de un aumento estratosférico en el consumo en los países productores de drogas, y la sustitución de sus economías productivas debilitadas con una economía ilegal del narcotráfico, en especial en la medida que la crisis mundial destruye toda capacidad de sustento en la economía real. En parte, esta ha sido la estrategia de mercadeo intencional de Narcotráfico S.A. en los últimos años, que le ha llevado a promover el consumo de drogas en los países que anteriormente eran especialmente solo productores de drogas —por ejemplo Afganistán y México— en la medida en que llegan a su punto de "saturación" los "mercados tradicionales" en Estados Unidos, Europa y las naciones del antiguo bloque soviético.

En el caso de México, el general (r) norteamericano Barry McCaffrey, el zar antidrogas durante el gobierno de Clinton, informó el 29 de diciembre del 2008 que "el consumo crónico de drogas [en México] se ha duplicado de 2002 a la fecha, a 500,000 adictos. Posiblemente un 5%, o 3.5 millones de personas, consumen drogas ilícitas. (La cifra para E.U. es de 8.3% o de 20.4 millones). De 2002 al mes pasado, el consumo nacional de drogas en México ha aumentado en un 30% y el uso de cocaína se ha duplicado. Las tasas más aceleradas de adicción se dan en la población entre los 12 y 17 años; y las tasas de consumo entre las mujeres se ha duplicado".

En Afganistán, según el informe anual del 2008 de la Oficina sobre Drogas y Delincuencia de las Naciones Unidas (UNODC), la producción de opio de 8,200 toneladas métricas de 2007 tuvo un valor de $1,000 millones de dólares "a puerta de corral" para los productores (13% del PIB) y de $4,000 millones como "valor de exportación a los países vecinos" (54% del PNB). Hay 3 millones de personas metidas en el cultivo de opio en Afganistán, más del 14% de la población total.

"¿Dejar que el mercado decida?". Un granjero afgano puede ganar unos $546 dólares por hectárea de trigo, y diez veces más ($5,200 dólares) si planta opio. Y, por supuesto, los cultivadores de opio reciben unas migajas relativamente de Narcotráfico S.A. comparado con el enorme salto en los precios que tiene lugar en las calles en las ventas al detalle.

El mundo debería tomar nota de lo que declaró el presidente colombiano Alvaro Uribe el pasado 1 de agosto en la Cumbre Regional sobre el Problema Mundial de Drogas, en Cartagena, Colombia: Primero, las drogas solo se embarcaban en Colombia y la gente decía: solo somos un país de tránsito, pero aquí nadie las va a producir. Después, Colombia empezó a comprar drogas de otros países, y las procesaban aquí. Y la gente decía: Pero nunca vamos a cultivar drogas aquí. Luego se cultivaron drogas en 5,000 hectáreas en Colombia y la gente decía: eso no es mucho y no le dieron importancia. Luego llegamos a la cosecha de 400,000 hectáreas. Y se dijo, bueno, hay cultivos, pero no va haber consumo".

"Hoy día, tenemos un inmenso problema de consumo" afirmó el presidente colombiano. "Este negocio criminal es una actividad que compromete cada vez más a un país en todas sus fases. Encadena al país mismo".