El fiasco de la Ecofin: palabras fuertes, regulaciones débiles

5 de noviembre de 2008

5 de noviembre de 2008 (LPAC).— Los ministros de Economía y Finanzas (Ecofin) de la Unión Europea se reunieron ayer en Bruselas con el Comisionado de la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE) para elaborar una posición común que se aprobará el viernes 7 de noviembre, en la reunión de los jefes de Estado y de gobierno en la capital de Bélgica, hacia la cumbra del G-20 sobre un Nuevo Bretton Woods en Washington, el 15 de noviembre. Mientras que el comunicado de prensa oficial solo contiene un párrafo sobre el tema, destacando que ha habido "intercambio de puntos de vista" sobre "la reforma subsiguiente del sistema financiero internacional", el Financial Times escribe jactanciosamente que la Ecofin de ayer "se quedó corta de una reforma radical del capitalismo mundial, como lo sugirió el mes pasado Nicolás Sarkozy".

Sin embargo, añade el periódico, la posición francesa, de que la crisis financiera global "fue causada en gran parte por el 'frenesí en la desregulación' de los últimos 20 años" y que hay una necesidad urgente de una mejor regulación y supervisión, obtuvo un "apoyo masivo".

Aunque hasta los Paises Bajos, Austria y Polonia, por primera vez estuvieron de acuerdo con Paris, "parece que el Reino Unido es el único país que tiene sus reservas". Gran Bretaña invocó excusas "sofisticadas" diciendo que las propuestas eran "demasiado detalladas" y que las otras naciones por fuera de Estados Unidos y Europa "no tienen interés en adoptar las políticas europeas". Por lo tanto, dice el Financial Times "Francia y los otros paises de la UE sospechan que Gordon Brown, aunque está comprometido con reformas a fondo de la arquitectura mundial, todavía se inclina por conservar un régimen regulatorio liviano para la City de Londres".

Producto del sabotaje británico y la negación de la realidad por parte de la mayor parte de los gobiernos de la UE, la Ecofin solo llegó a acuerdos sobre las medidas de regulación de seguridad británicas, como es la creación rápida de corporaciones supervisoras para todas las compañías financieras importantes transfronterizas (una de las propuestas de Brown) y mecanismos de control de riesgos más fuertes (basados en la autoregulación) que se pondrán bajo la responsabilidad directa de una gerencia de alto nivel. Las patéticas reformas le piden al G-20 que "redacte códigos de conducta" y elabore la necesidad de crear una nueva facilidad para el FMI por $125 mil millones " para aportar rápido apoyo si fuera necesario a los paises en dificultades debido a la contracción crediticia global".

Los resultados desconsoladores en la Ecofin causaron mucha frustración en la comunidad internacional. El ministro de Economía de Italia, Giulio Tremonti, promoviendo en Italia la reforma del Nuevo Bretton Woods, parafraseó el libro famoso Producción de Mercancías por medio de las Mercancías del autor marxista de Cambridge, Piero Sraffa en respuesta a la falta de una agenda seria propuesta en la cumbre Ecofin:"En dias pasados, presenciamos una intensa producción de cumbres por medio de cumbres".

Las declaraciones de la ministro de Finanzas de Francia Christine Lagarde, reportadas en el periódico financiero italiano Il Sole 24 Or, sugieren que alguien estaba promoviendo una agenda ambiciosa, pero que fue rechazada. La Ecofin rechazó la necesidad de "una respuesta coordinada a nivel internacional a los desafíos macroeconómicos" dijo Lagarde.

Con las soluciones necesarias al desplome financiero actual claramente delineadas por Lyndon LaRouche, la Ecofin solo se puede caracterizar como un fiasco. Es tiempo de que aquellos que se consideran a sí mismos como dirigentes dejen de hacerse tontos y se lancen con la propuesta de un Nuevo Bretton Woods, tal y como la ha propuesto Lyndon LaRouche.