Se necesita un Presidente como Roosevelt para mantener buenas relaciones entre Siria y E.U.

30 de octubre de 2008

29 de octubre de 2008 (LPAC).— Sami Moubayed, uno de los más destacados periodistas e historiadores de Siria, reaccionó al ataque estadounidense contra Siria en una columna del domingo, "El ataque que despedazó los Lazos Siria-E.U.". Moubayed fue uno de los sirios que vino a E.U. en julio para participar en el programa patrocinado por el Grupo de Trabajo Sirio-E.U. en Búsca de una Base Común

Moubayed se lamenta que los sesenta años de relaciones entre Estados Unidos y Siria se han convertido ahora en harapos. Dice que altos funcionarios en Damasco han atacado las tácticas de "cowboy" de las fuerzas norteamericanas y, dice, la opinión pública siria es ahora vociferantemente antinorteamericana.

Moubayed destaca el inicio de las relaciones diplomáticas de su nación con Estados Unidos, cuando, en 1945, Nazim al-Quadsi, el primer embajador sirio ante Estados Unidos, hizo un llamado por estrechar relaciones con norteamérica que estaba en camino a convertirse en la primera potencia mundial. Estos Estados Unidos, dijo Moubayed, eran los Estados Unidos de Franklin Delano Roosevelt, que le prometía libertad a los sirios del odiado sistema de mandato francés y que hablaba de autodeterminación y libertad para los pueblos del Tercer Mundo.

Notando que después del ataque hubo silencio por parte del Departamento de Estado, el Pentágono, y la Casa Blanca, Moubayed concluyó que algo anda muy mal en Washington. Dice que la llamada masacre no va a llevar a la guerra entre E.U. y Siria pero marca un punto de cambio importante en las relaciones turbulentas e impredecibles que se remontan a unos 60 años.

Moubayed concluye su columna con una condición para la política de buen vecino que bien podría ser seguida por todas las naciones: América es potencialmente el mejor amigo de Siria. Pero esta amistad potencial solo va a funcionar con un hombre sabio como Roosevelt, no con alguien que invade su espacio aéreo y mata civiles, como George W. Bush.