Ex funcionario brasileño culpa de la crisis a los derivados y propone de nuevo control de cambios.

28 de octubre de 2008

25 de octubre del 2008 (LPAC).— El profesor Carlos Lessa, uno de los pocos brasileños sensatos ante la actual crisis de desintegración financiera, afirmó el 20 de octubre que la razón de la crisis en los mercados internacionales se debe a que que reventó la burbuja global de los derivados. En un discurso dado el 24 de octubre sobre "la crisis en los EUA y sus repercusiones en Brasil y el mundo", ante la Asociación Brasileña de Información (ABI), el ex presidente del Banco Nacional de Desarrollo Social (BNDES) presentó un análisis que contiene elementos conocidos para los lectores de la obra de Lyndon LaRouche al respecto.

"El profesor Lessa trazó la historia de la turbulencia actual en la economía internacional a partir del fin de la paridad del dólar con el oro de 1971", informó el periodista Julio César de Freixo Lobo, señalando que Lesa explicó que "el problema es que la emisión de papel o derivados excede el total de la riqueza actual de los países del mundo por un factor de diez. 'Para darles una idea: el cálculo es que el PIB del mundo es de 67 billones de dólares, en tanto que valor total en papeles es de unos 600 billones de dólares, y ahora esa burbuja especulativa ha estallado", explicó Lessa, según lo cita Freixo Lobo.

"Según el profesor, existe un movimiento de países como Francia y Rusia que intentan disminuir los efectos de la crisis", escribe Freixo Lobo, que Lessa acoge ya que "nosotros también podríamos tener lo que se conoce como depresión económica en el mundo, como la que sucedió en los años siguientes a 1929 con el derrumbe de la Bolsa de Valores de Nueva York".

"Lessa afirmó que el país tiene una política económica vulnerable, a la luz del libre comercio en monedas y bienes. Señaló que las reservas de dólares del país [202 mil millones de dólares] podrían desaparecer en poco menos de un mes, debido a la fuga de capitales de los inversionistas extranjeros que busquen cubrir sus posiciones negativas en el exterior". El artículo cita luego a Lessa reiterando su llamado para Brasil adopte un control de cambios y capitales: "Yo propongo una centralización y control de la venta de la moneda por nuestras autoridades monetarias".

En noviembre del 2005, cuando se le destituyó como cabeza del BNDES, Lessa se destacó de manera única al lanzar un ataque brutal contra la élite dirigente del Brasil. El problema en Brasil, dijo con razón, es una élite nacional que no quiere hacer nada con la población brasileña, una élite que mantuvo la esclavitud lo más posible [hasta 1888], y que a lo largo de la historia de Brasil ha aplastado todo intento de formar una contra élite comprometida con el desarrollo de la población.

Ésta es precisamente la perspectiva oligárquica muy arraigada contra los pobres en Brasil que Lyndon LaRouche ha señalado con insistencia como la razón de que sea el país del continente más difícil de cambiar, a pesar de ser el más poderoso en cuanto a potencial. Al recordar su visita a Sao Paulo del 2002, LaRouche se ha referido al contraste imperante entre las favelas donde la policía ni siquiera se atreve a entrar y la indiferencia de los más acomodados que viven en fincas fortificadas.