LaRouche hace frente a la desintegración financiera: Yo tuve razón, y ustedes se equivocaron... pero tendrán otra oportunidad

15 de septiembre de 2008

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15 de septiembre de 2008 (LPAC).— El estadista y economista estadounidense Lyndon LaRouche habló sin pelos en la lengua sobre el significado de los acontecimientos financieros del fin de semana, entre ellos la bancarrota del hace mucho muerto Lehman Brothers, la compra de un Merrill Lynch que se ahoga por el igualmente desesperado Bank of America, y la lista creciente de cadáveres financieros tales como AIG, Washington Mutual y otros que hacen cola para la morgue.

La clave aquí dijo LaRouche es, ¿quién tiene la culpa? Fue inevitable. ¿Por qué no se hizo nada al respecto? Era inevitable. Nosotros advertimos sobre eso. ¿Por qué no se hizo nada? Advertimos que todo esto estaba pasando desde la conferencia internacional que dimos por internet en julio de 2007. Y todo este tiempo definimos las precauciones que debían tomarse. ¿Por qué no se hizo nada al respecto?

Todos los planes de rescate líquido con los que están saliendo la Reserva Federal y el Tesoro de Estados Unidos, así como otros idiotas, son una locura absoluta. Tienen que tomar de inmediato las medidas que yo especifiqué, la cuales consisten en congelarlo absolutamente todo, pasar a una mentalidad de reorganización por bancarrota, y llamar de inmediato al Congreso para que regrese a sesión. Y hay que ordenarle al Congreso que apruebe mi legislación, ya, empezando con la ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda, o que se atenga a las consecuencias.

Éste es el momento de golpear con potencia política, porque si no lo hacemos pronto, no quedará nada de la economía estadounidense, ni de ninguna otra.

LaRouche se dirigía a todos los políticos, expertos, dizque economistas y ciudadanos comunes y corrientes que rechazaron sus advertencias y su consejo. ¿Qué hicieron ustedes al respecto? ¿Cuál era su postura? ¿Cuáles eran sus cálculos? ¿Y qué derecho tienen de aconsejarle a alguien lo que debe hacer ahora, considerando su historial como pronosticadores, dado su criterio político? ¿Qué hay de su criterio político, confían en él después de lo que hicieron?

Los miembros del Congreso, en especial sus dirigentes, no han dejado de meter la pata de manera miserable desde julio de 2007, cuando se les hizo una advertencia y se les ofreció, en rápida sucesión, una serie de medidas que hubieran prevenido esta crisis. ¡Y no las tomarían! Y menos el congresista Barney Frank, el senador Chris Dodd, la congresista Nancy Pelosi, etc. A estos tipos se les advirtió, y no actuaron. Dijeron no. Bueno, le dijeron sí al infierno, ¿qué no? Tal vez deberían renunciar; quizás sería algo bueno, en especial la presidenta de la Cámara de Representantes. ¿Qué demonios hizo ella? Se le advirtió en repetidas ocasiones, ¿y qué hizo?

LaRouche también dijo que las audiencias de la Comisión Bancaria del Senado a cargo de Chris Dodd, al presente programadas para el 16 de septiembre, debían cancelarse. Díganles que suspendan las audiencias ya programadas de Dodd. Como no es una persona respetable, hasta ahora Dodd mismo ha desacreditado por completo sus opiniones. Debería dejarles todo el asunto a otros miembros del Congreso y del Senado menos contaminados por lo que ha hecho. El desastre creado es en gran medida producto de medidas que tomó Dodd, no como el único perpetrador, pero sí como un miembro responsable con mucha de la culpa. De modo que Dodd no debiera celebrar ninguna audiencia, sino dejárselas a alguien menos contaminado. Todo este tiempo, este tipo ha estado aguantando tercamente todo lo que debiera hacerse. ¿Querrías llamarlo a él y a su comisión para tomar las decisiones?

Dodd debería dimitir por esto, y recuperar cierto elemento de credibilidad personal renunciando de modo honorable por su cercanía con el banquero Félix Rohatyn, como cualquier congresista demasiado allegado a este último debiera hacerlo. La influencia que Félix Rohatyn ejerce sobre ellos es una causal para su dimisión.

 

Reorganización por bancarrota

Ahora tendrán otra oportunidad. Trataremos de hacer algo por salvar la situación, dijo LaRouche, en referencia a la conferencia internacional que tiene programado dar por internet el 1 de octubre, desde Washington. ¿Piensan escucharme esta vez? ¿Prestarán por fin atención y escucharán lo que tienen que hacer? Porque si no, por largo tiempo lo que tendrán es una edad muy oscura.

Y tienen que meter en cintura a este Presidente; es un total inepto. Eso debiera dejárselos claro. No creemos que esto sea todo culpa del Secretario del Tesoro, pensamos que estaba recibiendo órdenes directas de su Presidente.

LaRouche abundó: Todos los bancos e instituciones financieras están enfermos, pero, a estas alturas, tienes que empezar a reducir lo que tratas de rescatar. No podemos empeñar el futuro de EU a infinito. Por tanto, como dije antes, tenemos que ser muy juiciosos sobre qué empezamos a rescatar. Es una cuestión de selección. Ahora empieza la selección. La pregunta es, ¿a quién podemos salvar? Yo ya establecí el criterio, en mi propuesta para establecer una política crediticia y de tasas de interés de dos niveles.

Se llama reorganización por bancarrota, someter algo a un proceso de bancarrota con el fin de salvar el sistema. Pero la pandilla ahora al mando no lo haría. Estarían dispuestos a sacrificar al sistema para no someter a sus amigos a una bancarrota.

Al momento, con los acontecimientos de hoy, tenemos ahora sectores del sistema federal o banqueros, o en cierto sentido banqueros centrales, que estarán abiertos a un cambio, porque ya estaban hablando de ello. Los acontecimientos de hoy no han de verse como la hora para tratar de escoger la alternativa y probar una idea nueva; ahora es el momento de probar la idea que antes rechazaron. Hay muchos que no la rechazaron del todo, pero que se les indujo a hacerlo, y ahora regresarán triunfantes y dirán: Bueno, tuvimos razón. Y cualquiera que valga algo es alguien que puede decir, con honestidad, en cierta medida: Tuvimos razón, y ustedes, amigos, se equivocaron. No hay nadie más que valga la pena escuchar.

Por ejemplo, en estos días sólo los idiotas escuchan a Alan Greenspan. ¿Quieres escucharlo, y a otros como él? Ya lo oíste demasiado, ¿qué no? Si no lo hubieras escuchado, no estaríamos metidos en este lío, ¿o sí? ¿Cometerás la misma estupidez otra vez? ¿Escucharás de nuevo a estos pelmazos?

LaRouche concluyó: Bueno, ahora que ha quedado demostrado que ustedes se equivocaron, ya no tengo por qué aguantar más sus estupideces. ¡Escúchenme bien ahora, y corrijan su actitud!.

Lyndon LaRouche dará un discurso internacional desde la capital estadounidense el 1 de octubre de 2008, a partir de la 1:00 p.m. (hora del este de EU), que se transmitirá al mundo entero por internet y contará con interpretación simultánea al español, el alemán, el italiano, el francés y el ruso.