Los demócratas de Pelosi se pandean

13 de septiembre de 2008

Desde el domingo 7 de septiembre:

Los demócratas de Pelosi se pandean

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

12 de septiembre de 2008

——————————————————————-

"...pero, no se puede engañar a toda la población, todo el tiempo".

—Abraham Lincoln

——————————————————————-

El bandidaje de Felix Rohatyn y de los secuaces del agente británico George Soros, la presidenta del Congreso Nancy Pelosi y demás, puede convertir a los burócratas demócratas de hombres y mujeres en borregos, pero no puede hacer que les guste esto a los votantes. Ya estaba surgiendo calladamente, como murmullo, el olor a destrucción en torno a la campaña presidencial del senador Obama; ahora, con la perorata desquiciada del secretario Paulson del domingo 7 de septiembre, este murmullo se ha convertido en rugido.

En lo que va de esta semana desde el domingo, quienquiera que haya tratado de difundir "buenas noticias" y pretender no haber visto las "malas noticias" están recibiendo el desdén que merecen del electorado. El sistema financiero mundial actual ha entrado en su fase de desplome global y los demócratas en el Congreso de Estados Unidos están ya en un proceso del tipo de derrota que recibió el partido en la campaña electoral presidencial de 1988, o algo peor.

Pudiera ser que a los ciudadanos no les gusten las malas noticias provenientes de la economía y del gobierno en Washington D.C., pero están mostrando desdén por cualquiera que trate de venderles el discurso altisonante de las "buenas noticias". Esto quedó muy pero muy claro en el proceso organizativo en las calles de la nación el fin de semana siguiente a la confesión del secretario Paulson de la quiebra económica y política combinada actual del gobierno de Bush.

Es cierto que la campaña presidencial del senador McCain también es un desastre, pero solo que no tan grande como el de Obama. Hasta ahora, en toda su campaña por la candidatura presidencial y la elección federal, Obama no ha mostrado ninguna capacidad para conceptualizar ninguno de los temas reales claves de estos tiempos, ni los temas reales de la economía y estrategia global, ni los temas que enfrentan nuestros ciudadanos en sus comunidades locales y hogares. La amargura que engendró la campaña de Obama por sí misma, en el papel de "pelele" de Rohatyn y George Soros, contra la senadora Hillary Clinton, ha generado un golfo de amargura tanto contra Obama como Pelosi que no va a desaparecer en los meses restantes de este año o, probablemente, de los años por venir.

La diferencia es que el Partido Demócrata ha sido el titular dominante en el Congreso estadounidense, y los republicanos no han conducido el tipo de fratricidio intrínsicamente ruinoso que los apoyadores de Obama desataron contra la precandidata con el voto popular mayoritario en las elecciones primarias. Lo que se hizo, putativamente en nombre de la campaña del senador Obama, ha sido un acto de fratricidio político mismo que, según la evidencia actual a la mano, ha desacreditado y arruinado al Partido Demócrata tanto para la campaña presidencial como a las del Congreso.

Al mismo tiempo, la conducta del senador Chris Dodd y el representante Barney Frank en los últimos trece meses, de sabotear toda medida necesaria que impidiera la bancarrota nacional de Estados Unidos que declaró el secretario Paulson, de hecho, el domingo pasado, ha desacreditado ambas cámaras del Congreso ante los ojos y oídos de la mayor parte de los miembros. Los símiles de Paulson, Dodd, Frank y Rohatyn y Soros, han, de hecho, destruido la credibilidad del liderato actual del Partido Demócrata en el Congreso por lo que podría ser un largo tiempo por venir.

Estos son los hechos del caso en este momento. Ahora, dirijamos nuestra atención a la materia de los remedios posibles a esta situación. Ninguno de los candidatos presidenciales ha presentado, hasta ahora, propuesta alguna que de verdad aborde los problemas de vida o muerte que amenazan ahora de manera inmediata, no sólo a los EUA, sino a todo el planeta. ¿Cuáles son esos problemas y cuál el remedio?

Si te desconectas en este momento, porque tú eres una de esas personas muy necias que se niega a reportarse, o incluso enfrentas noticias muy malas, tus opiniones son poco menos que inútiles ante esta situación de la crisis actual.

La "Nueva Era de Tinieblas"

El sistema financiero-monetario y económico mundial actual no sólo está irremediablemente en bancarrota, sino que está en marcha, a nivel mundial, un derrumbe comparable a ése experimentado por la Alemania de Weimar. La Alemania de Weimar de 1923 quedó confinado en mucho a las fronteras mismas de Alemania; la crisis actual es mundial, no la de algún caso aislado, y sin antecedente comparable en la historia desde el hundimiento de Europa en la "Nueva Era de Tinieblas" de mediados a finales del siglo 14.

Este tipo de crisis sí tiene remedios potenciales, pero dichos remedios no se corresponden con ningún intento de las soluciones de costumbre. No hay una sola noticia buena de que informar en estos momento en tanto nos sigamos negando a enfrentar la realidad de que la política reciente y actual del Gobierno estadounidense, y la de ambos partidos dirigentes, se encuentran ya tan en bancarrota total irremediable como la de las opiniones necias del senador Chris Dodd el representante Barney Frank y el secretario Paulson, y la mayoría de los llamados economistas principales que deambulan estos días por las calles de Manhattan.

Desde el momento del 25 de Julio del 2007, que yo advertí del brote inmediato de una potencial crisis de desintegración del sistema financiero estadounidense, presenté tres medidas que habrían llevado a controlar la situación, si dichas medidas no hubieran sido detenidos por bribones como Felix Rohatyn y el agente británico de operaciones extranjeras George Soros, y de tales como el senador Dodd y el representante Frank. Ahora, como lo ejemplifica la locura del secretario Paulson, de la liga de Bush, del domingo pasado, el proverbial "se dice", los líderes demócratas y republicanos son un desastre del cual no sobrevivirá nuestra república, a menos que realicemos algunos cambios dramáticos de inmediato. Dado que yo propuse esos cambios, y dado que los acontecimientos ya han reivindicado mis propuestas (de manera concluyente, para cualquier personaje político plenamente cuerdo y que sepa leer y escribir) no existe pretexto razonable alguno para que no se logre llevar a cabo el tipo de cambios que yo he venido proponiendo, y hacerlo ya, de manera inmediata.

Estos cambios exigen el apoyo de mucho del estrato políticamente activo de nuestra ciudadanía en general. Nosotros no podríamos ganar la confianza y apoyo de esos ciudadanos a menos que estemos dispuestos a admitir ante ellos que la conducta del liderato del Congreso desde el período de mi videoconferencia del 25 de julio del 2007 ha sido una catástrofe nacional. Si el liderato de los partidos no confiensan que se han comportado como unos virtuales idiotas, el ciudadano inteligente no va a creer que esos políticos estén deseando de verdad llevar a cabo los cambios necesarios.

Ayudaría, por supuesto, si ambos candidates presidenciales, Obama y McCain, confesaran abiertamente "de verdad, no sé nada de cómo funciona la economía, así que por favor ayúdenme, porque nos encontramos en una crisis económica terrible causada por la política que ha estado siguiendo nuestra nación en décadas recientes".

El sistema monetario mundial actual posterior al de 1968-1972 ha estado metido en una caída consistente del producto neto económico físico de las economías de Europa occidental y central y de las Américas durante el período entero de cuarenta años. Ha habido intervalos de aparente crecimiento financiero en algunas naciones durante esas cuatro décadas, pero cuando se toma en cuenta la erosión de la infraestructura per cápita y por kilómetro cuadrado de territorio de las naciones, ha estado en una tendencia general de caída física durante este período entero.

La causa de este empeoramiento del nivel de vida del 80% más bajo de la población estadounidense, en particular, ha sido doble. El problema esencial ha sido los efectos de los cambios posteriores a 1968'1972 del sistema de tipos de cambio fijo a uno flotante intrínsicamente inflacionario. El derrumbe neto en la infraestructura económica básica, durante este intervalo, ha sido crucial, pero también el cambio de apartarse del énfasis en el progreso tecnológico hacia la decadencia de una llamada orientación "postindustrial" y de "economía de servicios".

La tendencia de las cuatro décadas recientes, debe cambiar de manera radical y rápida, o en estos momentos será inevitable una prolongada nueva era de tinieblas para el planeta en su totalidad. Esto exige medidas prácticas, mismas que yo he especificado en diversos sitios publicados. Exige un cambio paralelo de la orientación "posindustrial" que ha dominado el componente "posindustrial", "neomaltusiano", "verde" y "Baby Boomber" de la llamada generación "sesentaiochera".

Semejante cambio puede ejecutarse, si se realize en cooperación con las naciones líderes del mundo tales como Rusia, China e India. De otro modo, el escape de una era de tinieblas no será posible sobre este planeta en estos momentos.

Ésas son, en esencia, mis políticas, y ésa es su solución que, de otra manera, no existen al presente.