Ahora viene la reacción en cadena: Haciendo que el mundo estalle

10 de septiembre de 2008

por Lyndon H. LaRouche, Jr. 10 de septiembre de 2008

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Hasta ahora, la prensa mundial solo ha considerado algunos de los efectos relativamente menos significativos de lo que ha resultado de las implicaciones traidoras de las acciones del senador Chris Dodd, el congresista Barney Frank, y el Secretario del Tesoro Paulson. Ahora bien, quienes en el Imperio Británico puedan estarse regocijando perversamente, por el momento, deben reconocer también que la bomba estadounidense de la que se han regocijado es la bomba sobre la cual han estado sentados en ese momento.

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El senador Chris Dodd y el congresista Barney Frank no mostraron más que estupidez y codicia al originar la situación para las implicaciones implícitamente traidoras del Secretario Paulson que hizo estallar al dólar estadounidense en la víspera de la campaña electoral presidencial de otoño. El dólar que el Secretario Paulson acaba de hacer estallar, al detonar la carga explosiva creada mediante la iniciativa de Dodd, el pelele de Felix Rohatyn, es también el dólar estadounidense del cual depende el mercado mundial actual en absoluto, todavía hoy.

Uno nomás necesita considerar lo que solo un tremendo tonto pasaría por alto, como el caso ejemplar de la relación de China con el valor del dólar, para ver el nexo. La economía de China depende, tanto financiera como materialmente, del valor del dólar estadounidense. Eso es emblemático del efecto de la mentada "globalización" y de la locura de la OMC en el mundo entero. De tal modo que, gran parte del resto del mundo, como Alemania y otras naciones de Europa occidental y central, por ejemplo, dependen, directa o indirectamente, de la condición de la economía física de China. Todo el sistema de la mentada "globalización", ha sido una bomba de tiempo financiero-económica, la cual acaba de detonar el Secretario Paulson.

Los muchos de ustedes que habían pensado que yo era injusto o que exajeraba sobre el problema sesentaiochero, mejor hubieran repensado sus opiniones, si esperan seguir considerados con amabilidad por quienes esperaban considerar como sus amigos y vecinos. Decir que esos productos típicos del impacto político sistémico de la era sesentaiochera, Dodd, Barney Frank, Paulson, y el Presidente George W. Bush, Jr., son amenazas públicas, es darles a ellos, y a la mayoría de los sesentaiocheros y a los afroamericanos de clasa media cómplices en general, un monstruosamente grande beneficio de la duda.

A ustedes, los mentecatos autores de esta tragedia nacional, les digo, "no hubieran podido sacar alto tan desatinadamente estúpido y corrupto como lo que han hecho, mientras mi generación todavía dominaba las posiciones principales en nuestro gobierno. Entreguen a la próxima generación venidera el gobierno ahora, mientras la opinión popular de las próximas semanas los pueda considerar todavía simplemente como unos necios, y no monstruos traidores".

Hace poco más de un año, en mi videoconferencia internacional por Internet del 25 de julio de 2007, había advertido que el sistema mundial presente había entrado en un cambio de fase hacia una crisis de desintegración implícitamente hiperinflacionaria. En esa ocasión, había propuesto una medida, la Ley de Protección a los bancos y propietarios de vivienda de 2007, la cual hubiera sido el primer paso para poner bajo control la crisis mundial que ya se disparó. Poco después de eso, presenté dos medidas adicionales de reforma al Sistema de la Reserva Federal y de tratados internacionales para establecer un sistema de un Nuevo Bretton Woods. Mediante esas tres medidas, pudiesemos haber puesto a la crisis actual bajo control.

Muchos de ustedes apoyaron algunas partes importantes de mis propuestas, pero debido a acciones de gente como el senador Christopher Dodd, un pelele reconocido públicamente del depredador financiero Felix Rohatyn, quien actuó en concierto con el francamente necio congresista Barney Frank, se franqueó el camino a una legislación federal francamente inconstitucional y prácticamente traidora, que ahora ha utilizado el Secretario Paulson y el cabeza de chorlito Presidente George W. Bush, Jr., para hacer estallar el dólar estadounidense y también, en rigor, detonar esa bomba que es todo el sistema monetario-financiero mundial presente, en algo peor que el tipo de crisis de desintegración hiperinflacionaria que golpeó a la Alemania de Weimar en 1923, en una crisis de desintegración comparable a la que hundió a la Europa del siglo 14 en una "nueva era de tinieblas" prolongada y genocida.

Muchos ciudadanos, incluyendo funcionarios electos, al nivel de gobierno estatal y local, apoyaron mi propuesta de acción de emergencia sobre la crisis habitacional y bancaria. Por tanto, si algunos de ustedes al nivel federal, que actuaron para sabotear mis propuestas de acción de emergencia, como Dodd y Frank, entre otros, ahora deben repudiar sus acciones de sabotaje de mis propuestas. De otro modo, si son personas con moral, renunciarán a sus cargos actuales.

También debemos tomar nota del hecho de que, ambos senadores Barack Obama y John McCain, han reaccionado como adultos permisivos de las perversiones nacionales desatadas por Christopher Dodd, Barney Frank, Secretary Paulson y el Presidente George W. Bush, Jr. Claramente, como primer paso intermedio, algunas de esas personas mencionadas deberían empezar la reacción en cadena de simplemente renunciar (no se recomienda el suicidio ritual). Los directores del vergonzozo New York Times, por cierto, también deberían expresar su mea culpa (rumbo a su salida de sus posiciones actuales) por su parte en sus delitos virtuales relacionados contra la humanidad que han perpetrado en su corrupción desvergonzada de intentar, de modo fraudulento, amedrentar al representante Charles Rangel, presidente de la Comisión de Administración y Presupuesto, a ceder en lo que de hecho son las acciones traidoras de Dodd, Frank, Paulson, Bush, et al.

Los senadores Obama y McCain, deben reconsiderar su tolerancia de una acción implícitamente traidora, o prepararse para gozar de la ira pública creciente de quienes llegan a reconocer la naturaleza de la estafa, en su contra, que ustedes han tolerado. Obama, por cierto, es probable que sufra mucho más que McCain, por asociarse con las acciones de Dodd, Frank, Paulson y Bush. (El senador Obama solo necesita dirigirse a los expertos pertinentes que le pueden explicar esto, paso a paso).

Mientras tanto, a quien le preocupa, se unirán a mi en las acciones urgentemente necesarias para salvar a la civilización de la monstuosa acción, prácticamente traidora, que Dodd, Frank, Paulson, el Presidente Bush y otros han perpetrado al fomentar esta traición a nuestra república, a favor de una potencia financiera extranjera, el enemigo, de hecho, de toda la humanidad presente y futura.

A los ciudadanos preocupados que han sido saqueados a más no poder por estos estafadores que he señalado aquí, les digo: "Ya saben a que puerta tocar en este respecto".