En rigor, prácticamente no hay candidato

3 de septiembre de 2008

por Lyndon H. LaRouche, Jr. 2 de septiembre de 2008

La información interna es que, contrario a cualquier otra cosa que pudieran creer los tontos, ambos candidatos presidenciales putativos no están haciendo nada en este momento para no perder las elecciones federales. Los votantes están en pánico por el estado de la economía, de lo cual ninguno de los dos tiene la mínima idea, ni es probable que siquiera descubran una mínima idea.

A menos que el vicepresidente Cheney pueda iniciar una III Guerra Mundial pronto, en cuyo caso ni Obama ni McCain serían presidentes. La situación ahora, es que se podrían suspender las elecciones, mientras que un "gobierno de emergencia" maneja a la nación, por el tiempo que dure la actual crisis de desintegración económica global, que arremete.

El único tema primordial en la mente del electorado es el estado de hundimiento de las economías de Estados Unidos y Europa, lo que significa que, conforme se acerca noviembre, los votantes de Obama serán básicamente los de las filas cerradas de algunos Buppies y Boomers, es decir, si es que no le jalan la palanca a Obama, como se ha esperado, en algún momento entre septiembre y octubre.

Mientras tanto, el colapso virtual del senador McCain al aceptar a la gobernadora de Alaska en vea del senador Lieberman que era el que realmente quería, junto con el efecto de varios factores de la candidatura de Obama, significan que, hasta este momento, es probable que, para noviembre, ninguno de los dos sigan como candidatos. Gustav fue una buena excusa para que muchos republicanos no asistieran esta semana a la inauguración de la convención de nombramiento del candidato. Por supuesto, nada está seguro, excepto el caos, a menos que seamos afortunados y obtengamos una opción que yo preferiría.

El bandidaje británico sacó a Hillary, pero tambien destruyó las probabilidades de que el Partido Demócrata ganara las elecciones.

El problema no se limita a la incompetencia intelectual de los dos candidatos presidenciales. De hecho, al dejar que los británicos (es decir, Rohatyn, Soros) manejaran a la tonta de Nancy Pelosi para que virtualmente clausurara el Congreso de los E.U. en los casi dos últimos años, y al eliminar a la única precandidata presidencial importante que había mostrado la capacidad de pensar como un verdadero Presidente, los E.U.A. se quedan sin el prospecto de que asuma el mando el próximo enero un presidente elegido apropiadamente que realmente funcione.

Es el sistema político federal reinante, en la rama ejecutiva, y en el liderato de ambas ramas de la legislatura federal, junto con los medios de comunicación más importantes, los que son los responsables por la desintegración general del sistema político federal en este momento.

Yo no estoy proponiendo que esa vaya a ser la situación llegado el dia de las elecciones en noviembre. En una situación como la actual crisis estratégica y financiera global, los candidatos elegidos al momento en que concluya la convención republicana, pudieran no ser los candidatos cuando llegue el dia de las elecciones. Despues del Dia del Trabajo, empezará a hacerse sentir el hecho de que los actuales altos dirigentes en el Congreso, los candidatos y los principales medios informativos, son incompetentes.

Se puede nombrar como candidato una nulidad, pero ninguna persona cuerda creería nunca por mucho tiempo que es realmente nuestro presidente. Asi que, Gustav evitó que muchos republicanos se asquearan al asistir a la convención de elección del candidato republicano. Hasta donde están ahora las cosas, bien pudiera ser que el nombre del próximo presidente de los Estados Unidos pudiera ser "ninguno de los anteriores".

Como es usual, cuando estoy fuera por algunas semanas, se produce algo de paralización emocional en lugares como Leesburg. No dejen que esto los desaliente; sucede regularmente, y siempre hemos sobrevivido antes a los ataques de los sospechosos usuales. Mientras tanto, continuaremos haciendo nuestro trabajo y no poniendole mucha atención a los graznidos perenes de los chismes tontos.

Muchas cosas están a punto de cambiar, y de manera más o menos profunda, muy pero muy pronto.