Perogrulladas de algo que parece pato

31 de agosto de 2008

El grito de apareamiento de una criatura
que le sale piel y pone huevos a la vez

por Lyndon H. LaRouche, Jr. -

31 de agosto de 2008

Por lo pronto, la nómina de candidatos presidenciales para las elecciones generales de noviembre en Estados Unidos, parece que está prácticamente completa. Sin embargo, excepto por algunas astutas tácticas de la campaña republicana del senador John McCain, los programas planeados de los candidatos presidenciales se pueden describir justamente como "perogrulladas de pato", llamados propios de extrañas criaturas como las que uno esperaría del heredero putativo Beaverbrook, Rupert Murdoch, el "de allá abajo".(*)

Karl Rove, famoso por la 'iniciativa envilecida de la fe', ha hecho en el pasado cosas raras, y tenemos fuertes motivos para sospechar que las sigue haciendo. Sin embargo, lo que se ha de sospechar, ahora, como la más importante de las iniciativas provenientes de la campaña republicana, no es producto plausible de la obra de Rove mismo, sino de Londres, a veces a través de Australia. Las perogrulladas más huecas han de salir de la boca del favorito de los afroamericanos de clase media acomodada (Boopies) y los sesentaiocheros (Boomers), el candidato presidencial Obama, en la forma de gestos grandilocuentes, aunque vacíos, propios de un acto de carnaval, pero nada realmente de relevancia práctica para la ya desesperada situación económica que enfrentan los ciudadanos de nuestro 80 por ciento de menores ingresos. En el departamento de "pura mier...", el senador McCain no es rival para Obama, aunque John parece que se esmera con éxito a la sombra del acto de estafador político que realiza el pelele rufianesco de George Soros, el tramposo senador Obama. Para ser justo con ambos, se debe decir que ninguna de las dos campañas ha jugado cuerdamente todas las cartas, hasta ahora.

En las circunstancias actuales, cuando el sistema financiero-monetario mundial existente en su conjunto es presa de algo peor que una mera depresión mundial que se nos viene encima, no ha salido hasta ahora ninguna movida cuerda del ejecutivo federal estadounidense, ni del circo "Dingo Lingo Barney" del Congreso estadounidense.

¡Oigan, amigos! ¿Cómo esperan sacarnos de este embrollo sanos y salvos? ¿Qué tan hondo están dispuestos a dejar que se hunda nuestra república, antes de que hagan algo para cambiar esto?

Todo se reduce a esto. nuestros dizque "medios informativos principales", como el New York Times, por supuesto, han superado a Goebbels como nunca antes. Nuestros funcionarios políticos electos, que deberían defender a la nación, y los representantes políticos honestos, en contra del efecto de esas mentiras que provienen de los mentados medios informativos, o se han unido al coro o se arrastran bajo la cama. Este, queridos ciudadanos, es el momento en que debes mostrar verdaderas agallas en la defensa de nuestra república contra este montón de estafadores políticos y de los medios informativos.

Hay fortaleza en la unidad desde abajo. Este es el momento de demostrarlo.

La dura verdad

El peligro para nuestra república, y para tí en lo personal, viene del Imperio Británico cuyos representantes incluyen a George Soros, y de hecho, a Felix Rohatyn. Agentes de las instituciones oficiales del Imperio Británico, como Soros, controlan actualmente de arriba a abajo la maquinaria del Partido Demócrata. Ustedes han visto la cercana confrontación termonuclear que escenificaron los británicos en Georgia. Los efectos sobre nuestra nación, y sobre tí, del control de los intereses con centro en Londres, es prácticamente traicionero. El lado republicano es mejor solo en la medida en que no está en el circo Soros del gritón Howard Dean.

El mundo está a merced, no de una recesión, sino de lo que se conoce en términos técnicos pertinentes como una "crisis de desintegración general" del sistema financiero mundial presente, que ya tenemos encima, como la que atacó a Europa durante la "Nueva Era de Tinieblas" del siglo 14, cuando desapareció la mitad de las parroquias de Europa en medio de un pánico bancario relativamente global, y la población de Europa se derrumbó, en aproximádamente una generación, en una tercera parte. Y con todo eso, aquí estamos, sentados, con un certificado de membresía virtual en el 80 porciento de las familias de menores ingresos, que no es particularmente un lugar seguro para quedarse sin hacer nada.

Ya es tiempo de empezar a contratacar; ya es tiempo de empezar a actuar como una masa de patriotas serios.

Sinembargo, eso no es lo peor. También nos estamos balanceando al borde una posible guerra termonuclear general. El vicepresidente Dick Cheney, operando, como es común, bajo la guía y el respaldo de Londres, anda provocando guerras otra vez, como lo hizo en confabulación con el mentiroso primer ministro Tony Blair al desatar fraudulentamente la guerra que todavía hierve en Iraq. Ahora apunta hacia una guerra imposible con Irán, y al mismo tiempo, el gobierno de Bush ha respaldado a los sauditas (quienes le han de estar proporcionando otra ronda de respaldo financiero a la familia Bush), mientras lanzan a Paquistán con armas nucleares al calderón de la guerra en toda esa región.

El intento de escenificar una balandronada nuclear contra Rusia, China e India, que están dispuestos a cooperar en todos los asuntos económicos legítimos, y de cuya cooperación dependemos en Estados Unidos para nuestra supervivencia económica, es una demostración de que tan malvado puede ser Londres, y que tan estúpidos han sido el actual gobierno de Bush y los dirigentes de nuestro Congreso últimamente.

Mientras tanto, en todas estas cuestiones, la mayoría de ustedes, tienen sus cabezas metidas en la proverbial arena, con la esperanza de que lo que se niegan a ver no está sucediendo.

Piénsenlo, mientras todavía pueden.

(*) Es decir, Australia—nota del traductor.