Gore propone programa energético para que los demócratas pierdan las elecciones

23 de julio de 2008

19 de mayo de 2008 (LPAC).— El magnate de fondos especulativos ligados a los británicos, Al Gore, propuso ayer que en diez años Estados Unidos debe dejar de usar combustibles con base al carbón para generar electricidad. En un discurso mal llamado "Un desafío generacional para repotenciar a América" el exvicepresidente dijo que toda la electricidad tiene que provenir de fuentes solares, eólicas y geotérmicas. No mencionó la energía nuclear, que cada vez cuenta con mayor apoyo entre los republicanos. Asi que está señalando el camino para que se repita el fiasco demócrata de los 1970 cuando las estupideces contra la industria y contra la clase trabajadora del partido, crearon a los "demócratas reaganitas". Frente a la creciente demanda popular de acabar con los especuladores petroleros como George Soros, y el debate en el Congreso sobre el sistema especulativo, Gore alega que "Si quieren saber la verdad sobre los precios de la gasolina, ahí les va: la explosión en la demanda petrolera, en especial de lugares como China, está aplastanto de tal manera la tasa de nuevos descubrimientos que casi es seguro que los precios del petroleo continuen a la alza durante un tiempo, sin importar lo que prometan las compañías petroleras. Y los políticos no van a poder hacer que bajen los precios de la gasolina en el corto plazo". Después fanfarroneó que "los recursos renovables...nos pueden dar el equivalente a $1 dólar por galón de gasolina".

Hasta con los avances técnicos recientes que han reducido en cierta forma los costos de las celdas solares, la propuesta de suministrar la electricidad del pais en gran parte en base a la energía solar, es una broma de mal gusto. Estados enteros tendrían que cubrirse con colecciones de espejos, una catástrofe económica y de uso del suelo, sin siquiera tener los medios para transferir la energía generada a otras areas.

Gore pidió un drástico aumento en los impuestos por el uso de combustibles con base en carbón, para "acelerar esta transición".

Con su plan antienergetico, Gore confirma así su compromiso con los ardides genocidas del principe Felipe para reducir la población mundial en 4 o 5 mil millones de seres humanos, algo que Hitler ni siquiera pudo concebir.

Le dice a los trabajadores cuyos trabajos va a destruir: "tenemos que garantizar buenos empleos al aire fresco y al sol para cualquier minero del carbón desplazado por el impacto en la industria del carbón". Es probable que tenga en mente para ellos esa vieja institución de Tennessee, los prisioneros encadenados saliendo a trabajar al aire libre.