Haciendo cola para la cuenta regresiva: ¿De verdad queremos una Tercera Guerra Mundial?

10 de abril de 2008

Por Helga Zepp-LaRouche

La señora Zepp-LaRouche es la presidenta del BüSo (Partido de los Derechos Civiles Solidaridad) en Alemania. La siguiente es una tradución al español de la versión publicada en inglés de su original en alemán.

Iraq

Quien sea que tuvo la idea de realizar la Groenagiaz [1] (la cumbre de la OTAN más grande jamás realizada) en la moderna y superfea Torre de Babel de Bucarest, misma que con sus 330,000 metros cuadrados es el segundo edificio del mundo en tamaño después del Pentágono, debe tener un macabro sentido del humor. En efecto, este montruoso edificio —alrededor de 3,000 delegados oficiales e igual número de periodistas de la cumbre apenas ocuparon una tercera parte de la gigantesca estructura— se construyó según los deseos del magalomaniaco dictador Nicolás Ceausescu, quien fuera, no obstante, derrocado y ejecutado antes que se le inaugurara. Según rumores no confirmados, fue la antigua firma de relaciones públicas Drácula Ltd, la encargada de organizar todo lo relacionado con las megareuniones, desde la propaganda y la decoración hasta el servicio de comida (en especial las excelentes bebidas), incluyendo el diseño gráfico del famoso escrito de fuego en la pared durante la cena de gala para conmemorar el Festín de Belshazzar y su sucesor rumano.

Pero ironías aparte, la cumbre de la OTAN del 2 y 3 de abril en Bucarest, que se suponía iba a transformar a la OTAN esencialmente en una organización imperial global, es apenas un elemento de una escalada sin respiro en la situación estratégica. Tras los bastidores del diario derrumbe financiero cada vez más intenso, la oligarquía financiera del Imperio Británico está tratando de lanzar al caos a los principales enemigos del imperio angloamericano. Así tenemos la orquestada y violenta campaña contra China, al igual que la implacable ofensiva británica contra Rusia y Putin en lo personal, y el intento de regresar a Zimbabwe al control colonial. Por tanto, es evidente que la geoestrategia detrás de esta política global de provocación se lleva adelante sin importar las consecuencias o, incluso, busca desarrollar un factor enorme de rabia contra Londres y Washington, entre países como China, Rusia, India y otros. Si no se pone al orden del día una política totalmente diferente, se avisora una nueva guerra mundial que amenaza con llegar a ser todavía más horrible que las guerras mundiales del siglo 20.

En la cumbre de la OTAN en Bucarest, la totalidad del programa imperial recibió el apoyo de todos los miembros con la excepción del asunto de la aceptación de Georgia y Ucrania "por ahora". De esa manera, la admisión de Croacia y Albania, y la reincorporación de Francia a la OTAN; la colocación del sistema de defensa antimisiles y la instalación de radares en Polonia y la República Checa; el reforzamiento de las tropas de la OTAN en Afganistán con 700 soldados franceses; la integración de la estructura militar de la OTAN con la Unión Europea, según las directivas del Tratado de Lisboa; y —según información periodística sin confirmar— tras bastidores, también el debate y acuerdo sobre un nuevo documento de estrategia que incluiría la "anulación preventiva del conflicto" en el mundo, como lo contemplan los cinco jefes del estado mayor retirados. [2]

Una mirada al mapa no deja dudas de que las membresías de Georgia y Ucrania en la OTAN, como expresión de la estrategia de cercamiento contra Rusia, así como los sistemas de defensas contra misiles en Polonia y la República Checa, viola en grande los intereses de seguridad de Rusia. Rusia ha advertido por adelantado de las "consecuencias catastróficas" de dichos acontecimientos. Ocho Estados miembros de la OTAN, entre ellos Alemania y Francia, se pronunciaron contra la absorción de Georgia y Ucrania. Y aunque Bush supo de la negativa de estos ocho, durante su visita a Kiev dos días antes de la Cumbre de Bucarest, él prometió una incorporación rápida de Ucrania a la OTAN. La canciller alemana Angela Merkel, quien en opinión de la versión electrónica de Spiegel se ha convertido en una "jugadora hábil en el área de la OTAN", disuadió aparentemente al presidente Bush a negociar para que ambos países no ingresaran "por ahora". La secretaria Rice dejó claro que est "concesión" merecía una explicación a la prensa, donde dijo que era sólo "un asunto de cuándo, no de si" estas naciones ingresarían a la OTAN.

El presidente Putin aclaró la posición de Rusia en la materia, en una conferencia de prensa de una hora en Bucarest, en la que subrayó que el establecimiento de un poderoso bloque militar en las fronteras de Rusia sería tomado como una amenaza directa a su seguridad nacional. Declaraciones de que esto no representa una amenaza, no serían suficientes, especialmente cuando ya se ha escuchado antes de cada expansión. Putin acusó a la OTAN de no despejar las imprecisiones acerca del futuro papel de la alianza, tales como el intento en devenir un actor mundial que domine el territorio de sus Estados miembro.

A pesar de esta claridad, la señora Merkel comentó que la OTAN no tenía en la mira a nadie en particular, en especial no a Rusia.

Este caso omiso a la oposición a esa política, y a la de aumentar constantemente la presión, pone de relieve las intenciones perversas de la estrategia que implica esta política. A Rusia y, en otro respecto, a China se les provocará y presionará hasta que lleguen al límite de lo que puedan tolerar para luego tomar reacciones precalculadas; que la facción del imperio ya ha tomado en cuenta. El vicepresidente de los EU Dick Cheney formuló abiertamente dicha política hace años, de que Estados Unidos jamás deberán permitir a una nación o grupo de naciones se aproximen al poderío económico y militar de Estados Unidos.

Exactamente en el momento en que la crisis financiera estadounidense se ha convertido en una depresión de la economía física, la revista The Economist de Londres, en un reportaje especial de 14 páginas sobre el futuro de la política exterior de los Estados Unidos, describe por un lado, la caída de E.U., y por el otro, a Rusia y —sobre todo— China como sus grandes rivales en el siglo 21. Otros informes de diversas firmas inversoras simplemente varían en especificar cuándo China, e inmediatamente después India, habrán superado a los Estados Unidos, cuando menos en el aspecto económico.

La misa revista Economist había iniciado el 3 de febrero de 2007 una serie de artículos con el título "Britannia Redux" (Britania revivida), en el que sostienen que ya pasó la época en la que Gran Bretaña era la "peste de Europa" y Londres, a través de la globalización, es de nuevo la sede legítima del poder. Según este parecer, el hecho de que alrededor del 80% de todos los fondos especulativos tengan sus oficinas centrales en las Islas Caimán, y por tanto dentro dde la Mancomunidad Británica, jugaron definitivamente un papel esencial.

Uno podría enumerar un sinnúmero de detalles que muestran que el Imperio Británico ha decidido salir de esta crisis sistémica como el factor dominante, y así incorporar tanto a los Estados Unidos como a la Europa continental, forzadas a la camisa de fuerza de la Unión Europea, como vasallos del imperio. La asociación estratégica de Rusia, China e India se supone destruida y cada una de estas naciones, después de quedar aisladas y enredadas en conflictos territoriales, serán aplastadas.

Escenarios de guerra en el Sunday Times de Londres

Si todavía necesitabas otra prueba más de este análisis, entonces lo puedes encontrar en el asombroso artículo del Sunday Times de Londres del 30 de marzo, titulado "Tibet es una cosa; pero las tensiones de India y China entreveen un desastre mayor". El autor elogia primero las maniobras "geniales" de George W. Bush para atraer a la India al lado de los Estados Unidos (que en la India se ve exactamente como lo contrario, como una presión masiva y manipulación geopolítica). Después describe las tensiones entre China e India sobre el estado indú de Arunachal Pradesh, justo al sur del Tibet, en donde China también tiene una disputa territorial, y sobre Aksai Chin, una región muy poco poblada en el alto altiplano de los Himalayas, al noreste de Cachemira, sobre la cual la India tiene un reclamo territorial. Pero para China, Aksai Chin es muy importante porque está construyendo la autopista más elevada del mundo, que va a ser que el viaje entre el Tibet y Xinjiang sea mucho más rápido de lo que sería usando la ruta del norte. El autor se calla el hecho de que China e India conscientemente han dejado por la paz en los últimos años precisamente estos problemas fronterizos.

Ahora Arunachal Pradesh y Aksai Chin, al igual que el Tibet y Cachemira, son parte de estas regiones sobre las cuales Gran Bretaña ejerció control al final de su dominio sobre India, precisamente con el fin de tener espacio para sus manipulaciones étnicas y territoriales. Londres siguió la misma política con el Tratado Sykes-Picot para la partición del suroeste asiático y con el Tratado Trianon para los Balcanes, siempre con la idea de fomentar conflictos étnicos de más de 100 años para beneficio del imperio.

El Sunday Times ahora elabora un escenario según el cual, después de la muerte del Dalai Lama, ahora de 73 años de edad, va a haber diferencias entre el gobierno central chino y los exiliados tibetanos sobre quién va a ser la auténtica reencarnación del nuevo Dalai Lama. China, según el Sunday Times aplastaría a los insurgentes. Pero —y aquí es donde el articulista deja salir el gato encerrado— si el gobierno chino se ve debilitado debido a una desintegración económica y se propaga el descontento por toda China, entonces le sería más difícil aplastar a los tibetanos. India, en un acontecimiento posterior, podría invocar entonces una intervención de tropas internacionales, ya sea enviando tropas ellos mismos o ofreciendoles exilio en Arunachal Pradesh. (En realidad, el canciller indú ya le ha advertido al Dalai Lama que sólo puede permanecer en India como exiliado religioso, pero no como un dirigente político).

Si China, producto de la crisis de los E.U., se hunde más en una crisis, y reacciona a los mayores disturbios desde 1989 reforzando su control nacional, esto elevaría las tensiones con Japón. Si coincide la muerte del Dalai Lama con la muerte de Kim Jong-il de Corea del Norte, Japón tendría mayores razones para rearmarse; bajo estas condiciones, crecerían las tensiones entre China, Japón, y los E.U., y podría haber un intercambio de golpes por Taiwán. Después el Sunday Times escribe: "El cálido fulgor de las Olimpiadas de Beijing del 2008 sólo se recordaría enmedio de una lenta y gruesa marcha de tensiones".

No es sólo teoría

Muchos aspectos de estos escenarios desquiciados, en la mejor tradición de la geopolítica de Karl Haushofer, Lord Milner y Sir Halford Mackinder, ya están operando. La desestabilización de la provincia occidental de China, Xinjiang por parte de Uighurs entrenados como terroristas en Paquistán, está a toda marcha. También ya hay disturbios en la provincia de Sichuan. El plan, detrás de toda esta campaña contra China, es nada menos que hacer que se separe un estado hostil musulmán de Xinjiang, creando el Gran Tibet, y reduciendo a China a un territorio relativamente pequeño.

Hay escenarios similares para India, que tienen como blanco los conflictos entre los indúes, sikhs, musulmanes, tamiles, etcétera.

Cuando el presidente francés Nicolas Sarkozy, durante la cumbre franco-británica en Londres a fines de marzo, invocó no sólo la Entente Cordiale del siglo pasado, sino también la tradición colonialista de las potencias europeas, como lo positivo para el papel de Europa en el mundo actual, esto de ninguna manera era sólo nostalgia. Detrás de la campaña británica contra el Presidente de Zimbabwe Robert Mugabe se encuentra no menos que la intención de darle marcha atrás a la independencia de lo que se llamara Rodesia del Sur. Tampoco existe duda de que las "ex" potencias coloniales están salvajemente decididas a romper los amplios acuerdos de China en Africa, y subsecuentemente Rusia, para importar materias primas y a cambio desarrollar la infraestructura y capacidad industrial.

Lo que es más, hay esfuerzos ambiciosos para convertir al primer ministro británico Gordon Brown, bajo la Reyna de Inglaterra, en el ministro del Exterior de la Mancomunidad, a la que pertenecen las 53 naciones y 16 naciones llamadas "reinos". Además, Brown y Sarkozy ya propusieron a Tony Blair como el primer presidente de la Unión Europea, quien luego, según el Tratado de Lisboa, sería elegido por un término de dos años y medio. Si uno luego observa la red de la Unión Europea y la OTAN que ya están asumiento misiones militares comunes en los Balcanes, en la costa del Líbano y, en el caso de la Unión Europea, también en Dargur, ¿cuál es el cuadro que surge? Si se revelara que la cumbre de la OTAN en Bucarest en realidad fue en torno al documento de estrategia de los cinco generales en favor de ataques preventivos globales y el primero uso de armamento nuclear, que al momento de escribir esto no podía confirmarse a plenitud, entonces el mundo se encuentra en un camino rápido hacia una Tercera Guerra Mundial.

Lo entienda o no la señora Merkel, lo que se vive en estos momentos es el alineamiento global de un orden de batalla por una guerra mundial que se avecina, en la que el Imperio Británico, con sus vasallos, E.U.A. y Europa continental, con la ayuda de la dictadura militarizada de la Unión Europea y la OTAN, se lanzará contra Asia, especialmente contra Rusia, China e India. Ese era el mensaje que podía verse en Bucarest.

La intención británica

Si uno buscara expresar las razones de la monstruosa crisis actual, uno declararía que el Imperio Británico, el autor primario de esta crisis mundial decisiva en extremo, procede así por una desesperación e irracionalidad total. Durante todo el período desde el desembarco exitoso de los Aliados en 1944 en Normandía, el poder financiero angloholandés, que fuera la fachada de la Monarquía Británica en un sentido, como una máscara veneciana, sólo ha tenido un deseo ardiente. Ellos vieron como su orientación estratégica de largo plazo, arrancar de raíz los planes de postguerra de Franklin D. Roosevelt, quien falleciera en un momento de lo más desafortunado en 1945, y corromper desde adentro a los Estados Unidos, para finalmente eliminar no sólo cualquier recuerdo del legado de la Revolución Americana, la victoria americana sobre los títeres confederados de lord Palmerston, y la brillante victoria del presidente Roosevelt, sino también acabar en todo el mundo con la política en la tradición de la Paz de Westfalia de 1648.

Para la oligarquía financiera angloholandesa y sus cómplices en la elite estadounidense esto significa, sobre todo, destruir el Sistema Americano de economía, mediante el cual los E.U.A devinieran en la potencia económica más grande que haya existido jamás.

En la actualidad, este propósito oligárquico británico casi se hace realidad. El sistema financiero mundial actual ha sido destruido a tal grado que el derrumbe del sistema financiero y la economía física globales, que se ha intensificado desde agosto de 2007, se encuentra al borde de una situación que sólo podría compararse con la Era de Tinieblas desencadenada por la bancarrota de la Liga Lombarda veneciana.

El temor más grande que tiene el Imperio Británico sobre sus actuales planes de guerra contra Africa y Asia está en el hecho de que precisamente dichas acciones podrían llevar a los Estados Unodos al punto de revivir la política de Franklin D. Roosevelt, como ocurrió en 1932-1933. El dilema de Inglaterra esta en el hecho de que la velocidad, extensión y profundidad de la actual crisis financiera global no les permite vacilar a las potencias del Imperio Británico. El impulso de Londres, y el de las potencias vinculadas, es que se tienen que mover ahora, sin importar los riesgos. Como consecuencia, nosotros mismos nos encontramos en una situación en la que o derrotamos ahora al monstruo, o los escenarios británicos, que ya están en marcha, conducirán al planeta entero a la ruina, y lanzar al Imperio Británico, junto con el resto del mundo, al abismo.

El momento es extraordinario para poner en el orden del día, en oposición a esto, la cooperación entre Rusia, China, India y los Estados Unidos, en la tradición de Franklin D. Roosevelt, el Nuevo Trato y un Nuevo Bretton Woods.

NOTAS

1. Durante el período nazi, la gente hablaba (en privado, por supuesto) acerca del "Großfaz", acronismo para el "Große Führer Aller Zeiten" (el líder más trande todos los tiempos), es decir, Hitler.

2. Ver Helga Zepp-LaRouche, "No to Europe as an Empire! The Militarization of the EU Must Be Stopped," (¡No a la Europa como un imperio! Debe detenerse la militarización de la Unión Europea), EIR del 21 de marzo del 2008.