África continental se tambalea al borde del abismo; el Programa Mundial de Alimentos pide ayuda para Kenia

22 de diciembre de 2020

22 de diciembre de 2020 — Kenia, un país con una de las economías más avanzadas del continente africano, está mostrando ahora señales de una grave tensión, que la pandemia global ha hecho más urgente. El 17 de diciembre, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), emitió un llamado de ayuda en el que dice que la agencia “necesita $57 millones de dólares para seguir proporcionando ayuda en alimentos y nutrición a la enorme población de 435.000 refugiados [en Kenia], entre enero y junio del año que viene”. Un llamado de ayuda como este es inusual con relación a Kenia, sin embargo es indicativo de la tensión en que se encuentran las naciones en todo el continente, cuando cabalgan juntos los jinetes de la pandemia, el terror yihadista, y la plaga de langostas a un nivel que ahora amenaza la propia sobrevivencia de las naciones. 

El 18 de diciembre, el Parlamento de Kenia fue convocado a sesión en medio del asueto de Navidad para hacer frente a la emergencia fiscal, porque el Ministerio de Hacienda, presionado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), dice que las medidas fiscales de alivio que comenzaron en abril para amortiguar los efectos del encierro doméstico de la población, ya no pueden continuar, y que se tienen que aumentar los impuestos para elevar los ingresos del Estado. Aumentar los impuestos, justo cuando el país recibe el golpe de la segunda ola de la pandemia, será la gota que colme el vaso para muchos comercios, y va a generar una ola de incumplimientos en cascada. 

Dos días antes, el 16 de diciembre, el PMA emitió un nuevo llamado de alerta sobre la plaga de langostas, en donde señala que “una nueva generación de enjambres de langostas del desierto amenaza el sustento agrícola y de pastoreo y la seguridad alimentaria de millones de personas en el Cuerno de África y en Yemen, a pesar de los intensos esfuerzos que se han hecho para controlar la plaga en todo el 2020”. La amenaza se mantiene a pesar de los mejores esfuerzos que se han hecho, entre ellos el tratamiento de más de 1.3 millones de hectáreas de tierra desde el mes de enero, con lo que se “evitó que se perdieran alrededor de 2.7 millones de toneladas de cereal con un valor de $800 millones de dólares... que es suficiente para alimentar a 18 millones de personas en un año”. 

Además, poco a poco Kenia está siendo arrastrada hacia la guerra permanente yihadista que se extiende desde Somalia (acciones en las que la cada vez mayor presencia estadounidense puede ser un factor) que tiene que ver con la separación de la provincia de Somalilandia. Las tensiones diplomáticas entre las dos naciones se han incrementado en las últimas semanas, con el resultado de que Somalia expulsó al embajador de Kenia en ese país el 29 de noviembre. Se estaban llevando a cabo pláticas en dirección a resolver esto cuando se detuvieron intempestivamente el 15 de diciembre, cuando se publicó un informe a finales de ese día, en el sentido de que habían desplegado tropas somalíes a la frontera con Kenia. 

Así sucede con estos Cuatro Jinetes, muy rara vez cabalgan solos.