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Beasly del PMA se enfrenta a Pompeo por el genocidio en Yemen

5 de diciembre de 2020

5 de diciembre de 2020 – El martes 1º de diciembre hubo un enfrentamiento en Washington entre el fanatismo geopolítico del secretario de Estado Mike “arrebatado” Pompeo, y la política de la razón y la cordura en las relaciones internacionales en la persona del director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA) David Beasley, en torno al futuro de Yemen, una cuestión de vida o muerte. Pompeo pretende incluir a los hutíes de Yemen en la lista de “organizaciones terroristas”. Si Pompeo se sale con la suya, se detendrá la ayuda alimentaria y cualquier otra ayuda humanitaria a Yemen, una nación asediada de 30 millones de habitantes, que actualmente dependen casi por completo de las importaciones de alimentos, en donde la mitad de su población padece de inseguridad alimentaria, y 3,5 millones se encuentran ya en una situación de hambruna. Si Pompeo se sale con la suya, se detendrá el flujo comercial de bienes necesarios, porque los hutíes representan el 70% de la población y controlan el acceso a los puertos, caminos y aeropuertos, así que ninguna empresa comercial de suministros se atreverá a hacer negocios en Yemen so pena de ser incluidos en la lista negra de Pompeo. 

Beasley insistió en que se tiene que mantener el suministro de alimentos a Yemen. Un vocero del PMA dijo que la organización proporciona a Yemen ayuda alimentaria para 13 millones de personas; pero ya hay escasez de financiamiento para el programa, lo cual significa que unos 8,5 millones de personas solo obtienen la ayuda un mes salteado desde abril. Si eso se detiene habrá millones de muertes. 

No es de sorprender que los informes en la prensa corporativa sobre la reunión de Beasley con Pompeo, sean tan escasos como mezquinos, y el que más cobertura le dedica es el mezquino Washington Post; pero la posición de enfrentamiento entre las dos personalidades es bien conocida. Beasley le dijo al Washington Post que tiene que haber la capacidad de llevar ayuda a Yemen. “Yo debo tener la mayor cobertura y flexibilidad que pueda… En este complejo ambiente de trabajo, en donde los hutíes controlan el acceso a casi todas las partes del territorio”. 

El 3 de diciembre, Beasley emitió una declaración de advertencia con relación a Yemen, junto con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) en donde plantean que “todavía se puede evitar la hambruna, pero esa oportunidad se desvanece con cada día que pasa”. El director general de la FAO, Qu Dongyu, hizo además un llamado para que se proporcione “asistencia para el sustento a fin de ayudarles a reanudar la producción normal de alimentos”. 

Por su parte, el 3 de noviembre Pompeo se fue a dar el discurso de apertura en la reunión virtual sobre programas para el Oriente Medio (el llamado Diálogo Manama de Baréín) que organiza la agencia geopolítica de Londres, el Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés). Esto es muy ilustrativo; en el historial de Pompeo todas sus medidas son conformes al manual británico de poner a pelear a unos contra otros, según la doctrina de Hobbes. Todavía las fronteras modernas del sudoeste de Asia son las que fijaron los británicos y franceses con esos propósitos de crear fricciones geopolíticas, en el infame acuerdo Sykes-Picot de 1916. Pompeo se jactó luego de que han logrado aislar a Irán; “ya les hemos impuesto 77 rondas de sanciones contra unos 1.500 individuos y entidades. Hemos privado al régimen, según sus propias palabras, de unos $70 mil millones para terrorismo”. 

Luego de la reunión con Pompeo, el Washington Post entrevistó a Beasley, y también dio la versión de otras fuentes sobre la reunión. Según la reseña del Washington Post, Beasley expresó su “grave preocupación” por el efecto que tendría la decisión de designar al movimiento Hutíes Ansarolá como organización terrorista extranjera, que según las fuentes del Post, podría ocurrir la semana entrante. “Para mí tiene que haber tanta cobertura y flexibilidad como pueda…, en este complejo ambiente de trabajo, en donde los hutíes controlan el acceso a casi todas las partes del territorio”, le dijo Beasley al Post. El diario cita a “funcionarios familiarizados con las discusiones”, que informan que el deterioro en la situación de millones de yemeníes se dirige a un choque con el deseo del gobierno de Trump a intensificar su política de enfrentamiento bélico con Irán, en sus últimos días en el cargo. Beasley dijo que Pompeo manifestó algún interés en las circunstancias de los yemeníes pero más en las actividades de los hutíes. 

En el momento en que Pompeo se salga con la suya, todas las agencias y los grupos en Yemen que reciben fondos de Estados Unidos, pararán de inmediato. Aparte de que esa ayuda ya se ha recortado este año, el efecto de esa decisión tendrá un efecto devastador. Hasta el mezquino Washington Post muestra hasta qué punto ha empeorado la situación de hambruna en Yemen con grandes sectores que ya padecen condiciones de inanición. El número de personas que caen en esa categoría va a aumentar a unos 47.000 personas en condición de “inseguridad alimentaria catastrófica” en los próximos seis meses, según los datos de la ONU. 

Superar el conflicto en la península arábiga y en toda la región, exige actuar en aras del interés común de todos los involucrados, a fin de llevar a cabo programas de desarrollo a gran escala, y mientras tanto proporcionar toda la ayuda de emergencia necesaria. Esa fue la perspectiva de la política exterior de Estados Unidos con John F. Kennedy, con la “Alianza para el progreso” y la política del “buen vecino” de Franklin Roosevelt, que se consideraba que era “la manera estadounidense” de política exterior. La búsqueda de relaciones amistosas con Rusia y China, que ha planteado Donald Trump, es congruente con esa perspectiva. Hoy más que nunca es necesario este acercamiento de las grandes potencias para enfrentar estas crisis múltiples que amenazan a la civilización. 

Es esencial que la pelea que está dando ahora Donald Trump para derrotar al golpe de Estado que está en marcha desde hace cuatro años, por la integridad constitucional, tenga la congruencia de llevarla al plano internacional. Esto significa que tiene que quitarle al imperio británico el control de las riendas de la política exterior de Estados Unidos, hoy por hoy en manos del cavernícola de Pompeo. Esto podría decidir realmente la defensa de la integridad del voto que se pelea en este momento. 

La Conferencia del Instituto Schiller del 12 y 13 de diciembre será una oportunidad decisiva para abordar el método y las acciones que se tienen que llevar a cabo para salvaguardar la verdad, la integridad y la cordura en el mundo: “El mundo después de las elecciones en EU. Construyamos un mundo basado en la razón”. 

Regístrese aquí: https://es-schillerinstitute.nationbuilder.com/evento_11_21_2020