Se calienta la pelea en torno a la política de Estados Unidos hacia Siria

3 de diciembre de 2020

3 de diciembre de 2020 — La pelea en torno a la política de Estados Unidos hacia Siria se ha intensificado durante las últimas 48 horas, ante la expectativa de que Joe Biden tome posesión de la Presidencia de Estados Unidos en enero del 2021, con una política muy diferente a la que ha llevado el Presidente Donald Trump, quien ha insistido desde hace dos años en que las tropas estadounidenses que están en Siria, tienen que regresar a casa. El nombramiento de Antony Blinken como Secretario de Estado de Biden, sugiere que preparan una posible guerra total de cambio de régimen en Siria.

El New York Times reportó antier, con mucha indignación, que fue despedido el funcionario del Pentágono a cargo de la unidad contra el Estado Islámico de Iraq y Siria (EIIS), con la implicación de que se hizo para perturbar la transición al gobierno de Biden, según el diario de marras. El New York Times cita a tres fuentes anónimas y alega que el jefe de la unidad anti EIIS en el Pentágono desde marzo de 2017, Christopher P. Maier, fue despedido luego de que un vocero de la Casa Blanca le dijo que Estados Unidos había ganado esa guerra y que su unidad se había eliminado.

Según el Times, el Pentágono emitió una declaración el lunes 30 de noviembre que decía que el secretario de Defensa en funciones, Christopher C. Miller, había aceptado la renuncia de Maier y que sus obligaciones se pasarían a otros dos despachos relacionados con operaciones especiales y programas regionales. El Pentágono dice también en la declaración que la medida refleja el éxito del esfuerzo encabezado por Estados Unidos para aplastar al Estado terrorista que creó el EIIS en grandes sectores de Iraq y de Siria. Pero los partidarios de Maier alegan que fue despedido sumariamente de un puesto importante aunque de bajo perfil, que tenía que navegar por los escollos de la burocracia antiterrorista de Washington así como volar a las zonas de combate, como el noreste de Siria e Iraq, para trabajar con los socios en el terreno en la lucha contra el Estado Islámico. Brett McGurk, quien renunció en una rabieta como enviado especial ante la coalición anti EIIS la primera vez que Trump trató de sacar las tropas de Siria, es uno de los que ha salido en defensa de Maier.

A menos de un día después, el diario árabe con sede en Londres, Asharq al Awsat, informó que James Jeffrey, la persona que reemplazó a McGurk (y que se jactó luego de jubilarse del cargo, que le había mentido a Trump sobre el número de efectivos estadounidenses en Siria) ya ha dado informes al equipo de Biden sobre “la situación actual en la batalla contra el EIIS y la presencia de Estados Unidos en Siria e Iraq”. Según trascendió, Jeffrey le ofreció a la gente de Biden su evaluación de la situación política y de seguridad en Siria, sobre algunos de los intereses nacionales en pugna que tienen agarrado al país, así como el papel de los 600 efectivos estadounidenses que se estima quedan en Siria.

Asharq alega en su reseña que “se espera que Biden y su secretario de Estado Antony Blinken resuelvan algunas de las cosas que el gobierno de Barack Obama no logró en Siria”. Asharq señala que Blinken piensa que uno de los errores de Obama fue que no bombardeó Siria luego del supuesto ataque con gas sarín en agosto de 2013 en los suburbios de Damasco, a pesar de que había dicho que la guerra química sería una “línea roja” que no debería de cruzar el Presidente Bashar al Assad. “Dejamos de evitar una pérdida de vidas horrible. No evitamos el desplazamiento en masa de personas dentro de Siria y, por supuesto, fuera de Siria como refugiados”, le dijo Blinken a CBS News en mayo.

Blinken insistió en que la situación en Siria se ha empeorado, y que el gobierno de Trump perdió cualquier ventaja que quedaba para tratar de lograr un resultado más positivo; para una mente retorcida, un “resultado positivo” hubiera sido una guerra total y cambio de régimen como en Libia. Le preguntaron sobre la posibilidad de que haya una normalización con el régimen de Assad, y Blinken dijo que “para mí es prácticamente imposible imaginar eso”.