Rouhani: Irán es más inteligente como para caer en la trampa

1 de diciembre de 2020


1º de diciembre de 2020 – La respuesta racional y mesurada que han dado Irán, Rusia y la dirigencia de los países del Golfo Pérsico al asesinato del científico nuclear iraní Mohsen Fajrizadeh el pasado 27 de noviembre, muestra que la naturaleza de esta operación es la de provocar que Irán responda militarmente en contra de Israel y de las fuerzas de Estados Unidos en la región, para desatar un nuevo conflicto en medio de la disputa electoral en Estados Unidos. Aunque algunos funcionarios iraníes y los medios corporativos salieron de inmediato a señalar con el dedo a Israel y al grupo terrorista iraní que respaldan Estados Unidos y los británicos, el Mujahidin-e Khalq (MEK: Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán), el Presidente de Irán, Hassan Rouhani, dijo el 28 de noviembre en una declaración televisada: “La nación iraní es más sabia e inteligencia como para caer en la trampa de los sionistas [Israel]. Ellos buscan el caos y la sedición. Deben de entender que conocemos sus planes y que no van a lograr sus objetivos siniestros”. Sin embargo, el Presidente Rouhani advirtió: “Todos los grupos de peritos y todos los enemigos de Irán deben saber bien que la nación iraní y las autoridades del país son más valientes y fervorosos como para dejar que esta acción criminal quede sin respuesta. Las autoridades pertinentes responderán a este crimen en el momento apropiado”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia emitió una declaración que dice. “Condenamos con toda firmeza el asesinato del científico iraní Mohsen Fajrizadeh. Estamos sumamente preocupados por la naturaleza provocadora de este ataque terrorista que estuvo diseñado obviamente para desestabilizar la región y exacerbar su potencial conflictivo. Quienes organizaron el asesinato para conseguir sus intereses políticos deben ser hechos responsables”. La declaración concluye con un llamado a “todas las partes a abstenerse de toda medida que pueda intensificar las tensiones”.

Los Estados del Golfo Pérsico, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Bahrain, emitieron declaraciones oficiales de condena al asesinato de Fajrizadeh. Estos dos países firmaron recientemente acuerdos de paz con la mediación del gobierno de Trump, y se encuentran en el proceso de normalizar las relaciones económicas y culturales con Israel. El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de los EAU emitió una declaración el 30 de noviembre en la que dice que el Ministerio “ha destacado que el estado de inestabilidad por la que pasa nuestra región actualmente, y los problemas de seguridad que enfrenta, nos lleva a todos a colaborar en evitar las acciones que pudieran llevar a una escalada y eventualmente amenacen la estabilidad de toda la región”. Asimismo, el Ministerio señala que “desde el fondo de nuestra convicción de la necesidad de procurar por todos los medios la estabilidad de la región, condena el atroz asesinato de Mohsen Fajrizadeh, lo cual podría alimentar el conflicto en la región”. Concluye en que: “Dada la situación actual en la región, los EAU exhortan a todas las partes a ejercer la máxima moderación para evitar que la región sea arrastrada a mayores grados de inestabilidad y amenazas a la paz”.

El gobierno de Arabia Saudita no emitió una declaración similar, pero el embajador saudí ante la ONU, Abdullah Al-Muallimi, declaró en una entrevista con Rusia Today-Arabi que Arabia Saudita se opone a la política de asesinatos y que “la pérdida de un científico musulmán en cualquier parte es una pérdida para todas las naciones musulmanas”. Señala que Arabia Saudita exhorta a “evitar una escalada y reacciones espontáneas violentas”.

El método de utilizar acciones terroristas y militares, como el asesinato del dirigente de la Guardia Revolucionaria iraní, Qassem Soleimani en enero de 2020, para generar una contra-reacción desde Irán, y desatar una cadena de operaciones militares, es demasiado obvio para muchos. Se tiene que substituir con la misma diplomacia que llevó a la firma del “acuerdo nuclear”, el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés) entre Irán y el G5+1 (los 5 Estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) en 2015, el cual garantizaba que Irán no desarrollaría uranio para armas nucleares.

Irán sostiene que nunca tuvo la intención de producir armas nucleares. Sin embargo, el JCPOA fue la póliza de seguro correcta para la comunidad internacional. Al mismo tiempo, se protegió el derecho de Irán a utilizar la tecnología nuclear con propósitos civiles. La decisión del gobierno de Trump de abandonar el JCPOA e imponer duras sanciones a Irán, que se debe considerar un gran error, dio marcha atrás a esa tendencia positiva y amenazó con desbaratar la “póliza de seguro”.

Otros actores, como los intransigentes israelíes y sus promotores británicos y estadounidenses del complejo militar industrial, se vieron facultados de ese modo a estar en posición de detonar un desastre mayor con acciones provocadoras como este asesinato. La respuesta racional de la dirigencia iraní es fundamental para impedir ese resultado.