Por qué Michèle Flournoy no debe ser la próxima secretaria de Defensa

27 de noviembre de 2020

26 de noviembre de 2020 — En los medios corporativos ha circulado la versión de que es posible que Michèle Flournoy sea la primera mujer que ocupe la Secretaría de Defensa de Estados Unidos, aunque el hecho de que Biden no la incluyó en la lista que dio a conocer el lunes 23 de su gabinete de seguridad, puede ser debido a la fuerte oposición que hay de muchos dentro de su propio partido. El hecho de que sea mujer no es el motivo de su rechazo, sino que es parte del complejo militar industrial, tanto como lo fue Donald Rumsfeld.

En un tuit que publicó el 22 de noviembre el representante demócrata de California. Ro Khanna, miembro de la Junta Progresista del Congreso y de la Comisión de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, advirtió en contra del nombramiento de Flournoy.

“Flournoy apoyó la guerra en Iraq & Libia, criticó a Obama por su posición en Siria, y ayudó a elaborar la campaña de Afganistán. Yo quiero apoyar lo que elija el Presidente”, dice Khanna, refiriéndose a Biden por supuesto. “¿pero se va a comprometer Flournoy ahora al retiro total de Afganistán y a la prohibición de vender armas a los saudíes para terminar la guerra en Yemen?”.

Winslow Wheeler y Pierre Sprey, dos críticos del gasto militar y de los presupuestos de defensa desde hace mucho tiempo, documentan ampliamente esto en un artículo que publicaron la semana pasada en el sitio electrónico del Proyecto sobre Supervisión del Gobierno (POGO, por sus siglas en inglés).

“En el 2002 ella ocupó posiciones en el Pentágono y en la Universidad Nacional de la Defensa, y en el belicista y elitista Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, el cual está financiado principalmente por la industria militar y contribuciones del Pentágono”, según informan Wheeler y Sprey. “Cinco años después, ella es socia fundadora del segundo grupo de peritos que recibe más financiamiento de los contratistas en Washington, el muy influyente Centro para una Nueva Seguridad Americana (CNAS, por sus siglas en inglés). Ese fue su trampolín para llegar a ser subsecretaria de Defensa para Programación en el gobierno de Obama. Desde ahí ella se fue a la firma consultora Boston Consulting Group, luego de lo cual los contratos militares de la firma aumentaron de $1,6 millones de dólares, a $32 millones de dólares en tres años. También entró a formar parte de la directiva de Booz Allen Hamilton, otra firma consultora cargada con contratos de defensa. En 2017 ella es socia fundadora de WestExec Advisors, firma que auxilia a las corporaciones de defensa a vender sus productos al Pentágono y a otras agencias del gobierno”, agrega el informe.

Winslow y Sprey señalan que en un artículo que escribió Flournoy para el CNAS en julio de este año, ella revela su perspectiva corporativa y plantea cómo debe manejar el Pentágono el próximo secretario de Defensa. “Los dirigentes del Departamento de Defensa tienen que encontrar la forma de profundizar su diálogo con los socios actuales y potenciales de la industria, tanto con las compañías que son parte de la base industrial tradicional de la defensa como de los socios no tradicionales, por ejemplo las compañías tecnológicas comerciales en lugares como el Valle del Silicón, Austin, y Boston”, escribió ella.