¿Se está sometiendo a Perú al primer “Proyecto de desintegración pandémica” del mundo a manos del Instituto Tavistock del imperio británico?

19 de noviembre de 2020

18 de noviembre de 2020 — Francisco Sagasti fue nombrado Presidente de Perú el martes 17, por el Congreso que él presidia, luego de sustituir a Manuel Merino, quien renunció a la Presidencia luego de las violentas manifestaciones en las calles entre jóvenes y la policía, que tuvo un saldo de dos muertos y 112 heridos el 14 de noviembre. Merino fue Presidente por 5 días; él asumió el cargo cuando el 9 de noviembre el Congreso derrocó al Presidente Martín Vizcarra, supuestamente por corrupción. Vizcarra era un inepto, sin embargo se había esforzado por trabajar con China en proyectos de desarrollo conjuntos.

Las manifestaciones del sábado 14 fueron un caso de psicosis desatada por la pandemia. Jóvenes violentos tomaron las calles sin ningún otro programa o propósito que la violencia y la destrucción, y fueron enfrentados con una represión muy dura por la policía. El telón de fondo es que Perú tiene la más alta tasa de mortalidad per cápita por COVID-19 del mundo, y la economía se ha venido desplomando en lo que va del año. La población ya rebasó el borde de la desesperación.

Sagasti es un ingeniero de 76 años de edad, a quien AP describe como un “académico respetado, que además ha pasado décadas como consultor de instituciones gubernamentales y trabajó en el Banco Mundial”. En realidad es mucho más que eso. Sagasti es un maltusiano rabioso y un economista enemigo de la industria cuyos mentores en la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania fueron Eric Trist, Fred Emory y Russell Ackoff, del Instituto Tabistock. Tavistock es la institución principal de los británicos para el entrenamiento en guerra sicológica.

Sagasti es bien conocido para EIR, en cuyas páginas ya se ha expuesto a profundidad desde principios de la década de 1990, como el principal sicario de Tavistock que opera en equipo con el principal psiquiatra peruano de Tavistock, Max Hernández. Estos dos se conocieron por primera vez en Londres, y juntos establecieron un ente que presiden ambos, “Agenda Perú”, desde 1993 a 2001, mediante el cual mapearon el perfil sicológico de la población peruana, para luego promover la desintegración sangrienta del Perú a través de crisis catastróficas diseñadas para conmocionar el tejido social para luego despedazarlo, el cual se mantiene unido principalmente por instituciones como la Iglesia Católica y las fuerzas armadas.

Sagasti dijo en un acto patrocinado por el Centro Woodrow Wilson en 1998, que Perú enfrentaría un baño de sangre de asesinatos, en el cual Perú “se convertiría en un número de territorios dentro de un país, como en Líbano”. En 1989 escribió en la revista Futures que los países iberoamericanos “tienen que abandonar su trabajo científico y tecnológico actual”. En 1993 le dijo a un público en el Centro Wilson que Perú necesita “una especie de proceso de desmantelamiento social”.

Max Hernández fue entrenado como psiquiatra en la clínica del Instituto Tavistock de Londres. Él jugó un papel principal en el establecimiento de un grupo de psiquiatras entrenados por Tavistock en Perú, que tuvo un papel central en la propagación de la ideología indigenista que justificaba a los narcoterroristas asesinos de Sendero Luminoso. Hernández utiliza el psicoanálisis freudiano para revertir el dominio del “racionalismo occidental” y ha expresado su afinidad con los deconstruccionistas Jacques Derrida, Michel Foucault, Jürgen Habermas, y otros.