Cómo se revirtió el golpe de Estado en Bolivia

11 de noviembre de 2020

10 de noviembre de 2020 —En medio de las manifestaciones de enorme júbilo, y de una significativa representación internacional, Luis Arce, ex ministro de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia (2006-2018) en el gobierno de Evo Morales, y el ex ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, David Choquehuanca, asumieron el 8 de noviembre el cargo como Presidente y Vicepresidente de Bolivia, respectivamente. Esto llevó de nuevo al gobierno al partido de Evo Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), a casi un año de que se perpetrara, en diciembre del 2019, un golpe de Estado que derrocó a Morales —al estilo del golpe de Estado de la plaza de Maidan en Ucrania—durante el cual Morales escapó de la muerte gracias a la intervención de los Presidentes Andrés Manuel López Obrador, de México, y Alberto Fernández de Argentina. Una facción complaciente de las fuerzas armadas fue la cara visible del golpe de Estado, que permitió que se impusiera el “gobierno provisional” completamente fascista de la autoproclamada Jeanine Áñez; pero la instalación de su gobierno fue en realidad resultado de la intervención activa del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, junto con sus aliados en el gobierno de Trump, así como la Organización de Estados Americanos (OEA), y el aparato global del Proyecto Democracia.

Que Luis Arce y David Choquehuanca hayan ganado las elecciones del 18 de octubre de manera arrasadora, con un 55.1% contra 28.8% del candidato más cercano el neoliberal Carlos Mesa, es un testamento de los impresionantes logros estratégicos y económicos del gobierno de Morales durante 13 años (2006 al 2019), del que Arce fue uno de los arquitectos clave; es también testamento de su amplia base de apoyo entre la enorme población indígena y sus instituciones afiliadas a los movimientos de trabajadores y de campesinos.

Estos partidarios salieron a manifestarse, y a pesar de una represión brutal —masacres y apaleamientos en contra de quienes se atrevieran a protestar, y complots y acusaciones contra ex miembros del gabinete de ministros de Morales y de sus aliados— ese apoyo no se debilitó. ¿Por qué? En sus trece años de gobierno, el Presidente Morales con Luis Arce hicieron posible una transformación extraordinaria de la economía boliviana que elevó el nivel de vida de la población.

El semanario EIR (Executive Intelligence Review) publicó el 16 de agosto un artículo donde se documentaba la transformación de la economía boliviana. El artículo se reprodujo en español en la página electrónica de Resumen Ejecutivo de EIR, con el título de ¡Bolivia apunta hacia la energía de fusión y la eliminación de la pobreza! (https://larouchepub.com/spanish/other_articles/2019/0805-bolivia_sets_its_sights_on_fusion.html). En particular, se destaca ahí el modo en que se redujo la pobreza de un 38.2% en el 2005 a un 15% en el 2019, un porcentaje continuo de la tasa de crecimiento de 4.5%, gracias a que el gobierno se basó en la ciencia (la energía nuclear, incluso promoviendo el desarrollo de la energía nuclear de fusión) con la mirada puesta en el futuro, y en especial hacia la educación de los jóvenes en la ciencia. En el 2005, Morales renacionalizó los importantes depósitos de petróleo y gas de Bolivia, acción que Lyndon LaRouche respaldó en su momento. Asimismo, Morales colaboró estrechamente con Rusia y con China en estas iniciativas; con la compañía rusa Rosatom comenzó la construcción del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear en la ciudad de El Alto, y China se comprometió a desarrollar el enorme yacimiento de hierro en Mutún, cerca de la frontera con Brasil. El Presidente electo, Luis Arce, prometió continuar con esta labor de cooperación con Rusia y China.

No es difícil entender por qué ganó Arce la Presidencia, y por qué a Evo Morales lo reciben en Bolivia como a un héroe, cuando se compara lo que ellos lograron, con la corrupción, la brutalidad, y el menosprecio a la vida humana del gobierno de facto de Áñez, que llevó las cosas a tal estado de deterioro que incluso geopolíticos como Evan Ellis del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, tuvo que admitir en un artículo de julio del 2020, que los “errores” estadounidenses al no repudiar algunas de las políticas “antidemocráticas” más flagrantes de Áñez, había hecho posible que aumentara el respaldo por el MAS.

Luego de que literalmente se escabulló de la Presidencia, Áñez le pidió a Estados Unidos 350 visas, para ella y para sus colaboradores, con la esperanza de evitar ser enjuiciados por sus crímenes en contra de la población, por los cuales ya han sido imputados.

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