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Joe Biden tiene su “equipo de transfusión” y en Wall Street están muy animados

10 de noviembre de 2020
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10 de noviembre de 2020 — Un cónclave mundial de prominentes devoradores de gente, unidos en torno a los objetivos de poner impuestos al carbón, eliminar los combustibles fósiles y reducir la población humana en el planeta, comenzó ayer su gala titulada “Cumbre del horizonte verde” bajo la batuta del príncipe heredero, Carlos príncipe de Gales, el ex gobernador y el actual gobernador del banco central británico, Mark Carney y Andrew Bailey, y el multimillonario de Wall Street sir Mike Bloomberg. El dinero de Bloomberg fluyó tan profusamente en las campañas de Joe Biden y de los demócratas para el Congreso este año, que esta cumbre de tres días de la City de Londres puede significar de hecho la formación del “Equipo de transfusión de Biden”.

Y en Wall Street se volvieron locos del entusiasmo, de tal manera que el índice Dow Jones se elevó mil puntos el lunes 9; y mientras que Biden de nuevo habló en público sobre el “sombrío invierno” que nos espera con más cierres por la pandemia, los corredores de apuestas en los mercados financieros babearon de imaginar un mayor flujo de “emisión cuantitativa” que les daría la Reserva Federal, o sea más dinero impreso para la banca insolvente. El índice de la bolsa de valores de Nueva York se elevó más de 2.000 puntos desde que los medios comenzaron a proclamar a Biden como “presidente electo”.

Esta cumbre la auspicia y hace de anfitrión la City de Londres, el cónclave de una milla cuadrada de los gremios bancarios medievales bajo la dirección del lord mayor del Banco de Inglaterra, es el festival más elaborado de los directores de bancos centrales que se ha hecho hasta ahora en el marco del “Gran Reajuste”. Este es el nombre más reciente que inventaron en el Foro Económico Mundial y la directora gerente del FMI, Kristalina Gueorguieva, para lo que el príncipe Carlos y su amiguito Mark Carney han venido promoviendo desde hace una década: Juntar a los bancos centrales de mayor peso en el mundo con los bancos privados más grandes para imponer el sacrificio de las economías y de la gente en aras de “salvar al planeta”. Ellos suponen que los gobiernos del mundo están exhaustos y quebrados por la pandemia de COVID-19 y los cierres de la economía, y por lo tanto están dadas las condiciones para imponer una dictadura de la banca central, mediante la cual se obligará a dejar de invertir en los programas de energía y agricultura avanzada, para aplicar una política de “finanzas verdes”, y ahí viene el “Gran Reajuste”, o “Reconstruir mejor” después de la pandemia, como le decía Biden a los trabajadores estadounidenses en su campaña. No habrá más financiamiento para la industria o la agricultura, a menos que se someta a las condiciones “verdes”.

El primer día de la “Cumbre del horizonte verde” hablaron el príncipe Carlos, Mark Carney; el sucesor de Carney en el Banco de Inglaterra, Andrew Bailey; Larry Fink, de BlackRock LLP; David Blood el socio de Al Gore en los fondos especulativos Blood and Gore (dos formas de llamar a la “sangre” en inglés); la presidente del Banco Central Europeo, Christine Lagarde; Kristalina Gueorguieva del FMI, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres; varios ministros británicos; la dama Elizabeth Corley, del Impact Investing Institute; Christiana Figueres, de Global Optimism, ex secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés) de 2010 a 2016 (o sea, el Acuerdo de París), y el doctor Ma Jun, miembro de la Comisión de Política Monetaria del Banco Popular de China, quien tendría que dar una explicación de por qué participa en este conciliábulo para la despoblación del planeta. Desde 2014, Ma ha completado el trío con Carney y Bloomberg en las fuerzas dentro de los bancos centrales para promover las “finanzas verdes”.

El jefe de Davos, Klaus Schwab habló el martes, y a Bloomberg le toca el miércoles.

La pandilla de la banca central apuntó primero al control de las finanzas privadas y a la deuda pública. Carney, amigazo de Carlos, es ahora el Enviado Especial de la ONU sobre Acción Climática y Finanzas y también tiene puestos en el Consejo de Estabilidad Financiera (CEF) y en el Foro Económico Mundial de Davos; en esta ocasión, anunció una “iniciativa” de finanzas privadas para “que toda decisión financiera que se haga, tome en cuenta el cambio climático”. Rishi Sunak, el ministro de Hacienda británico, dijo que el Reino Unido está creando “una curva de rendimiento soberano verde” de tal modo que todo bono público pagaría una tasa mayor si no se emite con fines de sacrificio económico o de “tecnología verde”; Sunak dijo que las compañías grandes y entidades de servicios financieros tienen que reportar su impacto sobre el clima para el 2025, y los bancos centrales y BlackRock LLP lo harían por ellos también, según la Fuerza de Tarea para reportes financieros relacionados con el clima, el ente donde operan Carney y Bloomberg.

Y así por el estilo. Ahora le van a hacer a los bancos “pruebas de estrés climático”, dijo Bailey. Gueorguieva pontificó entusiasmada que “para ganar la lucha contra el cambio climático, también tenemos que aprovechar el poder del sector financiero”. Lagarde declamó que “los desafíos económicos de la transición climática son fenomenales”, pero indudablemente estos desafíos son para las circunstancias económicas de la demás gente, no para ella. Hablaron claro de poner impuestos al carbón, y hablaron amores de Joe Biden. La asesora especial de Mike Bloomberg, Mary Shapiro, ex presidente de la Comisión de Valores y Cambios de Estados Unidos, dijo que la diferencia que hará Biden “a favor del clima” sería “extraordinaria” y que un gobierno de Biden “sería muy positivo para el futuro de los informes financieros sobre el riesgo climático”.

Solo hubo un dirigente nacional prominente que públicamente se mantuvo firme contra esta avalancha de los directores de banca central y de los multimillonarios de Wall Street y la City de Londres. Ellos han venido coaccionando a los gobiernos y a las empresas para que sacrifiquen las tecnologías modernas y las poblaciones, “todo por el planeta”, mientras que inflan la nueva burbuja verde, el “Gran Reajuste”. Ese dirigente es el Presidente Donald Trump. Sir Mike Bloomberg no es el único de esta colección de la élite chupasangre que han jurado acabar con Trump. Son todos ellos, el “Equipo de transfusión” de Biden. Si no quieres ver un futuro copiado del siglo 14, con molinos de viento y agricultura de yuntas de bueyes y sin ganado, ten la esperanza de que Trump gane la batalla contra el robo de las elecciones, o dale una mano para que lo haga.

NIKE AIR HUARACHE