El MAS de Bolivia derrotó abrumadoramente al partido del golpe de Estado, en las elecciones presidenciales; Evo Morales promete que regresará

22 de octubre de 2020

21 de octubre de 2020 — Aunque a la hora de escribir este informe no se han dado todavía los resultados oficiales de las elecciones, las encuestas de salida y otros varios sondeos le dieron una victoria abrumadora en las elecciones del domingo 18 a Luis Arce Catacora, candidato presidencial del partido Movimiento al Socialismo (MAS), que fue fundado por el Presidente Evo Morales (derrocado con un golpe de Estado). Los resultados no oficiales le dieron el 54% de los votos a Luis Arce, quien fue ministro de Economía y Finanzas Públicas bajo el gobierno de Evo Morales del 2006 al 2017, y fue responsable por la mayor parte del tremendo éxito económico.

El principal contrincante de Arce, el neoliberal Carlos Mesa, quien fue brevemente Presidente del 2003 al 2005, obtuvo alrededor de un 32% de los votos, y la misma noche del 18 de octubre le concedió la victoria a Arce. Jeanine Áñez, la fanática religiosa de la ultraderecha que se hizo ilegalmente del poder luego de que Morales fuera derrocado por un golpe de Estado en noviembre del año pasado, tuvo que felicitar públicamente a Luis Arce y a su compañero de fórmula, el ex ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca.

Al contrario de lo que se temía, que habría violencia y un fraude masivo, las elecciones se llevaron a cabo en un ambiente de relativa calma. Fuentes bolivianas le comunicaron a la Executive Intelligence Review (EIR) que la devastación económica causada por las políticas neoliberales y de privatización del gobierno de facto de Áñez, la gestión inadecuada de la pandemia del coronavirus en combinación con una corrupción desatada, había generado tal furia en la población, que cualquier intento de llevar a cabo un fraude habría creado una violenta explosión social con consecuencias imposibles de predecir. El triunfo del partido de Morales fue recibido con júbilo en un gran número de las poblaciones de Iberoamérica, aunque no necesariamente por sus gobiernos, y se ha visto como una reprimenda contundente a Áñez y a quienes respaldaban su “democracia” en Estados Unidos y en el partido de la guerra.

Desde Argentina, país en donde ha residido Morales por la mayoría de este año, emitió una declaración celebrando la victoria y donde asegura que “tarde o temprano regresaré a Bolivia”; hizo además un llamado a los sectores empresariales, obreros, partidos políticos y sectores sociales del país a llevar a cabo un gran “pacto de reconciliación” para reconstruir al país. Este no es momento para la venganza, advirtió.

Arce ha dejado claro que su propósito es gobernar “para todos los bolivianos” en un gobierno de “unidad nacional”. Prometió ocuparse de la enorme pobreza que aflige a un gran número de bolivianos, que se han visto devastados por el coronavirus, y trabajar para reconstruir el mercado interno y el aparato productivo. La tarea que tenemos por delante es enorme. Más del 85% de la fuerza laboral boliviana trabaja en la economía subterránea “informal” y fueron abandonados por el gobierno de Áñez.

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