Reventaron negociaciones sobre control de armamento entre Estados Unidos y Rusia

16 de octubre de 2020

15 de octubre de 2020 — Desde que el enviado presidencial de Estados Unidos para el control de armamento, Marshall S. Billingslea, se reunió en Helsinki el 5 de octubre con el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Ryabkov, ha estado proclamando por todas partes que Estados Unidos y Rusia llegaron a un acuerdo en principio sobre una extensión condicional del Tratado Nuevo START que incluiría un congelamiento del acopio de ojivas nucleares, incluso de las ojivas no estratégicas. El martes 13 volvió a salir con su cuento en un discurso en la Fundación Heritage. Que las partes llegaron a un acuerdo en principio “al más alto nivel de nuestros dos gobiernos”, dijo Billingslea, según informó el portal noticioso Defense One.

Resulta que nada de eso es verdad. Rusia nunca confirmó el optimismo de Billingslea, de ningún modo, sino que al contrario, Ryabkov emitió una declaración particularmente tajante como respuesta el mismo martes 13. Dijo que la postura de Washington sobre el congelamiento de los arsenales nucleares es “inaceptable”. Dijo que Moscú rechazaría cualquier acuerdo sobre el Nuevo START que esté vinculado a coincidir con la elección presidencial de Estados Unidos el 3 de noviembre. “Si la parte estadounidense necesita reportar a sus superiores algo sobre lo cual ellos supuestamente acordaron con la Federación Rusa antes de sus elecciones, pues no lo van a conseguir”, dijo Ryabkov.

Ya el 11 de octubre, la embajada rusa en Viena le había echado un balde de agua fría al informe que publicó el diario Wall Street Journal en el mismo sentido de los comentarios de Billingslea este martes 13. “#Rusia y #E.U. no acordaron nada sobre el congelamiento de los arsenales nucleares. No está claro en que se basa la información de los medios estadounidenses. Se puede desarrollar un acuerdo marco sobre #ArmsControl en cualquier momento si Estados Unidos acepta nuestras propuestas”, dice la declaración de la embajada. El miércoles 14, la agencia TASS reseñó los comentarios a la prensa del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, en donde califica contundentemente la propuesta de Billingslea de “inescrupulosa… Nosotros hemos considerado siempre y seguimos considerando que un acuerdo sobre la estabilidad estratégica se debe basar en la consideración de los intereses de todas las partes negociantes, en un análisis de las amenazas que representa la otra parte a su país y en la búsqueda de un acuerdo mutuo que tome en cuenta los intereses, y por tanto las amenazas reales, a todas las partes”.

Ahora bien, explicó Lavrov, Washington trata de meter en la negociación la categoría de armas nucleares no estratégicas, las llamadas armas nucleares tácticas. Pero, “antes de que metamos esta categoría en las discusiones del control de armamento, se tienen que llevar todos esos misiles tácticos con ojivas tácticas a su propio territorio. Ellos tienen esas armas nucleares tácticas desplegadas en cinco países de la OTAN. Además, en violación del Tratado de No Proliferación Nuclear, involucran a los países de la OTAN en ejercicios sobre el empleo y manejo de armas nucleares”.

Defense One informó que desde hace tiempo Estados Unidos ha tratado de persuadir a Rusia a que incluya su arsenal de ojivas nucleares tácticas en un nuevo acuerdo sobre control de armamento (Estados Unidos calcula que Rusia tiene entre 1,500 y 2,500 de esas ojivas). En la Fundación Heritage, Billingslea declaró que: “Lo que le hemos señalado a los rusos es que estamos realmente dispuestos a extender el Tratado Nuevo START por algún período de tiempo, siempre y cuando ellos acepten una limitación, un congelamiento, de su arsenal nuclear. Nosotros estamos dispuestos a hacer lo mismo. No veo de qué manera sea del interés de nadie permitir que Rusia desarrolle su inventario de estos sistemas de armas nucleares tácticas con las que les gusta amenazar a la OTAN. No podemos acordar algo que deja por fuera el 55% o más del arsenal ruso”.

Pero eso es lo que Rusia no está de acuerdo, y como los intentos anteriores de incluir a China en una negociación trilateral, este también tiene la garantía de que va a sabotear la posibilidad de un acuerdo, en especial cuando se acorta el plazo para que termine el Tratado Nuevo START el próximo 5 de febrero de 2021”.