La reelección de Trump y la movilización mundial para prevenir la hambruna en África

16 de octubre de 2020

16 de octubre de 2020 — Muchas personas y grupos políticos bienintencionados en Estados Unidos y en el mundo entero pensaron quizás que Lyndon LaRouche exageraba cuando advertía, como lo hizo en repetidas ocasiones con vehemencia en los últimos 50 años, que el planeta se conducía hacia una crisis de desintegración sistémica del orden mundial imperial británico que, si se dejaba a su propia inercia, ocasionaría una drástica despoblación del planeta y reemplazaría al estado nacional soberano con una dictadura fascista supranacional, con todo y Estados Unidos incluido.

Esa quimera de buenos deseos sobre las advertencias de LaRouche, explicaría en cierta medida el motivo por el cual no actuaron con el vigor suficiente, o incluso se hicieron de la vista gorda, cuando LaRouche fue sometido a un juicio fraudulento y enviado a la cárcel, y el por qué hasta la fecha no ha sido exonerado.

Ahora vean al mundo en la víspera de una de las elecciones presidenciales en Estados Unidos más decisivas de la historia. La hambruna ya ha cobrado este año la vida de 7 millones de personas que murieron de inanición, principalmente en África, pero también en otras zonas del mundo. El director del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, David Beasley, quien acaba de recibir el premio Nobel (y que significativamente es un aliado político del Presidente Donald Trump desde hace tiempo—advierte que si no se toman medidas de inmediato para abordar el problema alimentario y la pandemia de COVID-19 relacionada, en los próximos meses podrían morir de inanición entre 25 y 30 millones de personas.

No desestimen las advertencias de Beasley como algo “alarmista”, como lo hicieron muchos con los pronósticos de LaRouche. Está en marcha una desintegración sistémica entrópica de la economía física global, que se presenta en forma separada y en diversas naciones como un desempleo real en masa (45% globalmente; 25% en Estados Unidos; casi 30% en Alemania); una pandemia fuera de control que azota causando cada vez más muertes; un extraordinario número de muertos por sobredosis de drogas; y más. Como saben los estudiosos de LaRouche, la economía física global es un organismo vivo único, de tal manera que no se puede matar una parte o herirla mortalmente, sin que se produzcan consecuencias mortales en todas las demás.

Vean ahora la situación en Estados Unidos. Como dijeron en la Cámara de los Lores que lo harían, en un documento de diciembre de 2018, los británicos y sus aliados en la casta dominante estadounidense están desplegados para impedir un segundo período de Trump por cualquier medio que sea necesario. Durante las últimas 48 horas, eso ha significado utilizar el monopolio privado de los medios sociales (Facebook, Twitter, etc.) para censurar arbitrariamente cualquier cobertura, en cualquier parte, de una noticia que consideran peligrosa, sobre la grosera corrupción de Biden en el asunto de Ucrania y muchos otros casos. Eso ha significado silenciar al diario New York Post (el cuarto diario más grande de Estados Unidos), a las Comisiones del Congreso y a la cuenta del Presidente Donald Trump en Twitter, en medio de una campaña presidencial históricamente decisiva. Si esa maniobra se sale con la suya, transformaría a la Constitución de Estados Unidos y a la Declaración de los Derechos en papel higiénico, algo que los británicos han tratado de lograr durante 250 años.

En conversaciones con sus asociados, la presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, subrayó que estos acontecimientos dramáticos llevan todos los aspectos de la situación estratégica hacia un solo foco. Con estas maniobras de censura fascista ahora descaradamente a la luz pública, lo que varios grupos de diversa orientación han advertido que sucedería, está sucediendo ya, a menos de tres semanas de las elecciones estadounidenses. Tenemos que hacer que les salga el tiro por la culata no solo a los actores directos sino a sus amos imperiales británicos. Son los mismos causantes del genocidio en África y del desmantelamiento de la economía física en Estados Unidos y en el mundo entero.

La hambruna en África es una prueba de nuestra aptitud moral para sobrevivir. Tenemos que difundir ampliamente el llamado del dirigente del movimiento de LaRouche en África, PhillipTsokolibane, dirigido al Presidente Trump en particular, para aportar de inmediato el liderazgo mundial para abordar este asunto, ya. El papel del director del PMA, David Beasley, y su relación con Trump desde hace muchos años, es un factor importante. Más aún, en caso de que Joe Biden fuese electo, su Nuevo Trato Verde y demás programas radicalmente adversos a la industrialización, garantizará la destrucción de la economía estadounidense y el genocidio en África, un hecho que tienen que entender las decenas de millones de votantes estadounidenses indecisos.

La solución a la deprimida economía de EU radica exactamente en lo que LaRouche dijo siempre: en exportar bienes de capital y tecnología al sector en desarrollo, como África, y hacerlo en cooperación con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y otros socios en el mundo.

Que Facebook y Twitter traten de censurar esa iniciativa programática.