Lo principal

                                                                                                                                                                                                                                                                                        

Trump enfrenta la insurrección en las calles, pero Pompeo marcha hacia una guerra mundial

3 de septiembre de 2020

3 de septiembre de 2020 — La urgencia de convocar una Cumbre de los Estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU es cada vez más una cuestión de supervivencia de un mundo que se encuentra en medio de la mayor crisis de la civilización desde la Segunda Guerra Mundial, cuando menos. El Presidente de EU, Donald Trump, se enfrenta internamente a una muy bien financiada y coordinada insurrección contra el gobierno de Estados Unidos, en las calles de muchas ciudades del país —y con todas las características de las “revoluciones de color” que ya se han experimentado en otras partes— pero también en el Congreso, el liderato del Partido Demócrata y los medios corporativos. Trump ha tomado medidas para aplastar la insurrección, identificando a los perpetradores. Pero al mismo tiempo que se encarga de esta tarea urgente, le ha permitido a los miembros de su gabinete, encabezados por el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el secretario de Defensa Mark Esper, que conviertan la política exterior de Estados Unidos en un desplante imperial al estilo británico, donde se amenaza con sanciones a amigos y a enemigos por igual, se amenaza con romper al Consejo de Seguridad de la ONU, y está llevando al mundo al borde de una guerra termonuclear con Rusia y con China. Solo si el Presidente Trump actúa de manera independiente con sus considerables habilidades diplomáticas para negociar con Vladimir Putin y con Xi Jinping directamente, se puede detener esta locura y poner al mundo en posición para un nuevo paradigma, libre de la geopolítica imperial británica.

El martes 1º de septiembre Trump viajó a Kenosha, Wisconsin, donde ha habido disturbios masivos que han terminado en acciones violentas, incendios y destrucción de autos y viviendas, para supervisar el despliegue de la Guardia Nacional que finalmente el gobernador demócrata del estado aceptó llamar y que rápidamente recuperó el control de la ciudad en cooperación con la policía local, para detener el caos e identificar a los perpetradores. Asimismo, Trump anunció ayuda federal para reconstruir la ciudad y apoyar a la policía local. Trump explicó que la situación de Portland, Oregon, y otras ciudades en condiciones similares, se encuentran bajo sitio de “terroristas nacionales”, y de nuevo convocó a las autoridades de esas ciudades a que soliciten la ayuda federal, o si no, él gobierno federal tendrá que actuar como lo han hecho otros Presidentes antes en una emergencia similar. El Fiscal General, William Barr, que lo acompañaba, informó que la mayoría de los detenidos eran anarquistas entrenados de otros estados, de California, Washington, Oregon y Michigan, algunos de los cuales están bien identificados, junto con sus organizaciones. (No lo dijo, pero son organizaciones como “Antifa” creadas en Londres y con extensiones en Alemania y otros lugares de Europa, y que se despliegan internacionalmente).

El Partido Demócrata, que hasta ahora ha venido aupando la insurrección desde el principio, descubrió de pronto que la población estadounidense está harta de la violencia, incendios y asesinatos, y que esa población le podría dar la reelección a Trump. Ahora los demócratas se han sumado a las voces que piden poner fin a los disturbios; pero hace apenas unas semanas, la presidente demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, calificó a Trump y a sus partidarios de “enemigos del estado”, y quiere impedir que haya ningún debate presidencial, a fin de subvertir la elección, e incluso a dicho al candidato demócrata Joe Biden que no debe conceder el triunfo de Trump bajo ninguna circunstancia, y después de las elecciones seguir peleando la elección en las calles (como hacen en los países donde interviene la Fundación Nacional para la Democracia (NED) para imponer algún candidato).

Pero el tipo de crisis que enfrenta el Presidente de EU internamente palidece ante la que está creando Pompeo, quien ya se pasó de insensato. Pompeo ha declarado que Estados Unidos va a imponer las sanciones que la ONU retiró a Irán luego de que llegó al “acuerdo nuclear” con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, más Alemania y apoyado por la Unión Europea, pero que Estados Unidos abandonó y rompió desde el 2018. Estados Unidos no tiene ningún derecho para invocar ese acuerdo porque ya no forma parte del mismo, pero no obstante Pompeo amenaza con castigar a cualquier país que no obedezca en imponer sus sanciones, a sabiendas de que no solo Rusia y China, sino también Alemania, Francia, Bélgica y el Reino Unido, entre otros, se han rehusado a aceptar el dictado ilegal de Estados Unidos.

Ayer amenazó Pompeo con cerrar todos los Institutos Confucio en Estados Unidos para antes de que termine el año, y que ha estado alentando al Presidente Trump a que prohíba a los estudiantes chinos a estudiar en Estados Unidos, ya que muchos de ellos, dice Pompeo, son espías del Partido Comunista Chino. Dice que en las próximas semanas “vamos a ver que Estados Unidos enfrenta esto de manera muy seria”. Actualmente, ya están ocurriendo provocaciones militares diarias en el Mar de China Meridional, y cualquiera de esas provocaciones puede desatar un conflicto militar, ya sea con intención o por accidente.

Mientras tanto, en el Hospital Berlin Charité, a donde se llevó al disidente ruso Sergei Navalny el 22 de agosto, se informa que han compartido las muestras con el laboratorio de Porton Down, el notorio laboratorio británico de armas químicas, “debido a las posibles similitudes con el caso de Skripal en 2018”. En ese caso, por supuesto, los británicos alegaron sin evidencia alguna que el ex espía ruso Skripal y su hija fueron envenenados por agentes rusos con el gas Novichok, lo cual no fue más que una farsa británica para sabotear los esfuerzos de Trump en ese momento por establecer relaciones amistosas con Rusia. Así que no es ninguna sorpresa que de nuevo Porton Down diga que otra vez los rusos utilizaron Novichok, ahora, contra Navalny. El diario británico Guardian informó que Angela Merkel ha salido a atacar a los rusos, y que eso es precisamente lo que se necesita para hacer que Alemania cancele el proyecto del gasoducto Nord Stream 2.

Al mismo tiempo, tanto frente a Rusia como frente a China las fuerzas armadas de Estados Unidos están realizando provocaciones extremadamente peligrosas. La semana pasada seis bombarderos B-52 volaron sobre el Polo Norte simulando un ataque sobre Rusia, luego volaron en formación a lo largo de la costa rusa con aviones caza noruegos. Terminaron su despliegue con vuelos simultáneos sobre cada país de la OTAN. En los países bálticos, se están llevando a cabo ahora ejercicios con fuego real a unas cuantas millas de las fronteras con Rusia.

¿Están locos? Quizás Trump permite esto porque crea que es necesario para su reelección. Pero no hay que olvidar nunca que unas semanas antes de que se desatara la Primera Guerra Mundial, el mundo caminaba “sonámbulo” hacia la Gran Guerra, la que sería la “guerra para terminar con todas las guerras”, cuando ocurrió una pequeña chispa en medio de una situación explosiva.

El Presidente Vladimir Putin anunció el miércoles 2 que hablaría en la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre. Ese es el 75avo aniversario de la fundación de la ONU, así como del fin de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de los serios defectos de la ONU como institución, debido principalmente a la prematura muerte de Franklin Roosevelt y a las manipulaciones del imperio británico, el Consejo de Seguridad de la ONU se creó con el propósito de evitar otra guerra mundial, en especial en la era de las armas termonucleares. Pero para Pompeo, los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, “se han puesto del lado de los terroristas”, y lo que ellos piensen “ya no importa”.

La conferencia del Instituto Schiller el 5 y 6 de septiembre es la medida esencial para tumbar el “piloto automático” que lleva al mundo hacia la guerra, y para generar un llamado popular en el mundo para convocar la cumbre del P5 este mes.

Registra a todo el que puedas para la conferencia aquí: https://es-schillerinstitute.nationbuilder.com/evento_09_05_2020