China: No hay ningún derecho a detener nuestro desarrollo

2 de septiembre de 2020

1º de septiembre de 2020 — Luego de que el jefe de las relaciones exteriores de la Unión Europea (UE) Josep Borrell se unió al coro desafinado del secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, y del secretario de Defensa de EU, Mark Esper, para gritar al unísono que no se debe permitir el desarrollo de China y que se le debe impedir que siga ayudando a otros países a desarrollarse, el diario chino en inglés Global Times publicó el domingo 30 de agosto un artículo de opinión de Liu Yan, titulado “¿Tiene Estados unidos el derecho de impedir el ascenso pacífico de China?”.

Liu dice que “la supresión general de China, mediante sanciones económicas, medidas severas para impedir su desarrollo tecnológico, y la coerción militar, está encaminada a bloquear el desarrollo de China y asegurar la posición suprema de Estados Unidos. Una cuestión persistente en el Occidente, en particular en Estados Unidos, es si ya es demasiado tarde para impedir el ascenso de China”. Aunque por lo general las declaraciones oficiales en China tratan de hacer la distinción entre el Presidente Donald Trump y los fanáticos antichina en su gabinete y en el Congreso, ya hay señales de desánimo en ese sentido, y ahora se refieren simplemente a “el gobierno de Trump”.

El rápido desarrollo de China en las últimas décadas, agarró a Estados Unidos fuera de guardia. Una sociedad súper grande con un sistema político completamente diferente va rumbo a convertirse en una economía a la par de Estados Unidos. Es un desafío sin precedentes, en lo económico y en lo político para las élites estadounidenses. Lo que están haciendo ahora los halcones de Washington es tratar de bloquear todo lo que sea posible el desarrollo de China”, escribe Liu.

Mientras que en Washington pueden estarse preguntando si es demasiado tarde para bloquear el ascenso de China, en China la pregunta legítima es si Estados Unidos tiene el derecho de hacerlo. Washington ha lanzado una ofensiva temeraria contra China, más intensificada todavía desde que el Presidente estadounidense Donald Trump asumió el cargo en enero del 2017, con la excusa de la seguridad nacional y de parar la expansión económica y militar de China….

A diferencia de los países imperialistas de Occidente que realizaron la acumulación primitiva mediante el saqueo, pillaje, la guerra y la colonización, el pueblo chino se ha esforzado para mejorar su vida con trabajo arduo y cooperación. China no ha librado ninguna guerra en más de tres décadas. Los chinos están comprometidos con el desarrollo pacífico y no tienen ningún interés en procurar la hegemonía mundial”, agrega.

Global Times señala: “A pesar de que China es la economía No. 2 en el mundo, el PNB per cápita del país se encuentra en el lugar 65 globalmente…. China se ha fijado la meta de erradicar la pobreza absoluta para fines de este año. Detrás de las escenas glamorosas del centro de las ciudades más desarrolladas, el crecimiento económico sigue siendo un desafío abrumador para el gobierno central y los gobiernos locales. Ahora que China ha avanzado gradualmente para resolver el problema de alimentar a su enorme población, Occidente trata con fuerza de evitar que el pueblo chino mejore sus vidas. Es una mentalidad ridícula la que implica que solo los occidentales, en especial los estadounidenses, merecen el derecho de vivir mejor”.

Para Estados Unidos y Occidente, la verdadera cuestión no es sobre si es demasiado tarde para impedir el ascenso de China, es sobre qué hacen con su modelo de desarrollo que es cada vez más menos apto para el mundo de hoy”, concluye el artículo.

Y esta es la verdad ciertamente, algo que el mismo Trump ha reconocido en ocasiones anteriores, lo cual le ocasionó el odio de las élites de la oligarquía financiera. Es probable que si Trump se reúne personalmente con Xi Jinping, como lo ha propuesto el Instituto Schiller, estas dos grandes naciones podrían trabajar juntas para reemplazar al sistema británico, un modelo totalmente “inepto” para el desarrollo.