Coronavirus e Iberoamérica y el Caribe en trayectoria hacia la catástrofe si no se toman medidas para aplastarlo

7 de julio de 2020

7 de julio de 2020 – La pandemia del coronavirus se está expandiendo rápidamente por Iberoamérica y el Caribe. En el lapso de un mes, el número de casos de COVID-10 en la región se ha triplicado, de 690,000 a 2.5 millones. En una encuesta que realizó la agencia de prensa francesa AFP, según la reseña del diario argentino Infobae, se señala que por primera vez desde el comienzo de la pandemia, esta región ha sobrepasado a Europa en el número de casos, ahora con un total de 2.7 millones de casos confirmados.

De acuerdo al especialista mexicano en enfermedades infecciosas Carlos del Río, debido a los bajos niveles de pruebas en la región, más preocupante que las cifras de casos confirmados es la tasa de mortalidad.

“América Latina solo tiene el 8% de la población mundial, pero actualmente tiene el 45% de muertes diarias”, le dijo Del Río a la agencia Reuters. Más aún, dado el bajo nivel de pruebas, se supone que el número real de casos en toda la región es mucho mayor. En Haití, por ejemplo, el número de casos oficialmente y de muertes es bastante bajo. Pero el grupo del gobierno sobre coronavirus prácticamente se ha rendido de hacer pruebas, porque la gente tiene temor de hacerlas, y simplemente se asume que cualquiera con síntomas tiene la enfermedad, aunque no haya pruebas para confirmarlo.

En Bolivia, el sistema de salud y hospitalario se ha colapsado. El país tenía la semana pasada 31,524 casos oficiales y 1,104 muertos, pero el ritmo de aumento en los casos es de más de 1,000 diarios. Y ya cuatro de sus hospitales importantes en ciudades como La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, han cerrado “temporalmente” debido a la falta de equipo de protección para el personal médico, de mascarillas y suministros médicos básicos, por encima de que un buen número de su personal médico ya se ha infectado de COVID-19. Luego, el Centro Nacional de Medicina Tropical (Cenetrop), uno de los pocos centros que procesan las pruebas de COVID-19, se ha declarado en “estado de emergencia”, por la falta de equipo, personal, financiamiento y de los necesarios reactivos para procesar las pruebas; el centro tiene un retraso de unas 4,000 pruebas esperando a ser procesadas. El Centro no ha recibido apoyo del Ministerio de Salud y se ha sostenido solo con donaciones y suministros de agencias privadas.

En un nuevo informe que dio a conocer la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el 2 de Julio, la organización regional adjunta a la OMS, se da la cifra de 5 millones de casos para todas las Américas, incluyendo a Canadá y a Estados Unidos. El informe advierte que “el epicentro de la COVID-19 ha pasado a la región de las Américas”, en donde Estados Unidos y Brasil tienen el 75% de todos los casos y el 74% de todas las muertes. Con base en modelos utilizados por el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IMHE, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington, la OPS predice que si para octubre no se han implementado medidas de salud pública estrictas, podrían haber más de 400,000 muertos en la región de Iberoamérica y el Caribe, o sea cuatro veces más de la cifra actual de 121,000.

La directora ejecutiva de la OPS, doctora Carissa Etienne, destacó en una rueda de prensa el 2 de Julio que “es importante poner de relieve que estas proyecciones van a pasar, solo si permanecen las condiciones actuales”.

En cuanto a México y Brasil, el IMHE pronostica que en un escenario en el que se reducen las medidas de distanciamiento y de un aumento en la “reapertura” de la actividad económica, para octubre Brasil podría tener casi 340,500 muertos (actualmente van 61,884) y en México unas 141,450 (actualmente van 29,189). Si el gobierno criminal de Bolsonaro deja de prohibir que se tomen medidas, y se promueve el distanciamiento y uso de mascarillas, en Brasil se podrían reducir las muertes a 166,362 según el pronóstico de la IMHE.

La OPS juega una papel decisivo en la movilización de los recursos necesarios y de la asistencia técnica y médica para las naciones de las Américas, pero se encuentra bajo ataque político del gobierno de Trump, en particular del secretario de Estado Mike Pompeo, quien pretende justificar el recorte del financiamiento estadounidense a la OPS porque supuestamente está influida por Cuba y no comparte los “valores” estadounidenses.

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