El Salvador pone a funcionar un nuevo hospital para pacientes de COVID-19; se entiende la necesidad de un sistema global de salubridad

4 de julio de 2020

4 de julio de 2020 —Los primeros pacientes de COVID-19 fueron trasladados hace una semana, desde hospitales públicos que estaban a punto de colapsar, al nuevo “Hospital El Salvador”; este fue construido en el que fuera el Centro Internacional de Ferias y Convenciones, en la capital de El Salvador. La construcción del hospital que tiene un costo de $75 millones de dólares, diseñado para ser una instalación permanente, comenzó en marzo de este año. La primera fase que ya está lista tiene 400 camas, 105 de las cuales de son para la Unidad de Cuidado Intensivo (UCI) completamente equipadas, con lo cual se duplica la capacidad de camas de UCI que hay en el sistema público. Se tiene programado que el resto de las 1,000 camas de UCI que están planeadas estén funcionales en dos fases: 664 camas en pocas semanas, y las 231 camas restantes estarán para las primeras semanas de agosto. El hospital contará con 1,000 camas más cuando finalice su fase 3 (para un total de 2,000 camas).

Al inaugurar la primera fase del hospital, el 23 de junio de 2020, el Presidente Nayib Bukele, recalcó que esto no es un hospital de campaña, que en el clima lluvioso de El Salvador y las constantes inundaciones arruinarían los hospitales de campaña. Se mostró muy orgulloso de que se está invirtiendo para tener “el mejor hospital de Latinoamérica para atender” la pandemia de COVID-19, luego de derrotar a quienes decían que a un hospital público solo había que darle una mano de pintura a sus paredes y al piso de cemento, y así ahorrar dinero. Al contrario; se cambiaron los pisos del viejo centro de convenciones, y bajo los nuevos pisos de granito se instalaron 15 kilómetros de tubos de cobre para llevar oxígeno desde dos grandes tanques. El equipo es moderno, “un hospital de primera línea, un hospital de primer mundo”, dijo el Presidente Bukele. Tiene su propio suministro y bomba de agua y tres generadores de electricidad para que los ventiladores y cualquier otro equipo médico continúen funcionando si hay un apagón

El mayor cuello de botella al que El Salvador se enfrenta ahora, es el mismo que enfrenta la mayoría de los países del sector en desarrollo, y el más difícil de resolver: reunir el número de trabajadores capacitados en el servicio médico para el hospital. Es aquí donde entra la iniciativa del Instituto Schiller, “La ’Misión Apolo’ de LaRouche para derrotar la pandemia global: ¡A construir un sistema mundial de salud ya!”. En este momento, los abarrotados hospitales públicos de El Salvador, al enviar pacientes con coronavirus al nuevo hospital, tuvieron que enviar con ellos a parte de su personal. El gobierno le ha pedido a Guatemala y a España que los ayuden con urgencia enviando equipos de personal médico; la Universidad de El Salvador está impaciente por utilizar este nuevo hospital para hacer un proyecto de emergencia y educar nuevas enfermeras y médicos.