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Escrito de Putin sobre la Segunda Guerra Mundial puede evitar la Tercera Guerra Mundial

27 de junio de 2020

Por Helga Zepp-LaRouche, presidente del Instituto Schiller

27 de junio de 2020 — La fundadora y presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, emitió la siguiente declaración el 24 de junio.

El artículo de Vladimir Putin, muy detallado y directo, sobre los antecedentes de la Segunda Guerra Mundial, sustentados en documentos históricos importantes, y su discurso en el desfile militar del 24 de junio en la Plaza Roja para conmemorar el 75avo aniversario de la victoria soviética sobre el fascismo, son de lectura obligatoria para todo político o persona interesada en la política en todo el mundo. Al mismo tiempo, se debería ver todo el desfile militar, pero teniendo en cuenta que la enorme mayoría de la población rusa ya había leído el artículo de Putin cuando vieron el desfile por la televisión.

El artículo de Putin ofrece un enfoque para entender por qué, el 9 de mayo, es el día festivo más importante en Rusia, y que todavía existe hoy en Rusia la misma determinación sobrehumana que permitió a la población soviética sobrevivir el ataque bárbaro de la maquinaria bélica alemana y lograr la victoria sobre la Alemania nazi, a pesar de la pérdida de 27 millones de personas. Pero al mismo tiempo, Putin extiende una rama de olivo al Occidente al exhortar a todos los países a que publiquen los documentos históricos de antes y de durante la Segunda Guerra Mundial, que todavía son secretos, y utilizarlos junto con los testimonios de testigos contemporáneos para iniciar un debate entre los historiadores en busca de la verdad. Una reflexión en torno a por qué sucedió la Segunda Guerra Mundial, debe ocasionar que las fuerzas políticas en el mundo de hoy saquen las lecciones necesarias y despierten al mundo súbitamente ante la escalada del peligro de guerra, para no repetir los mismos errores.

Dado el gigantesco poder destructivo de las dos guerras mundiales del siglo 20 y la casi segura certeza de que la humanidad no sobreviviría una tercera guerra mundial, esta vez termonuclear, es importante reconocer el momento en el que estas guerras mundiales ya no se pudieron evitar. Putin responde a esta interrogante de manera muy clara con relación a la Segunda Guerra Mundial, cuando dice que fue la “Traición de Múnich” —como le llaman los rusos con toda veracidad a lo que en Occidente se llama el "Pacto de Múnich"— lo que detonó la guerra.

El artículo de Putin responde también a varias tergiversaciones históricas, como la de la declaración del Parlamento Europeo del 19 de septiembre de 2019, la cual culpa por igual a los nazis y a la Unión Soviética por la Segunda Guerra Mundial, o numerosas otras reseñas que mencionan a todos los participantes en la coalición contra Hitler, menos a la Unión Soviética, o la afirmación de que fueron principalmente Estados Unidos y Gran Bretaña los que derrotaron a la maquinaria de guerra nazi. Ya no hay una conciencia pública en Occidente del hecho de que la Unión Soviética, como reacción al ataque relámpago de los nazis con un poder destructivo nunca antes visto el 22 de junio de 1941, llevaron a cabo una evacuación sin precedente de la población y de las instalaciones productivas hacia el este. En un lapso de año y medio, la Unión Soviética había superado la producción militar de Alemania y sus aliados.

Como se señala en el informe citado de la Comisión Internacional de Reparaciones en 1945, presidida por el diplomático ruso, Iván Maisky, la cantidad de soldados desplegados por Alemania al frente soviético, fue cuando menos diez veces mayor que a todos los demás frentes; cuatro quintas partes de los tanques alemanes se desplegaron ahí; y unas dos terceras partes de la aviación alemana; en total, en la Unión Soviética se realizaron el 75% de todas las operaciones militares. También se cita a Franklin Roosevelt en una de sus “Conversaciones frente la chimenea” que transmitía al pueblo estadounidense; el 28 de abril de 1942, comentó: “Estas fuerzas rusas han destruido y están destruyendo más poderío armado de nuestros enemigos, soldados, aviones, tanques y cañones, que todas las demás naciones unidas juntas”.

Incluso Churchill, quien escribió una carta a Stalin el 27 de septiembre de 1944, en la que dice que “es el ejército ruso el que arrancó las entrañas de la maquinaria militar alemana”. Putin expresa su gratitud por el esfuerzo de todos los países y pueblos que lucharon en diferentes frentes y el apoyo eventual de los Aliados al Ejército Rojo a través del suministro de municiones, alimentos y equipo, que contribuyó en un 7% a la producción militar total de la Unión Soviética. De ahí se sigue que una de las más importantes correcciones que se tienen que hacer en los recuentos de la Segunda Guerra Mundial, es poner de relieve, contrario a lo que se hace hoy, el papel destacado de la Unión Soviética en la victoria contra el fascismo.

En todo su escrito, Putin hace una distinción muy clara entre la población alemana y los nacionalsocialistas, quienes muy hábilmente se aprovecharon de la intención de los aliados occidentales para robar a Alemania bajo las condiciones del Tratado de Versalles, y llevaron a Alemania a una nueva guerra. Putin señala que los Estados occidentales, en especial las fuerzas políticas del Reino Unido y de Estados Unidos, directa o indirectamente hicieron esto posible; ciertos círculos financieros e industriales invirtieron vigorosamente en las fábricas alemanas que producían los productos militares, y hubo muchos partidarios de movimientos nacionalistas de extrema derecha entre la aristocracia de las naciones occidentales y de los estamentos políticos.

Uno puede añadir a eso que Hitler era sumamente “aceptado socialmente” en los mismos círculos, que el New York Times respaldo a Hitler totalmente hasta 1938, y la revista Time lo declaró el “Hombre del año” ese mismo año. Lo que Putin señala solo de manera resumida, lo han documentado con todo detalle Lyndon LaRouche y colaboradores suyos, desde el apoyo a Hitler proveniente de Averell Harriman y de Prescott Bush, hasta el de Montagu Norman, jefe del Banco de Inglaterra, así como el apoyo abierto del movimiento eugenésico estadounidense a las prédicas raciales de los nazis. El socio bancario de Prescott S. Bush, Fritz Thyssen, en su libro de 1941 titulado Yo le pagué a Hitler, admite abiertamente que él fue el más generoso partidario de Hitler. Putin solo se refiere al establecimiento deliberado de fronteras arbitrarias bajo el Tratado de Versalles (aunque se podría añadir el acuerdo Sykes-Picot y el Tratado de Trianon), con la intención de que fueran bombas de tiempo para la manipulación geopolítica.

Putin toca un punto particularmente sensible cuando se refiere al hecho de que a los políticos de Occidente no les gusta recordar el Pacto de Múnich, mediante el cual se dividió el botín bajo el disfraz de una política de apaciguamiento. Checoslovaquia fue traicionada por sus aliados, Francia y el Reino Unido, y se preparó así una guerra entre Alemania y la Unión Soviética. Era absolutamente claro para los geopolíticos británicos y franceses que “Alemania y la Unión Soviética se enfrentarían inevitablemente y se desangrarían hasta quedar secos”, como lo señala Putin en su escrito.

También cita documentos que muestran cómo los bandos británico y polaco trataron de impedir la formación de una coalición contra Hitler, y que la firma del Pacto de No Agresión, que en realidad fue la Unión Soviética el último país en firmar con Alemania, se llevó a cabo ante el telón de fondo de la amenaza real de guerra contra la Unión Soviética en dos frentes, en tanto que Japón ya estaba metido en una lucha feroz en el Río Jaljin-Gol.

El hecho de que Francia y Gran Bretaña se aferraron firmemente a su plan de que Alemania y la Unión Soviética se destruyeran mutuamente, quedó mucho más claro luego de la invasión de Hitler a Polonia; ningún país salió en ayuda de Polonia en absoluto, pues solo se metieron militarmente unos cuantos kilómetros en el territorio alemán para dar la apariencia de actividad bélica, una maniobra que se llamó la “guerra de farsa” ("Sitzkrieg" en Alemania y "drôle de guerre" en Francia). Putin cita al general Jodl, quien durante los Juicios de Núremberg dijo que Alemania no perdió la guerra ya desde 1939, solo porque unas 110 divisiones francesas y británicas, que se enfrentarían a solo 23 divisiones alemanas en Occidente, no se movieron para nada durante la guerra con Polonia.

No les va a gustar nada a quienes en Occidente han estado escribiendo una historia revisionista de la Segunda Guerra Mundial y su preludio, desde hace algún tiempo, pero Putin expone en su artículo el proceso esencial de las maniobras que crearon la mayor catástrofe en la historia hasta la fecha. Ahora Putin hace un llamado a todos los Estados, cada uno de los cuales es de culpar en grados diversos por sus intereses geopolíticos, a cooperar en esta revaluación histórica. Cada uno creía que podría ser más listo que el otro, como lo señala Putin. Pero al final, fue la miopía de negarse a crear un sistema de seguridad colectiva, lo que selló el camino a la gran guerra.

El llamado de Putin a crear un archivo completo de la historia de la Segunda Guerra Mundial, y del período previo a la guerra, en el cual se ponga a disposición de los historiadores todo el material fílmico y fotográfico, todos los documentos ya publicados y los que aún no se han hecho públicos, se debe concretar sin mayor dilación.

Desde hace mucho tiempo yo he tenido la convicción de que la población alemana, por ejemplo, no va a tener nunca una liberación interna y soberanía hasta que entienda que Hitler y los nazis no fueron un fenómeno puramente alemán, sino un proyecto que fue respaldado por motivos geopolíticos por los círculos británicos y estadounidenses. Por ese motivo, yo publiqué The Hitler Book (El libro sobre Hitler) en enero de 1984, el cual aborda algunos aspectos de los antecedentes que llevaron a la formación de los nazis, una de las muchas tendencias de la Revolución Conservadora que contaba con el respaldo de la oligarquía internacional.

Ese debate internacional público es también urgente porque la gente pensante puede reconocer rápidamente los paralelos con la política de hoy día. El plan que en ese entonces consistía en dejar que Alemania y la Unión Soviética se desangraran totalmente, ahora es un plan para rodear a Rusia y a China, y llevar a cabo cambios de régimen contra los gobiernos de ambas naciones; y en Estados Unidos está en marcha la operación “Maidán” contra el Presidente Trump, quien hizo su campaña electoral presidencial de 2016 con la promesa de establecer una buena relación con Rusia, y que al principio de su presidencia estaba construyendo una buena relación con China.

El Presidente Putin termina su artículo con una referencia a la cumbre de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, que él ha propuesto, y que los otros cuatro jefes de Estado ya han aceptado. Esta cumbre, dice él, debe discutir con toda franqueza, entre otras cosas, los asuntos de preservar la paz y en particular, de superar la crisis económica que se ha exacerbado con la pandemia del coronavirus. Qué tan grave será el impacto de la pandemia, señala él, depende definitivamente de la capacidad de estos países para trabajar juntos, como socios verdaderos, de manera abierta y coordinada, y revivir los altos ideales y valores humanistas por los cuales sus padres y abuelos lucharon hombro a hombro.

Esa cumbre debe recibir el apoyo de todas las naciones y pueblos amantes de la paz, porque solo la combinación de Estados Unidos, Rusia y China, puede implementar la necesaria reorganización del sistema financiero que se encuentra en bancarrota irremediable, mediante un nuevo sistema crediticio, un Nuevo Bretton Woods, y con la esperanza de que el desolado estado del mundo convencerán a Francia y a Gran Bretaña de que abandonen sus tradiciones coloniales e imperiales.

La iniciativa de Vladimir Putin de aprovechar el 75avo aniversario del fin de la Gran Guerra Patriótica, para iniciar una discusión internacional sobre la verdad histórica de las causas de la Segunda Guerra Mundial, es un flanco brillante, que quizás posiblemente evite al mundo seguir caminando sonámbulo de nuevo a otra guerra mundial.

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