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“No culpen solo a los gobiernos por esto. Culpémonos a nosotros por igual”

8 de may de 2020

8 de mayo de 2020 — En la víspera de la celebración del 9 de mayo, el 75avo aniversario del Día de la Victoria en Europa, la victoria de los aliados contra el fascismo en la Segunda Guerra Mundial, el llamado para renovar la cooperación de Estados Unidos con China y con Rusia, en especial, para evitar la guerra, derrotar la pandemia global del Covid-19 y construir un Nuevo paradigma de salud y desarrollo para todos los pueblos, suena con mayor claridad hoy día desde el movimiento de LaRouche.

El portal electrónico en inglés de la cadena de TV china CGTN, así como el portal en chino de Weibo.com (la versión china de Twitter) publicó ayer un fragmento del discurso de Helga Zepp-LaRouche en la conferencia del Instituto Schiller del 25 y 26 de abril, tanto en video como su transcripción; para el día de ayer ya había recibido más de un millón de visitas.

En el fragmento de dos minutos y medio, Zepp-LaRouche critica duramente a quienes se rehúsan a cooperar con China, y que en cambio atacan al país de tal modo que “el tono hacia China se vuelve muy estridente”:

“El orden en base a reglas de las democracias occidentales… parece ahora al borde de derrumbarse, mientras que alega que Pekín sigue ‘una estrategia de guerra irrestricta’. La verdad de las cosas es que el sistema liberal del imperio británico ha fracasado con estruendos. ¿Cómo puede suponer cualquiera en los llamados ‘países avanzados’ –-y ahora vemos con la pandemia del coronavirus que tan avanzados están— ni siquiera por un momento, que la pobreza brutal en África, en América Latina, y en algunos países asiáticos, es algo autoimpuesto? Si Occidente hubiese hecho en los últimos 70 años lo que China ha venido haciendo en África desde la década de 1960, pero más en especial en los últimos 10 años, a saber, construir ferrocarriles, presas, plantas de energía y parques industriales, entonces toda África gozaría ahora del desarrollo, que pueden ver hoy en día en Corea del Sur o en Singapur, o quizás mejor. Pero África, como resultado de estas políticas [del imperio británico], prácticamente no tiene un sistema de salud, ni infraestructura. La mitad de la población no tiene acceso al agua potable ni tiene instalaciones sanitarias, ni electricidad, porque el imperio británico de manera deliberada las suprimió. Si toman en cuenta el efecto general de esas políticas, van a conseguir una cifra de millones de personas cuyas vidas se han recortado por la hambruna y por enfermedades que no fueron tratadas”.

Una de las “voces estridentes” a las que se refería Zepp-LaRouche es la del secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, quien se ha sobrepasado a sí mismo con no menos de 90 entrevistas en el mes pasado, todas para calumniar a China con una mentira tras otra, con el propósito evidente de impedir que el Presidente Donald Trump cumpla su propósito expresado de formar una relación de amistad y cooperación con China y con Rusia, como lo ha declarado en repetidas ocasiones que es su objetivo. La última de Pompeo fue exigir que a Taiwán se le permita participar como observador en la Organización Mundial de la Salud “y en otros organismos de la ONU”, lo cual es una provocadora infracción al acuerdo de Estados Unidos de larga data con China sobre la política de “una China”.

Estados Unidos muestra también esas políticas diametralmente opuestas con relación a Rusia. El 9 de mayo, el Instituto Schiller llevará a cabo un evento por Internet para celebrar el Día de la Victoria en Europa, y para volver a consagrar a la nación a esa alianza de cooperación como la que se forjó con la Unión Soviética y otros durante la Segunda Guerra Mundial. Contra esto vemos de nuevo la voz estridente del Departamento de Estado, que emitió una declaración en la que ataca a Rusia y a la Unión Soviética supuestamente por imponer “regímenes totalitarios” después de la Segunda Guerra Mundial, una declaración que firman también los ministros de Relaciones Exteriores de varios países de Europa Central y Europa Oriental que operan más estrechamente con el imperio británico. Y esto lo hizo Pompeo a pesar del hecho de que el Presidente Trump y el Presidente Vladimir Putin de Rusia emitieron una declaración conjunta el 25 de abril, en el 75avo aniversario de la famosa Reunión en el Río Elba, en la que recuerdan que “el Espíritu del Elba es un ejemplo de cómo nuestros países pueden dejar de lado las diferencias, crear confianza y cooperar en la búsqueda de una causa superior”.

La capacidad del Presidente Trump para rechazar la política de confrontación con la que el imperio británico le tiene inundado su entorno se fortaleció bastante antier, cuando el Departamento de Justicia finalmente decidió retirar la acusación fraudulenta contra Michael Flynn en el caso del Rusiagate. Como lo señaló con recelo un cable de la agencia AP: “La medida constituye un asombroso revés en uno de los casos más distintivos que introdujo el fiscal especial Robert Mueller”.

Pero no veas esto como lo haría un espectador, a la espera de ver qué hará luego el Presidente Trump. Ve la situación a través de los ojos de Franklin D. Roosevelt, quien luego de ser postulado como candidato presidencial en 1932, declaró:

“En toda crisis, en cada tribulación, en cada desastre, la humanidad se levanta con una participación de mayor conocimiento, de mayor decencia, de propósito más puro. Hoy habremos atravesado por un período de pensamiento descarriado, de moral descendiente, una era de egoísmo, entre los hombres y las mujeres en lo individual y entre las naciones. No culpen solo a los gobiernos por esto. Culpémonos a nosotros por igual”.

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