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Solo un nuevo paradigma puede garantizar el reinicio de la economía después de la pandemia

9 de abril de 2020
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Los Presidentes Trump, Xi Jinping y Putin, y el Primer ministro Modi

9 de abril de 2020 – En medio del sufrimiento y de la movilización en torno a la epidemia de Covid-19, se escucha una voz clara que subraya que es necesario un nuevo paradigma, y solo eso es lo que va a funcionar, para establecer la actividad económica en el nivel de los principios necesarios para que la humanidad salga victoriosa de la emergencia de salud inmediata y en el largo plazo. Este es el punto de vista de la conferencia internacional del Instituto Schiller el 25 y 26 de abril próximo (con traducción simultánea al español), titulada “La existencia de la humanidad depende ahora del establecimiento de un nuevo paradigma”, y que se manifestará también en los tópicos de las próximas reuniones del Proyecto Manhattan de los sábados organizadas por LaRouchePAC, así como los demás eventos organizativos del Instituto Schiller.

Este proceso organizativo, que aún está cobrando fuerza, propone el orden del día que deben abordar lo más pronto posible en una cumbre de emergencia las Cuatro Potencias de mayor peso, entre los Presidentes Trump, Xi Jinping y Putin, y el Primer ministro Modi, y otros dispuestos, para actuar ya para crear un sistema mundial de seguridad de la salud contra las pandemias, para restablecer la producción económica y establecer relaciones internacionales para la paz y el beneficio mutuo.

Hay otras voces que plantean otros aspectos en la misma dirección, ya sea explícita o implícitamente. Por ejemplo, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien en su mensaje a la nación del domingo 5, fustigó duramente la obra destructiva del “neoliberalismo durante los últimos 36 años”, y llamó para romper totalmente con ese sistema de la manera que lo hizo Franklin Delano Roosevelt.

No se trata de retórica. No habrá ninguna derrota a la epidemia de Covid-19, ni ningún “reinicio” mágico de la actividad económica – como alegan algunos en el gobierno estadounidense— en la escala necesaria, sin un nuevo paradigma de colaboración entre todas las naciones que conforman la especie humana. El sistema de Wall Street y de la City de Londres, que creó las condiciones para esta pandemia y otras crisis económicas, se ha colapsado por su propia naturaleza perversa. Sin embargo, en Estados Unidos hoy, donde el Presidente Trump tuvo una conferencia telefónica con los dirigentes estatales y algunos funcionarios locales, ya sea por desesperación o por credulidad, hablan liberalmente de la idea vana de que cada uno de los 3,000 condados de Estados Unidos debe decidir cómo y cuándo “regresar a trabajar” y todo estará bien.

La realidad es que se tienen que tomar medidas para fomentar de manera dirigista (no al capricho del mercado) la producción agropecuaria y agroindustrial, para crear un sistema de salud global, y para proporcionar todo lo necesario en todos los aspectos de la vida y del trabajo, desde alimentos hasta vivienda, agua, energía, transporte, educación, y demás. Esto incluye de manera muy especial a las naciones de África y gran parte de las Américas y otros lugares, a las que se ha mantenido sometidas deliberadamente a las normas liberales del sistema monetarista del decrépito imperio británico. Nada menos que eso se puede calificar de “reactivación de la economía”. En Estados Unidos mismo, el presidente de la organización Farm Bureu de productores agropecuarios, Zippy Duvall, advierte que “los estantes vacíos en los supermercados puede ser algo aterrador, pero los campos de cultivo y establos vacíos sería devastador” en cualquier parte del mundo.

La presidente del Instituto Schiller, Helga Zepp LaRouche, subrayó ayer en su videoconferencia semanal: “No puedo más que repetir, que solo si se parte de un enfoque para combatir realmente esta pandemia, de la manera en que se tiene que combatir, puede haber esperanza de contenerla, sin que tengan que morir millones y millones más. Van a morir millones de personas, pero se tiene que adoptar el enfoque que hemos venido impulsando desde hace varias semanas, y tenemos que intensificar esta campaña. Para que haya en lo inmediato un sistema de salud mundial se tiene que construir un sistema de salud en cada uno de los países, siguiendo la norma que se había establecido en Estados Unidos con la Ley Hill-Burton, o como era en Alemania y en Francia [y en muchas otras partes del mundo] antes de que se privatizara el sistema de salud pública, que eran sistemas de salud excelentes antes de las privatizaciones. Tiene que haber una movilización internacional para lograr esto.

“Y la economía se tiene que orientar hacia allá. Cualquier idea de que hay que acelerar la economía y regresar a la normalidad, sin tomar esto en consideración como algo prioritario, es simplemente una necedad”.

El Instituto Schiller publicará a la brevedad posible un documento programático con esta perspectiva, lo que Estados Unidos y el mundo tienen que hacer ahora para detener la precipitación hacia el infierno. Del mismo modo, está en preparación un video con el contenido de esta propuesta programática, que estará disponible también como parte del material de la conferencia del 25 y 26 de abril para los que se han registrado, para que corran la voz.

La meta organizativa en torno a la conferencia es lograr la más amplia participación, empezando ya, en la tarea compartida de movilizar al mundo en torno a lo que tienen que hacer las naciones. Esto significa llegar a todas las personas por todos los medios a la mano. La conferencia tendrá la capacidad de traducción simultánea al español, alemán, francés, italiano y posiblemente al chino. Ahora es cuando.