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Necesitamos una movilización por la salud mundial como la de Franklin Roosevelt y con base al Nuevo Bretton Woods de LaRouche

17 de marzo de 2020
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Enfermeros en vuelo se ayudan entre sí para ponerse su equipo de protección, a borde de un C-17 Globemaster III, el sistema de transporte y de asilamiento que se diseñó y se produjo a raíz de la crisis del virus del Ébola en 2014, y se puede utilizar para transportar de manera segura a los pacientes con COVID-19.

17 de marzo de 2020 — Se están cerrando partes de la economía de Estados Unidos y el conjunto se dirige a una recesión, y lo mismo sucede en Europa y otros países industrializados, como sucedió en China antes; con la diferencia que en China ha sido un proceso dirigido, y en occidente es anárquico. Y por todas partes hay una enorme escasez de instalaciones para la atención médica de todo tipo, que no satisface el reto de la epidemia del coronavirus novel. En algunos países industrializados esta carencia es solo potencial, pero se viene encima. En muchos países en desarrollo esa carencia es casi total, cuando se enfrenta a una enfermedad respiratoria muy transmisible e inusualmente letal, la cual va a persistir entre la humanidad como epidemia grave por algún tiempo.

Esto se puede revertir; toda la situación. Se puede revertir con una movilización por un sistema de atención médica mundial, que significa construir 2 millones o más de nuevas camas de hospital, equipadas totalmente, por todo el mundo; nada más en Estados Unidos se requieren entre 300 y 400,000 camas nuevas. Se necesitan nuevos equipos y materiales de diagnóstico y de pruebas, respiradores, trajes y máscaras de protección, todo tipo de medicina antiviral posible; en muchos países se necesitan laboratorios para análisis; y en todas partes se necesitan hospitales tiendas y temporales para los pacientes de COVID-19 únicamente, como los que se construyeron en Cina en un par de semanas.

Enla movilización que dirigió el Presidente Franklin D. Roosevelt antes y durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos desarrollaron constantemente nuevas tecnologías; todo tipo de empresas produjo nuevos productos que nunca habían hecho antes. Ahora que escuchamos que las aerolíneas y los fabricantes de aeronaves tienen miles de aviones estacionados, al borde de la quiebra o ya en la quiebra y que pronto tendrán que ser rescatados, tenemos que decirles que ¡no! Se les tiene que poner a volar de nuevo para transportar los instrumentos científicos de gran valor, el equipo para hacer pruebas, los dispositivos médicos que se necesitarán en los nuevos hospitales que se tienen que construir en todo el mundo.

Se van a necesitar plantas de energía eléctrica pequeñas y medianas en todo el mundo para esos hospitales, además de las instalaciones para producir agua purificada.

Los jefes de Estado de las naciones más prominentes tienen que cooperar en esto. Los dirigentes del Grupo de los Siete, que tuvieron este lunes 16 una teleconferencia cerrada, quizás le pasen la batuta al Grupo de los Veinte, el cual incluye a China, Rusia e India. Esto es importante, porque la tarea principal, la de crear la institución de crédito para echar a andar todo eso, empieza con los dirigentes de Estados Unidos, China, Rusia e India, para que se pongan de acuerdo en un nuevo sistema de crédito y de monedas, con tipos de cambio fijo. Lyndon LaRouche propuso este “Nuevo Bretton Woods” y lo explicó muchas veces durante los últimos 25 años de su vida.

Los centros bancarios de Wall Street y de la City de Londres se tienen que cerrar. Los mercados financieros de Wall Street dejarán de sufrir (al igual que el resto del mundo) cuando se les cierre. Es necesario imponer una cuarentena inmediata a Wall Street y a la City de Londres. Esos centros del control financiero global han debilitado las economías y han desindustrializado al mundo durante 50 años, mediante las desregulaciones que, de muchos modos, dieron la prioridad a la especulación financiera por encima de la inversión productiva. Desde la década de 19890, todo lo que han producido son burbujas especulativas que revientan una y otra vez, arrastrando y arruinando las economías cada vez. Eventualmente, advirtió LaRouche hace 50 años, cuando destruyeron el Bretton Woods de Roosevelt, a consecuencia de todo ello la humanidad se enfrentará a nuevas y viejas enfermedades, y sin defensas para combatirlas.

Así, se tienen que dividir los bancos mientras se cierran los mercados, por medio de la Ley Glass-Steagall que el Congreso de EU tiene que restaurar rápido para ese propósito. Y así se podrá iniciar una movilización por la salud mundial en contra de este coronavirus y otras enfermedades nuevas y viejas, sin necesidad de ningún triaje.