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Urgente: Los requisitos económico-físicos para derrotar al COVID-19

14 de marzo de 2020
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Foto crédito: Loozrboy

Así como el brote de la pandemia global del coronavirus es una consecuencia directa de medio siglo de destrucción de la economía física global, lo cual ha reducido la Densidad de Población Relativa Potencial del planeta precisamente del modo en que lo pronosticó Lyndon LaRouche, el plan de guerra para derrotar al COVID-19 requiere de una alianza de fuerzas global para dar marcha atrás de inmediato a esas políticas suicidas, para reconstruir la economía e iniciar un programa de urgencia para producir las “armas” necesarias para dar la batalla contra la enfermedad. Todo experto médico competente ha señalado que las batallas se deben librar en un continuo de frentes, a fin de ganar la guerra: desde los equipos de detección temprana; a la cuarentena y otras medidas y equipos de protección; a las instalaciones hospitalarias avanzadas con el equipamiento necesario; hasta el personal médico calificado con entrenamiento adecuado para estas condiciones de tiempo de guerra.

Desafortunadamente, tanto Estados Unidos como casi todos los países del planeta, son insuficientes y no están preparados en todas estas áreas, una deficiencia que no se resuelve reduciendo las normas de atención, como lo ha exigido el Centro de Control de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) sino acelerando la marcha de la producción drásticamente para enfrentar el problema. Eso es lo que hizo Franklin Roosevelt para convertir a Estados Unidos en el “arsenal de la democracia” para derrotar al fascismo, junto con los Aliados; eso es lo que se tiene que hacer hoy.

El Presidente Donald Trump tiene que tomar medidas, y arrastrar al Congreso hacia su lado si es necesario, para forjar un Nuevo Bretton Woods, un nuevo acuerdo de sistema crediticio con China, Rusia, India y otras naciones. Esa alianza operativa actuaría de la siguiente manera:

* Los grandes bancos de Wall Street y de Londres se tienen que someter a una reorganización de bancarrota, no rescatarlos. El rescate financiero de esos bancos y de sus compañías tenedoras, como en 2008, solo se ayudaría a sus miles de unidades especulativas, sus fondos compensatorios clientes, las unidades de banca de inversión, y así por el estilo. También se saquearía la base de depósitos de los grandes bancos para mantener a flote a la burbuja especulativa (que suma unos $2 mil billones). La restauración de la Ley Glass-Steagall dejaría desamparas a esas unidades especulativas, y protegería la actividad bancaria comercial útil. Los grandes bancos tendrán que liquidar sus unidades especulativas rápidamente, dejar de prestarles y dejar que quiebren. Los fondos de pensiones tendrán ese breve período para abandonar esas inversiones especulativas.

* Crear un presupuesto de capital para la construcción de nueva infraestructura, como la construcción de nuevos hospitales y otras instalaciones de salud pública, así como la capacidad adicional de generación eléctrica y de abastecimiento de agua limpia que necesiten. Hay una gran cantidad de infraestructura nueva que se necesita. Se tiene que emitir bonos federales y bonos de construcción para este presupuesto de capital, ya sea mediante la nacionalización de emergencia de la Reserva Federal, o simplemente mediante la creación de una Corporación Financiera para la Reconstrucción con el respaldo de la Tesorería. Esta corporación de crédito para la infraestructura o banco nacional, cooperará con las de las otras potencias fundadoras en el sistema del Nuevo Bretton Woods, para financiar proyectos esenciales en todo el mundo así como la exportación de bienes de capital. Entre los proyectos relacionados directamente al COVID-19 se incluyen los siguientes:

* Se deben producir equipos de pruebas a gran escala, y se deben establecer puestos avanzados para aplicar las pruebas, así como instalaciones de paso para hacer pruebas como las que se han utilizado con éxito en Corea del Sur y en otras partes. Hay una escasez grave de equipos de extracción de RNA, que son necesarios para realizar las pruebas, como lo advirtió el director de los CDC, Robert Redfield.

* Hay una insuficiencia de máscaras respiratorias N95 para los trabajadores de la salud, mucho más para el público en general. Otros componentes del necesario Equipo de Protección Personal (EPP), tales como batas y anteojos protectores, tampoco hay en las cantidades necesarias. Se tiene que aumentar la producción en órdenes de magnitud, en donde el gobierno debe trazar el plan al sector privado.

* Se tiene que construir hospitales nuevos, con capacidad de unidades de aislamiento y cuidado intensivo, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. El virus COVID-19 es sumamente infeccioso y tiene una mortalidad mucho peor que la de la influenza. Más aún, los expertos en virología pronostican que regresará durante el período 2020-2021. Se debe cumplir con las proporciones modernas para camas por miles de habitantes, a fin de determinar el número total de camas comunes, de cuidado intensivo y de aislamiento (con salas de presión negativa) que se deben construir. De igual modo, se deben producir en la misma proporción las instalaciones de tratamiento avanzado, como respiradores por ejemplo. Hay que considerar que China tiene un 60% más camas por habitante que Estados Unidos. (La mayoría de los demás países tienen una situación peor, y cuentan solo con capacidades mínimas). China aumentó en 16,000 camas la capacidad de la ciudad de Wuhan en solo un mes. Cabe recordar que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos hizo lo mismo, igual de rápido, en Liberia durante la epidemia de Ébola en 2014. Se pueden construir nuevos hospitales con millones de camas en el período 2020-2021 si así lo determina una cumbre de las principales potencias industriales y científicas.

* Construir suficiente generación de electricidad para los hospitales nuevos. Según el consumo eléctrico de los hospitales en Estados Unidos, se necesitaría por cada millón de nuevas camas de hospital, unos 6 giga watts de nueva capacidad de electricidad en el mundo, distribuida en unas 100 unidades nuevas de generación eléctrica, del tamaño de una planta de turbinas de gas, o tan pronto como sea posible, un reactor modular de energía nuclear.

* Proporcionar la investigación científica necesaria sobre la pandemia del coronavirus: Los científicos tienen que saber mucho más sobre el COVID-19, mientras que se prueban las vacunas. Esto exige un esfuerzo de cooperación de muchos países en la utilización de la biofísica de frontera, la biología nuclear, y la medicina espacial de las naciones que realizan exploración espacial. El doctor Robert Redfield, director del CDC, propone la instalación de 12 centros de investigación en todo el mundo.

La misión económica más importante es salvar la vida humana y mejorar la vida humana.