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Solo un líder ha hecho un plan de acción para esta crisis

10 de marzo de 2020
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El Presidente Trump, junto con el Secretario de Salubridad y Servicios Humanos, Alex Azar, responden preguntas de los periodistas luego de la firma de la ley de financiamiento a la respuesta al coronavirus, el viernes 6 de marzo de 2020. (Foto oficial de la Casa Blanca por Tia Dufour).

10 de marzo de 2020 — El Presidente Donald Trump se reúne con su “equipo económico” para analizar la crisis financiera acelerada; los demócratas de la Cámara de Representantes realizan una audiencia con su “equipo económico”, que encabaza Jason Furman el ex asesor económico de Barack Obama. Luego el Presidente Trump se reúne con los “líderes” de Wall Street (entre ellos banqueros gángsters que los han multado hasta por $100 mil millones por sus fechorías en serie). Furman propone un “estímulo” de unos $350 mil millones de dólares en varios años. Los asesores de Trump, como Larry Kudlow y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, plantean un pequeño suspiro fiscal para los asalariados y préstamos para la pequeña empresa.

Y Wall Street todo lo que le va a pedir al Presidente Trump es más ayuda y otro rescate. Dado que la Reserva Federal, por ley, no puede comprar los bonos corporativos y las acciones de empresas que se están desplomando en la bolsa —y por tanto en los balances de los bancos que los poseen—proponen, según Goldman Sachs, que “el Departamento del Tesoro disponga de un mecanismo de apoyo para facilitar crédito a la Reserva Federal”. En otras palabras, que el Tesoro compre los bonos chatarra tóxicos que tiene Wall Street.

Pero lo que se necesita es que el Presidente de Estados Unidos actúe como lo hizo en su momento Franklin Roosevelt frente al derrumbe económico de la Gran Depresión. Es necesario poner en cuarentena a Wall Street. El Presidente Trump debe reunirse, no con los banqueros gángsters de Wall Street ni con los economistas monetaristas, sino en una cumbre urgente con los dirigentes de las otras potencias científica y tecnológicamente preeminentes, en particular con el Presidente Vladimir Putin, el Primer Ministro Narendra Modi, y sobre todo, con el Presidente Xi Jinping, cuya China le ha mostrado al mundo la manera de proteger primero a la vida humana en la batalla contra el coronavirus. En segundo lugar, el Presidente puede sostener reuniones productivamente con los centros de investigación científica, como los de la NASA, que pueden aportar soluciones logísticas y tecnológicas para derrotar la pandemia.

Pero incluso tomando en consideración a estos dirigentes nacionales, solo hay un líder que ha planteado el plan de acción para precisamente este tipo de crisis: Este es el finado Lyndon LaRouche, que lo reiteró en diversas ocasiones, cada vez que el sistema financiero transatlántico sostenía un estallido de su burbuja tras otro desde la década de 1980. Luego lo sintetizó en la forma de sus “Cuatro leyes económicas”, que empiezan con la separación que reglamenta la ley Glass-Steagall a los monstruosos entes financieros de la City de Londres y de Wall Street, cosa que se tiene que llevar a cabo de inmediato hoy. Y ya desde hace 25 años, propuso que los líderes de las naciones mencionadas, junto con otros, se reúnan para crear un nuevo sistema crediticio similar al de Bretton Woods para fomentar la infraestructura productiva y la inversión en bienes de capital en el mundo entero.

Hasta ahora, lo que se ha hecho en cambio repetidamente es salvar a los bancos especuladores y a sus valores tóxicos. Recuerden cómo en octubre de 2008 se amenazó al Congreso de Estados Unidos para que aprobara el gasto de $700 mil millones de dólares para que el Departamento del Tesoro los “invirtiera” en acciones de los bancos, precisamente lo que dice Goldman Sachs que le pedirán de nuevo al Presidente Trump. Si en el 2008 todavía estuviera en pie la Glass-Steagall, ese salvataje no hubiera sido necesario. Estos $700 mil millones de dólares, todavía hoy, como crédito de un banco nacional, podría construir nuevos hospitales y plantas de energía eléctrica, entrenar personal, adquirir equipo nuevo, financiar la investigación en fusión termonuclear para derrotar esta enfermedad pandémica.

En el llamado a la acción que hizo Helga Zepp-LaRouche el 8 de marzo, reitera las medidas que se deben de adoptar para esa cumbre de las Cuatro Potencias y para crear un Nuevo Bretton Woods, mediante las “Cuatro leyes económicas” de su difunto esposo para Estados Unidos. Esa declaración hace un llamado al apoyo de todos; como dijo el 9 de marzo, la situación no necesita pánico, sino una “determinación perseverante” para enfrentar la crisis.