Científicos del espacio se oponen al proyecto de ley de la Cámara de Representantes que elimina el programa lunar

4 de febrero de 2020

4 de febrero de 2020 — Una docena de científicos del espacio prominentes enviaron el 31 de enero un carta abierta a los directivos de la Comisión de Tecnología, Ciencia y del Espacio de la Cámara de Representantes, en la que manifiestan su rechazo al equivocado proyecto de ley de asignaciones H.R.5666 NASA, que elimina de hecho el programa lunar y pide concentrarse solo en Marte.

La carta que envían "Científicos preocupados" dice que un programa espacial a Marte sin las misiones lunares aumenta enormemente los riesgos físicos, y que el proyecto de ley que limita el programa lunar a "un pequeño número de misiones de salida... fue redactado con la perspectiva falsa de que la Luna no tiene un valor en sí misma como destino". Señala que "la Luna es un recurso fundamental", que podrá "ampliar la esfera económica de Estados Unidos y de nuestros socios internacionales".

Aunque es correcto lo que dicen de la estupidez del proyecto de ley, en varios niveles se observa una falta de comprensión y de extravío en términos de lo que proponen. Esto se puede ver en su afirmación de que, "como se demostró con el programa Apolo, un programa tripulado financiado en totalidad por los contribuyentes no es sostenible". De hecho, el único aspecto del programa Apolo que no fue "sostenible" fue el que no ganó la pelea política en contra de las fuerzas dirigidas por los británicos decididos a detener el programa espacial tripulado. Los científicos proponen en su carta que en vez de que el programa lunar se lleve a cabo por medio de financiamiento federal —y por tanto esté sujeto a una legislación— quede en manos del sector privado.

La mayor parte de los equipos informáticos, así como las fases del enorme cohete Saturno V, fue construido por la industria privada en la década de 1960. Pero la NASA pagó por el vehículo, y los estadounidenses son dueños de él. El "rendimiento de la inversión" de entre $10 a $14 dólares por cada dólar invertido en el programa Apolo, es una medida del aumento de la productividad en la economía estadounidense gracias a los "beneficios indirectos" tecnológicos del programa Apolo, a los cuales hoy todavía sacamos provecho. Por lo general, las compañías privadas que están "algo involucradas", y que hacen sus propias inversiones, por medio de asociaciones público-privadas, no están obligadas a compartir las innovaciones tecnológicas.

Lyndon LaRouche y Krafft Ehricke plantearon un programa nacional de exploración tripulado a la Luna y a Marte, en el que el gobierno asume la responsabilidad por la infraestructura. Luego compañías espaciales pequeñas, innovadoras tendrían la plataforma desde la cual poder llevar a cabo los avances.

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